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CLXXV aniversario de la muerte
de Torrijos organizado por la Diputación de Málaga y Torrijos 1831: Conferencia
sobre Juan e Ignacio Pinto impartida por el investigador D. Juan Gómez
Vizcaíno Asociación Histórico Cultural TORRIJOS 1831
El
pasado lunes 26 de noviembre, y dentro de los actos del CLXXV ANIVERSARIO DE LA
MUERTE DE TORRIJOS organizados por la Diputación de Málaga y la Asociación
TORRIJOS 1831, tuvo lugar en el salón de Actos del Centro Cultural Provincial de
calle Ollerías, la conferencia sobre los ilustres hermanos cartageneros, Juan e
Ignacio López Pinto, compañeros del general Torrijos, impartida por el veterano
investigador cartagenero D. Juan Antonio Gómez Vizcaíno, amigo y compañero de la
Asociación TORRIJOS 1831, que tanto ha contribuido a la realización de los actos
de Cartagena.
Gómez Vizcaíno, autor de los libros Juan López Pinto 1788-1831: la romántica
lucha por la Libertad y de Ignacio López Pinto (1792-1850) realizó una
espléndida conferencia.
Datos de los personajes históricos:
Juan López Pinto nació en el año 1788.
En 1804 fue nombrado cadete del Cuerpo de Artillería.
Con el grado de alférez fue destinado al Regimiento de Artillería de guarnición
en Cartagena, lugar donde le sorprendió la Guerra de la Independencia.
En 1812 fue hecho prisionero por los franceses al capitular Valencia.
Expulsados los napoleónicos, y ya durante el Sexenio Absolutista (1814-1820),
López Pinto fue destinado en comisión de servicio, junto con otros jefes y
oficiales, al Museo de Artillería de Monteleón, en Madrid.
López Pinto impartió clases en Monteleón a los cadetes de las academias de
Infantería, Caballería y Artillería, y también a los futuros oficiales de las
Guardias Walonas.
Cuando el movimiento liberal triunfó en el año 1820, el valiente artillero fue
el único que pidió el cese en su destino, para dedicarse por entero al servicio
de la causa que sentía; quedando, en un principio, asociado a la Comisión de
Instrucción Pública y, más tarde, al mando político de Calatayud, población en
la que realizó meritorias reformas administrativas en la que obró con extrema
honradez con los caudales públicos.
Durante aquel periodo, manejó con igual acierto la pluma que la espada. Por ello
fue declarado por el gobierno Benemérito de la Patria.
Cuando Cartagena fue sitiada por los Cien Mil hijos de San Luis en 1823, fue uno
de sus defensores más destacados y uno de los últimos que partió tras el acta de
capitulación.
Durante la primera parte de su exilio en Francia, se ganó el sustento
impartiendo clases de dibujo durante muchas horas diarias y en pésimas
condiciones.
Se sumó en 1931 al grupo liberal que, bajo el mando de Torrijos preparaba un
pronunciamiento en Gibraltar, el cual tendría como punto de partida Málaga.
Nunca le gustó a Juan López Pinto el llamado “plan Viririato”, sospechando que
tras él se escondía una celada. Pero aún así, por honor y fidelidad a Torrijos
y, sobre todo, por no manchar una vida en defensa de la libertad y los derechos
constitucionales, partió de Gibraltar.
No se equivocó, y aquella digna decisión le llevó a la muerte junto a sus demás
compañeros, el 11 de diciembre de 1831, en las playas de Málaga.
Su
hermano, Ignacio López Pinto, nació el 14 de octubre de 1792.
Al igual que Juan, ingresó en el colegio de Artillería de Segovia. Vivió en
Madrid los acontecimiento del 2 de mayo de 1808 y, siendo también hecho
prisionero de los franceses al capitular Valencia, sufriendo por ello cautiverio
en Francia.
Acabada la Guerra de la Independencia, y ya con el grado de capitán, se le
encomendó el Detall de la Maestranza del 2º Departamento de Artillería.
En 1815, el coronel Torrijos se hace cargo del Regimiento Lorena, desplegado en
Cartagena y Alicante. Pocos meses después, nació una gran amistad entre Torrijos
e Ignacio López Pinto, basada en los ideales constitucionalistas que ambos
propugnaban.
Por esos mismos ideales, ambos pasaron tres largos años en los lóbregos
calabozos de la Inquisición en Murcia, siendo liberados en 1820 tras el
pronunciamiento de Riego en Cabezas de San Juan, que marca el inicio del Trienio
Liberal.
Con la llegada de la Década Ominosa, para Ignacio López Pinto vino el exilio de
Londres, continuando su estrecha colaboración con Torrijos.
No estuvo en la expedición de liberales que partió para las costas de Málaga el
30 de noviembre de 1831. La misión que llevaba a cabo en esos momentos en
Francia le salvó la vida.
Durante la regencia de María Cristina, fue nombrado gobernador de Málaga en
1835, convirtiéndose también en el primer presidente de la Diputación de esa
provincia.
Ignacio López Pinto llegó a obtener el empleo de mariscal de campo, el 2 de
febrero de 1844, así como la dignidad de senador del reino.
En 1848 regresa definitivamente a su querida Cartagena, donde continuó su labor
militar en el despacho del histórico cuartel de Artillería.
Tras una penosa enfermedad, murió en Murcia el 12 de mayo de 1850.
PROYECCIÓN DEL VÍDEO TORRIJOS EN CENTRO CULTURAL PROVINCIAL DE CALLE OLLERIAS.
Asociación
Histórico Cultural TORRIJOS 1831
Continuando con la conmemoración del CLXXV ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE TORRIJOS,
por la Excma. Diputación de Málaga y la Asociación Histórico Cultural TORRIJOS
1831; a las 21´00 horas.
La cinta, que inició su rodaje en junio de 2001, fue producida por Jesús Rivera
y dirigida por Esteban Alcántara. Rivera además da vida, de forma magistral, al
propio general Torrijos.
Surgió con el fin de perpetuar las canciones y la danza del Musical Torrijos
(1999). Sin embargo, durante el rodaje, Rivera y Alcántara fueron añadiendo
episodios interpretados, dando una secuencia histórica y narrativa a los hechos
protagonizados por Torrijos desde noviembre al 11 de diciembre de 1831.
En el video, de una hora y cuarto de duración, intervienen alrededor de unas
ciento cincuenta personas, que protagonizan la salida de Gibraltar, el
Desembarco, la Marcha por la Ruta de Torrijos, el Cerco y la Rendición de la
Alquería, la conducción de los liberales a Málaga, la prisión en la capital,
traslado, última noche en capilla en el Convento del Carmen, fusilamiento y
Réquiem por Torrijos en la Plaza de la Merced.
La cinta, pese a estar realizada con modestísimos medios, destaca por su música
propia, la interpretación genial de Jesús Rivera y Pablo de la Sota, el
vestuario, las escenas de acción, planos y doblajes. Su originalidad está en
que, por primera vez, aporta una visualización de los hechos protagonizados por
Torrijos y sus compañeros, con una difusión nunca llevada al cine, ni tratada
hasta entonces por las televisiones nacionales ni locales.
Desde entonces hasta ahora, ese vídeo ya ha dado ideas.
En su presentación, que tuvo lugar en junio de 2002 en el Museo Municipal de
Málaga, estuvieron presentes, entre otros, el director de cine Mamerto López
Tapia y el escritor Rafael Ballesteros.
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