DEBATE POR LA CALIDAD...

DOCUMENTOS Y ARTÍCULOS

 

0- UNA PROPUESTA DE "CALIDAD" PARA OTRA ESCUELA POSIBLE. (REMA 8- junio- 2002)

 

1- Manifiesto de la Plataforma Estatal por una Escuela Pública

 

2- Manifiesto de Jabalquinto

 

3- "Activar el debate sobrela calidad de la educación" (Federación de MRPS)

 

4- Los itinerarios en la ESO son una inmoralidad, por Rafael Yus

 

 5- Comunicado Plataforma Estatal por una Escuela Pública (13 Marzo 2002)

 

6- Comunicado Confederación Estatal de MRP . (Marzo 2002)

 

7- EDUCAR CIUDADANOS: UNA TAREA DE TODOS. (PSOE, 2- abril - 2002)

 

8- Los Itinerarios: Cuestiones para el debate (FEMPRA). (17-marzo- 2002)

 

9- Mejorar la ESO: Cuestiones para el debate (FEMPRA). (17-marzo- 2002)

 

10- Carta a la ministra (17-septiembre-2002)

 

11- Esfuerzo, evaluación y calidad de la enseñanza, por Rafael Yus


PRENSA

 

1- Encender la hoguera por arriba por MIGUEL ANGEL SANTOS: (26-Enero-02)(*)

2- Aspirinas contra la depresión por MIGUEL ANGEL SANTOS:(15-Febrero-02)(*)

3- Calidad y enseñanza por ENRIQUE CONTRERAS: (16-Febrero-02)(*)

4- Encender la hoguera pronto por JOSÉ MANUEL FERNÁNDEZ RANEA: (1-Marzo-02)(*)

5- Leña a la hoguera por MIGUEL ANGEL SANTOS: (7-Marzo-02)(*)

NOTA: Sólo tienen enlaces los artículos de SEIS MESES ANTES DE LA FECHA ACTUAL

6- Ministra con velo por AURORA LUQUE: (10-Octubre-02)

7- EL INVENTO DEL MALIGNO.-Educación.- JOSÉ JAVIER ESPARZA/ (25-Octubre-02

 8- Una reforma educativa para conseguir mejores resultados por PILAR DEL CASTILLO Mnistra de Educación. (19-Diciembre-02)

9.-Milagroso corcho didáctico. Por MIGUEL ÁNGEL SANTOS GUERRA (31-Diciembre-2002)

 

 

 

 


APORTACIONES SOCIOS Y SOCIAS

Mª Angeles García

Inma Gómez

Ana María Jiménez

Aportación 4

Aportación5

Aportación 6

Aportación 7

Aportación 8

 

Aportación 1

18-febrero-2002

Mª Angeles García

Todo el mundo habla de Educación, sea o no educador. Nadie suele hablar de medicina si no es médico, ni de arquitectura si no es arquitecta y así de otros campos profesionales. En Educación todos opinan. Mas no se habla en ese presunto borrador de la ley de calidad de la enseñanza en los siguientes términos :

 

1. No se habla de bajar la ratio . Nuestras aulas están masificadas. El fracaso escolar se reduciría y la atención individualizada sería real y permanente. Esto es calidad de la enseñanza.

2. No se habla de la exigencia que la sociedad demanda al profesorado sin la igual y equilibrada compensación.

3. No se habla del reconocimiento social del profesorado que conlleva un reconocimiento económico. En este país se ha perdido el respeto y la consideración a la labor desarrollada por la figura del MAESTRO. Años atrás y en otras circunstancias políticas, esto era impensable. Tenemos en nuestras manos a los futuros ciudadanos: médicos, mecánicos, ingenieros, profesores, políticos...y nuestra empresa no mantiene jubilosa a sus profesionales. Esto es calidad de la enseñanza.

4. No se habla de medidas preventivas ni educativas para paliar este fracaso escolar porque supone un incremento de recursos humanos en Educación y por ende más presupuesto. ¿Sabe alguien a cuánto asciende actualmente?.

5. No se habla de igualar al alumnado más desfavorecido: económicamente, socialmente, afectivamente e intelectualmente.

6. No se habla de la desmotivación y fracaso del profesorado ante respuestas vacías de la propia Administración Pública y ante jóvenes sin interés, sin estímulos y con poco compromiso por parte de las familias.

7. No se habla de formar unas buenas y verdaderas escuelas de padres y madres en los centros. Educadores, por otro lado, permanentes y máximos responsables en la educación de sus hijos e hijas.

8. No se habla que se ha perdido el valor del esfuerzo, de la constancia, del estudio, de la cultura porque no está de moda y no se valora. Nuestra televisión, a la cual son adictos muchos jóvenes es más "deseducadora que educadora". Hoy es fácil alcanzar la fama sin esfuerzo, sin tesón y sin estudios.

