Actos de la asociación Torrijos 1831 llevados a cabo en Estepona, en memoria de Salvador Manzanares y sus diecisiete hombres, y  del compañero de Torrijos, Pedro Manrique 

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Esteban Alcántara Alcaide 17.10.05. Desde hace tiempo, la Asociación TORRIJOS 1831 deseaba realizar un homenaje en Estepona a los hombres que, dirigidos por el coronel Salvador Manzanares, protagonizaron el “otro” desembarco liberal  en las playas malacitanas, en el aciago año de 1831.

            Manzanares, que había sido ministro en el Trienio Liberal (1820-1823),   se encontraba a principios de 1831 junto con general Torrijos en Gibraltar, donde recibió noticias favorables de algunos pueblos de la Serranía de Ronda, que le invitaban a marchar hacia allí, con muestras de adhesión para un levantamiento contra el poder absoluto de Fernando VII.

            El jefe liberal creyó en aquellas promesas y, más impaciente que Torrijos (no en vano entre los propios exiliados le llamaban “bravo entre los bravos”), partió de Gibraltar con diecisiete compañeros a finales del mes de febrero. Desde los Castillejos se presentó en Estepona por el puerto de Babonaque.

            Sometido a un intenso fuego por los Voluntarios Realistas y un grupo de carabineros, Manzanares se replegó con sus hombres hacia el interior, atravesando la Sierra Bermeja, intentando de esta forma alcanzar el pueblo más próximo a la costa que les había prometido ayuda: Igualeja.

            En él, lejos de encontrar a los amigos que esperaban, fueron atacados por fuerzas del gobierno que habían sido previamente desplegadas, y pese a que los liberales se batieron con denuedo, finalmente, el grupo fue hecho prisionero.

            Sobre el final y muerte del propio Salvador Manzanares, existen dos versiones diferentes. La primera, la más conocida, es la que nos aporta Guillén Robles en su libro Historia de Málaga y su Provincia:”No pudo hallar en el combate la muerte que deseaba y huyó confiándose a un pastor. El miserable le entregó a una partida del resguardo. Manzanares, al verla, mató de un pistoletazo al traidor guía y se atravesó con su espada”.

El pastor era Juan Gil, vecino de Igualeja.

La segunda versión se apoya en el parte que recoge el diario Mercantil de Cádiz número 5.235, del 14 de marzo de 1831, enviado el 3 de marzo de 1831 por la Subdelegación Principal de Policía de Algeciras, al Comandante General del Campo de Gibraltar. En él se da cuenta, que en el día 2 de marzo la partida liberal había sido capturada, asegurándose que el propio Manzanares estaba entre el grupo de prisioneros, en el pueblo de Casares.

Manuel Sánchez Bracho, en su libro Encuentro con Estepona, aporta que en las actas del Ayuntamiento de aquella época, se recoge este hecho, avalando la versión de que  Manzanares fue hecho  prisionero por un batallón de granaderos, siendo trasladado a Casares con su grupo. Finalmente, escoltado hasta Estepona, fue ejecutado el 7 de marzo de 1831. Sus compañeros corrieron la misma suerte tres días después.

Desde la Asociación TORRIJOS 1831 queremos dar, a este respecto,  la siguiente opinión: es muy posible que las dos versiones  complementen  la información de lo que ocurrió, aunque yerren en su conclusión.

Manzanares fue traicionado por Juan Gil, al que mató (tal como lo demuestra la gratificación de mil duros con los que el gobierno compensó a los hijos del pastor), y ante una muerte cierta, el jefe liberal quiso quitarse la vida con la única arma que le quedaba servible: su espada.

Suicidarse con un inmediatez con un arma blanca no es imposible, pero si complejo. Manzanares pudo ser capturado mortalmente herido y, en extrema gravedad, ser trasladado a los calabozos de Casares. Próximo a fallecer por la herida abierta, fue llevado  a Estepona lo que, de una u otra forma, podría explicar los tres días de adelanto de su muerte respecto a la ejecución de sus compañeros.  Hoy, su triste final, sigue siendo  una incógnita, y también una llamada de inquietud  para el estudio y la investigación.

 

La otra persona a la que TORRIJOS 1831 quiso rendir un homenaje a su memoria, fue a Pedro Manrique, el joven esteponero integrante de la expedición de Torrijos, que murió junto a él en las playas en Málaga, en los fusilamientos del 11 de diciembre de 1831.

Pedro Manrique, hijo de Juan Manrique y Paula López, había nacido en la calle de Santa Ana, muy próxima a la popular Plaza de las Flores.

De niño vio pasar por Estepona a los Voluntarios Realistas, y también al general Riego en su marcha constitucional por Andalucía. Ese ideal le hizo llegar hasta Gibraltar, uniéndose, sin dudarlo,  al grupo de Torrijos.

El gran investigador malagueño D. Narciso Díaz Escovar descubrió la carta escrita por el joven Manrique, la  noche antes de morir.

