Cómo
fue
Primer encuentro
de este 2003 al cumplirse un año desde que
iniciamos nuestro caminar por este sendero de ilusiones,
sentimientos y posibilidades.
En lo que ya podemos
considerar nuestro Palomar el tiempo se detiene, la
insensatez se apaga, la sinrazón se volatiliza...
dejando espacio a las sensateces, las razones, las
vitalidades... que fluyen como un torrente gritando al
mundo que, al igual que nosotros, se detenga
permitiéndonos vivir y soñar en
PAZ.
Desde sus
editoriales en Cuadernos de Pedagogía Jaume
Carbonell nunca hace oidos sordos a la realidad
política, social, pedagógica... latente en
cada momento. Su capacidad de escucha le permite
convertirse en portavoz de todos los que pensamos y
sentimos como él. Su arma es la palabra y la
utiliza en un equilibrio pefecto entre el corazón
y la razón. Y ese fue el Jaume que nos
visitó: un Jaume afectivo regalando razones para
animarnos a seguir transformando nuestra realidad
educativa.
En pinceladas llenas
de humor y cargadas de sentido, fue dibujándose
ante nosotras y nosotros: sus fracasos escolares, su
proceso formativo a espaldas de la educación
formal, su compromiso político, su amor por la
lectura, sus maestros anónimos, sus encuentros con
otras personas, su hacer con otros y otras, su
problemática profesional como profesor de
Universidad, sus espacios de reflexión compartida,
su lucha incesante por la innovación educativa y
su afán constante por dar la palabra a
través de Cuadernos, a los maestros y maestras
anónimos que hacen escuela cada día desde
lo cotidiano.
Y tomamos la palabra
conmovidos y removidos, conscientes de nuestras
dificultades y esperanzados por nuestras posibilidades.
Admitiendo que tenemos que creer mucho más en
nosotros y sobre todo en nuestras niñas y
niños. Invocando a otras y otros que
necesariamente tienen que recorrer el camino con nosotras
y nosotros, otros a los que tenemos que escuchar, con los
que tenemos que negociar para juntos investigar y
transformar. Intuyendo que quizás la clave de
nuestro trabajo resida en sentirnos importantes sabiendo
que no lo somos tanto, dejando que la duda como motor de
cambio, nos acompañe en un proceso lleno de
creatividad y de incertidumbre, pero que, como dijo
alguien: "no nos suma en la locura".
Terminamos
despidiendo a un Jaume mucho más relajado que al
principio porque, aunque valora especialmente estos
espacios de encuentro al margen de las instituciones,
sabemos porque nos lo ha confesado, que le dan mucho
respeto y le imponen bastante. Gracias por el esfuerzo y
por hacernos merecedores de un cierto cosquilleo
estomacal.
Hasta nuestro
próximo encuentro en tiempos de PAZ,
espero.
Un
besote
Inma
Gómez