9. No se habla de recuperar valores humanos y universales: solidaridad, tolerancia, honestidad, bondad, generosidad...Se habla de exámenes y exámenes. Vuelta exclusiva a los contenidos conceptuales. No importa la carrera de obstáculos. Existe y es real desde el inicio en el sistema educativo. No se puede obviar. Pero, ¿se trata de obtener sólo buenos ingenieros y no buenas personas además de ingenieros competentes?

10. No se habla de los buenos profesionales que existen en Educación con dedicación plena, formación permanente, renovadores, inquietos, entusiastas, colaboradores y con ánimo siempre de mejora. Todos les debemos mucho y no oigo ni escucho ninguna voz que se levante en su defensa.

Y todo esto, señores, es CALIDAD de la ENSEÑANZA.

 

MªAngeles García Blanco

Orientadora del I.E.S. Guadalpín. Marbella

Aportación 2

 

14-abril-2002

Inma Gómez

REFLEXIONES DE "CALIDAD"

Mi condición de mujer y maestra no sé si me dan derecho a reflexionar y opinar sobre una ley en la que no aparezco, no existo. Maestras, madres y alumnas quedan eliminadas por completo, no se nombran.

No obstante mi osadía es tal que aquí van algunas de mis reflexiones fruto de mi práctica, de mis lecturas y del intercambio entre personas interesadas por la educación. No pretenden ser artículos de fe y su "calidad" será "evaluada" por los y las que me lean.

1. LEY DE CALIDAD

Este gobierno y su ley de calidad me recuerdan a esos padres y a esas madres que miden la calidad humana y personal de sus hijos e hijas en función de las notas que obtienen. Su hijo puede ser un egoista, un vividor, una persona insolidaria y poco cooperativa que se desentiende de ayudar en casa y que se escurre cada vez que se le necesita. Estos chicos y chicas pueden ser capaces de ensañarse con un hermano o un amigo que no tiene sus mismas capacidades. Pueden mostrarse como personas insensibles a las que para nada les importa la realidad social en la que viven otros compañeros y compañeras.

Nada importa: sus calificaciones son magníficas y por tanto son grandes personas.

Así mismo con la ley de calidad la sociedad podrá saber que los elegidos, los que valen (los que superen las distintas pruebas que se les impongan) van a poder desarrollar plenamente todas sus capacidades sin que ningún desmotivado, discapacitado o desfavorecido interrumpa su caminar y les impidan cumplir con el papel para el que han sido designados.

Las evaluaciones que estos individuos superen les servirán para tomar conciencia de lo mucho que han aprendiddo. Nada importa el proceso que hayan seguido, ni lo que hayan tenido que dejar o tomar en el camino. Lo importante, lo realmente importante es que lleguen demostrando que saben llegar.

Para otros el camino será lento pero seguro. No serán unos fracasados, ni inflarán el índice de suspensos. Desde que se les vea aparecer por las puertas con pinta dudosa o con un curriculum deficitario bajo el brazo, se les conducirá a su camino y serán lo que ellos desde su tierna infancia han decidido ser.

Así todos felices: el fracaso escolar disminuirá y la calidad de la ¿educación? de este pais quedará más que demostrada.

Por otro lado los profesores que demuestren lo mucho que valen (bien mediante evaluaciones impuestas o voluntariamente pedidas) serán premiados. Para ellos será más fácil la promoción, la movilidad e incluso podrán ver aumentado su salario de por vida.

No sabemos que es lo qué tendrán que demostrar o cómo tendrán que demostrarlo. Lo que queda claro es que tendrán que demostrar que son buenos y, a ser posible, mejores que otros. Esto contribuirá probablemente a hacer del cuerpo de profesores un cuerpo solidario que gaste sus energías en cumplir la máxima de "¡sálvese quien pueda!"

Porque claro, aunque soy mujer, ya se me ha ocurrido pensar que aquellos profesores que demuestren su incompetencia serán llamados a trabajar con aquellas y aquellos que tampoco han demostrado mucho interés por ser ¿educados?.

Así de una "forma lógica" el profesorado "incompetente" será el que briegue a diario con discapacitados, desmotivados, desfavorecidos, desheredados, des... Alumnos que poco van a protestar, que poca calidad van a exigir y que si fracasan (cosa que tampoco importa mucho porque no pertenecen al grupo de los elegidos) su fracaso será compartido con el del maestro o maestra "incompetente".

El Sistema ¿educativo? vuelve a quedar a salvo.

 

2. ÁMBITOS DE "CALIDAD"

Nuestros alumnos y nuestras alumnas padecen a diario e incluso a lo largo de toda su vida a...