 Dirigida a un amigo, dice así: 

“Mi más querido amigo:

Pocas horas me quedan de existencia, dedicando un corto rato para despedirme de usted, para siempre. No tengo valor para escribir a mis afligidos padres.

Su quebranto y desconsuelo se colmarían, si yo tuviese la imprudencia de hacerlo; cuando usted y mis amigos cuidarán de su atención sagrada, la única que considero ahora digna de un buen hijo, descansando mi corazón en la lisonjera confianza de que, a su tiempo, les hará usted saber mis sentimientos y últimas ideas.

¡Padre querido! ¡Desconsoladas hermanas! ¡Amada madre mía! Vuestra pena es la que siento sobre todo.

Encargo a usted, también, mis afectuosas memorias para todos los amigos, para las niñas de Blas, las de Bernal y cuantos lloren mi catástrofe. Mi madre…, en esta idea mil tiernos recuerdos me atormentan con dolor. Pero conservo valor, conformidad y nada me espanta. No me quejo de los autores de mi destrucción, ni ellos ni mis demás enemigos tienen que sentir mi odio.

Nunca he tratado de ofender a los que se constituyeron mis perseguidores, manifiésteselo usted así.

Diga usted que Manrique fue generoso, y lo es en este momento en el que el corazón no sabe disfrazarse. Adiós querido amigo. Esta despedida es terrible y preciosa. Conformémonos con la suerte que lo dispone, yo lo estoy para abandonar esta tierra que me ha sustentado durante 23 años.

Muero muy joven, pero como debía esperarse, ni lloro ni temo.

Abrace usted a todos, todos, y consuele el corazón de mis padres.

Basta ya porque se me oprime el alma, antes que opriman mi cuerpo; y concluyo esta carta asegurándole que he sido su amigo, y que siento dejar de serlo en este mundo. Adiós para siempre.

 

Pedro Manrique

 

Por todo lo anteriormente expuesto, la Asociación TORRIJOS 1831 preparó, con la colaboración de la Concejalía de Cultura de Estepona, el homenaje a Manzanares  y  Manrique,  el cual tuvo lugar el pasado  8 de octubre, con la presencia institucional del Alcalde de Alhaurín de la Torre, D. Joaquín Villanova, y la  Concejala de Cultura de Estepona,  Dª Asunción López.

El primer acto, dedicado a Manrique, comenzó a las 16´30 horas en la Plaza de las Flores, con un total de ochenta y dos personas vestidas a la usanza de 1831, rodeados de vecinos de la localidad.

Formaron las representaciones del Regimiento Infante nº 4, los Voluntarios Realistas de Alhaurín de la Torre, la Guardia de Cadetes y los artilleros. También estaba el grupo de liberales de Torrijos y  treinta y cinco mujeres  vestidas de época, que destacaban tanto por sus atuendos como por su belleza personal. Genial fue la actuación de los chavales de la  Banda de Cornetas y Tambores de Alhaurín de la Torre.

La compañera Puri González, leyó una semblanza de Pedro Manrique y  Estepona, mientras que  Francisco Miguel hizo una lectura de la última carta de Manrique, y las circunstancias de sus últimos momentos.

El Alcalde de Alhaurín de la Torre destacó en su discurso el compromiso de aquellos hombres con la Libertad y la Constitución, y la labor histórica y cultural que, desde Alhaurín de la Torre, realiza la Asociación  TORRIJOS 1831.

Por su parte, la Concejala de Cultura de Estepona, tras dar la bienvenida al Alcalde y a toda la gente de Alhaurín de la Torre, resaltó el ideal de los liberales y la importante trabajo cultural  de TORRIJOS 1831.   

El segundo acto tuvo lugar en la calle de Santa Ana, junto a la antigua casa dónde nació y vivió Pedro Manrique. Con las autoridades y  la Asociación presente, Francisco Miguel recitó su preciosa poesía Cinco rosas blancas que fue muy aplaudida por  participantes y  vecinos.   

El tercer acto tuvo lugar en el cementerio de Estepona, y fue realmente impresionante. Jesús Rivera, en su magistral interpretación  de Torrijos, recitó  una conmovedora elegía en memoria de Salvador Manzanares y sus compañeros infortunio, delante de la misma tumba que acoge sus restos.

A los acordes  realizados impecablemente por la Banda de Cornetas y Tambores, el Alcalde y la Concejala descorrieron la cortinilla para mostrar la leyenda  de la placa de mármol que, a partir de ahora, figurará sobre la tumba, para conocimiento de  los visitantes y buena memoria de los que escribieron esta historia.

Hasta el día de la fecha ninguna placa sobre la tumba indicaba los restos que contenía, aunque por tradición, si era un hecho conocido en el pueblo.

La Asociación TORRIJOS 1831 solicitó al Ayuntamiento de Estepona colocarla, colaborando la institución y la asociación  en los costos de la misma,   lo cual ha quedado recogido sobre el mármol.

Otra deuda más que, en su firme compromiso, la Asociación TORRIJOS 1831 ha saldado con la Historia.