Tertulia para Remar 5

De nuevo nos vemos.

Será el próximo miércoles 11 de Diciembre en El Pimpi, en su acogedor Palomar, a las 7 de la tarde. Sí, tras el puente y antes de iniciar el ataque final.

Imaginamos que durante este primer trimestre habréis luchado por mantener la ilusión despierta y el ánimo sereno. Quizás la suerte os haya tocado con su varita mágica y hayáis encontrado un compañero o compañera con quién debatir o, los más afortunados, tengáis un equipo con el que trabajar haciendo escuela. Si esto no ha ocurrido no cejéis, manteneos alerta. Tras un rostro conocido podéis encontrar en cualquier momento un maravilloso desconocido que os puede hacer el trabajo más liviano y más intenso al mismo tiempo.

"Crecemos en compañía..." Crecer junto a otros y otras multiplicando nuestras capacidades, uniendo nuestros esfuerzos, echando a volar la imaginación... Nosotras y nosotros ya tenemos la fortuna de compartir la próxima tarde de tertulia con alguien que sabe mucho de esto porque ha tenido la suerte de vivirlo. Antonio Sánchez, un maestro que, como él mismo nos dice: "desde sus comienzos en la profesión, ha tenido la oportunidad de experimentar en el campo educativo, convivir en grupo y disfrutar de la escuela. La gran suerte de buscar y encontrar compañeros y compañeras que nos lo pasamos bien en la escuela junto a los chavales".

Así de sencilla, así de complicada y así de generosa es la oferta que nos hace Antonio: compartir con nosotras y nosotros sus vivencias, reflexiones, sentimientos e ideas sobre ese complicado y fascinante mundo del trabajo en equipo.

Prometedora tarde que por nada del mundo debéis perderos.

Un besote.

"CRECEMOS EN COMPAÑÍA..."

Cómo fue

Una nueva cita en un día lluvioso de otoño preludio del cercano invierno. El Pimpi nos recibió engalanado de Navidad y preparado para las fechas venideras. Sin embargo, en tan agradable compañía, la primavera se asomó atrevida, cálida y llena de vida.

Quizás en los tiempos que vivimos en los que oímos hablar desde lo "políticamente correcto" o desde posiciones trascendentalistas, pueda considerarse un atrevimiento que una persona sencillamente exprese su deseo de trabajar junto a otros y otras por placer, por divertimento e incluso por egoismo. Este fue uno de los sentimientos (tal vez el más valiente) que Antonio Sánchez compartió con todas y todos.

Antonio se nos presenta como un trabajador de la educación que desde sus comienzos ha buscado trabajar junto a otros y otras por necesidad, por supervivencia, por enriquecimiento personal... En ese camino, que él define como "un camino de rosas", se ha ido encontrando con colores, fragancias y... espinas. Esos encuentros le han llevado a la convicción de que así tiene que ser el camino del trabajo en equipo: un camino de rosas. Un camino por el que no podemos transitar sin generosidad, humildad y corazón. Un camino no exento de luces y sombras, con las que se hace necesario convivir para, lejos de espejismos, jugar con lo que realmente se tiene.

Y termina Antonio lanzando su propuesta de solicitar desde REMA y a quien corresponda, que arbitre los cauces oportunos para facilitar a los maestros y maestras que lo deseen, la posibilidad de trabajar juntos bien en centros de experimentación o en centros de Formación del Profesorado.

Aquí el atrevimiento da paso al debate, el debate a las ideas y las ideas a las posibilidades. Posibilidades que se mueven en un amplio espectro multicolor: el trabajo compartido tiene que ser posible en cualquier contexto: todas y todos tenemos algo que ofrecer y hay que esforzarse en verlo; el trabajo compartido tiene que ayudarnos a crecer tanto intelectualmente como afectivamente (cerebro y corazón crecen en un desrrollo armónico); el trabajo compartido tiene un tiempo, una dinámica propia: los grupos nacen, cambian, maduran y mueren; el trabajo compartido quizás no sea posible sin una actitud receptiva y flexible; el trabajo compartido puede ser de gran valor en contextos cercanos, vitales, cotidianos... no necesariamente tienen que trascender a contextos que quizás se escapan de nuestras posibilidades... el trabajo compartido conlleva un reconocimiento del otro, conocimiento propio y una autocrítica constante...

Y así tantas posibilidades como personas compartíamos la tarde. Y así hubiéramos querido seguir envueltos en el cálido debate...

Regresamos a casa más ricos en dudas, en ideas, en interrogantes, en sensaciones y aún más convencidos y convencidas de la necesidad y el valor de crecer junto a otras y otros.

Un besote.

Inma Gómez