Sus familias

Un itinerario

Algunos de nuestros alumnos y algunas de nuestras alumnas viven en el seno de familias que se empeñan en utilizarlos como demostración de su estatus social.

Sus madres y sus padres marchan a diario a trabajar dejándolos en manos de abuelas, tías, guarderías, asistentas, colegios... Los recogen a media tarde o les dan las llaves de casa (que colgadas en su cuello pasean durante todo el día) para que al terminar la jornada marchen a sus casas (donde llegarán y encenderán la tele para aliviar un poco su soledad).

El cansancio obligado con el que padres y madres regresan a casa, les impide obsequiarlos con un trato realmente afectuoso y respetuoso. Así todos sus deseos se ven cumplidos con la sola condición de que no griten o no peleen con los hermanos.

Estos padres y madres a los que tanto les cuesta conseguir un salario digno que les sirva para subsistir, cuando tienen un rato libre se apresuran a comprar los tenis o la mochila "de marca" que tanto desean sus hijos.

Con frecuencia estos padres y madres poco saben de sus gustos, sus problemas o su soledad. Lo que sí saben es que a diario caminan hacia el colegio pisando fuerte con sus nuevos tenis o su nueva mochila. Sus hijos e hijas están bien atendidos.

Otro itinerario

Otros padres utilizan a sus hijos e hijas para demostrar el estatus cultural de sus familias. Son niños y niñas que se pasan las tardes corriendo de la natación al piano, del piano al inglés, del inglés al baloncesto, del baloncesto al escritorio... y así hasta que caen rendidos. Practican la cultura del esfuerzo y seguro que serán unos triunfadores.

Sus padres están muy contentos de que sus hijos hagan todo lo que ellos no pudieron hacer en su infancia o en su juventud. Son padres y madres muy interesados en hacer de sus hijos e hijas personas cultas y de una vasta formación. El día de mañana serán personas educadas y muy preparadas que liderarán cualquier partido político o dirigirán alguna multinacional. Están orgullosos de lo que hacen con sus hijos e hijas. Todo lo tienen atado y bien atado.

Algunos de estos vástagos, a los que probablemente nadie les pregunta si realmente desean hacer lo que hacen, cuando llegan a ser adultos abandonan parte de esas actividades que les impidieron disfrutar de sus amigos o les estresaron de tal forma que rozaron el oscuro mundo de la depresión.

Más itinerarios

Hay otros hijos e hijas que nacen sabiendo que no deberían haber nacido. Nacen etiquetados desde su cuna como fracasados sociales. Sus padres y madres, ocupados desesperadamente por sobrevivir, poco o nada pueden hacer por mantenerlos física o moralmente. Sus hijos no tienen tenis, ni van a piano, ni son escuchados, ni apenas comen.

Estos niños y niñas pronto aprenden el arte de la supervivencia haciéndose notar e intentando recibir de otros "todo" lo que sus padres no pueden darles.

Un nuevo itinerario

La mayoría de nuestros alumnos y alumnas desarían disfrutar de padres y madres que compatibilizaran sus tareas domesticas y laborales con la educación de sus hijos e hijas. Que conversaran con ellas y ellos, que les dejaran opinar, que se interesaran por lo que piensan, sienten o hacen.

Tendrían la suerte de sentirse acompañados por sus madres y sus padres en la difícil tarea de construirse como personas. A lo mejor no disfrutarían de unos tenis caros o no darían clases de piano, pero no se sentirían solos u obligados a demostrar diariamente lo mucho que valen. Sus padres no los considerarán mejores personas porque saquen un sobresaliente, ni pensarán que están acabados porque traigan algún suspenso.

El momento

Evidentemente esta juventud, estos niños y niñas están viviendo en un momento histórico, económico y social determinado por una serie de características que, lejos de facilitarles su educación, como algunos podrían pensar, a mi entender se la dificulta bastante.

Así el nivel económico medio de las familias ha subido. El nivel cultural de sus familias es mayor. La incorporación de las madres al mundo laboral debe facilitarles el conocimiento del mundo al que sus hijos e hijas se enfrentan. La información no está en manos de las élites sino que cualquiera puede acceder a ella por numerosas vías: televisión, radio, Internet... Se han ampliado los años de escolaridad obligatoria con lo que pasan más tiempo relacionándose con sus iguales y dedicados a su formación. Las ofertas laborales se han ampliado y diversificado...

Sin embargo todas estas mejoras que deberían ayudar en su proceso de construcción personal y en su educación, con frecuencia los sumen en un caos, en un desorden personal cargado de interrogantes...

Efectivamente, casi con seguridad, podemos afirmar que pertenecen a la "cultura del pelotazo" porque el nivel económico medio del que parten es mayor. Pero esta situación que debería ayudarles, a menudo, se convierte en un reto para su formación. De tal forma que, al no ir acompañado de una reflexión paralela que les haga tomar conciencia del esfuerzo que le supone a sus padres mantener un cierto estatus económico, ellas y ellos no valoran lo que poseen creyéndose merecedores por su sola condición de "ser hijos de" de todo cuanto desean. Por otro lado, casi nunca tienen claro lo que el dinero de sus padres les puede proporcionar y cuando deben frenar en sus deseos. Así mismo son conducidos bajo la máxima de "tanto tienes tanto vales" produciéndose con frecuencia en el seno de sus familias comparaciones que lejos de educar los maleducan derivando sus intereses a tener más que otros para ser más que otros, para poder alternar con otros, para existir en función de lo que pueden vestir o de lo que pueden comprar.

Por tanto estos niños y niñas se convierten en reyezuelos de sus casas que creen que se lo merecen todo, que todo está a su alcance, que es una obligación de sus padres proporcionarles aquello que desean y que no valoran lo que poseen malgastando sin conciencia ni medida, convirtiéndose en unos egoistas. La toma de conciencia por estos jóvenes de las limitaciones económicas de sus familias, del espejismo de poderío económico en el que se les ha educado, con fecuencia produce en ellos tal desequilibrio que son muchos los caminos que toman para compensar su desesperanza.

Unos se dedicarán a robar para conseguir lo que desean y no pueden tener; otros sumidos en el desánimo colgarán los estudios para ganar el dinero que les permita acceder a lo que sus padres no puedan proporcionarles; otros seguirán sus estudios viviendo con el peso de que están aprovechándose del esfuerzo diario de sus familias. Pero, por cualquier camino en algún momento del mismo llegarán a sentir una cierta sensación de estafa por no haberles hecho tomar una conciencia clara de cuáles eran sus posibilidades reales y del valor real que tenían los bienes materiales a los que podían acceder desde el seno familiar. Serán muchos los interrogantes que se planteen y no les será fácil contestarse. ¿Tendrá algo que ver con esto el marco familiar y social en el que se han educado?

En general la mayoría de los padres y de las madres de estos niños y niñas saben leer y escribir, tienen el graduado escolar e incluso una formación media. Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que el nivel cultural medio de estas familias es mayor que el de las familias de la generación anterior. Pero este nivel cultural ¿implica un amor real por la cultura y el conocimiento? ¿no se entenderá desde el seno de estas familias que cultura es igual a título? ¿no se pretenderá que esos títulos sean moneda de intercambio para acceder al mundo del trabajo y con ello obtener mayor bienestar económico...?

Estas dudas que acompañan mis reflexiones sobre este punto, creo que son compartidas por los jóvenes que a diario sienten (o se les impone) la necesidad de acceder a una mayor formación, no desde la perspectiva de que ésta les ayude a crecer como personas, sino bajo la certeza de que esa formación les abrirá las puertas del mundo laboral. No es un deseo, es una necesidad, es una imposición. Pero una imposición que paradójicamente al mismo tiempo es vivida por una gran mayoría como un derecho. Estos jóvenes se encuentran en el derecho de ser formados, su sola presencia en las aulas debe permitirles la formación aunque no haya en ellos ni un ápice de ganas de recibirla.

Nos encontramos pues en muchos casos con niños, niñas y jóvenes que sin dar nada a cambio, con su sola presencia en las aulas exigen una formación y por supuesto un título. Nos encontramos con personas que no están motivadas por el conocimiento "per se", lo que realmente les motiva es tener un título para después poder cambiarlo por un puesto de trabajo digno. Las motivaciones reales por el saber tienen que inyectarlas los profesores y profesoras desde sus aulas. Ellos van a recibir, pero no a dar. ¿Tendrá algo que ver con esto la idea de cultura que tienen sus familias y la sociedad en general? ¿no coexisten a diario con la máxima (que ya cité antes) "tanto tienes tanto vales"? Porque a la mayoría de estos jóvenes se les inculca la idea de la cultura como valor de trueque, aunque se les enmascare con la cantinela de "la necesidad de una formación íntegral que les haga crecer como personas". No estaríamos entonces hablando de cultura, sino de conocimiento académico puro y duro.

Toda esta esquizofrenia, en la que se ven obligados a sumergirse los jóvenes del siglo XXI, está amparada y orquestada por unos medios de comunicación e información que les incitan a unos comportamientos determinados, al mismo tiempo que les hacen ver las bondades de los comportamientos contrarios. Estos últimos actitudes, sentimientos y conductas los convertirán en ciudadanos portadores de los valores cívicos del momento. Estos jóvenes conviven con una doble moral que va desde la defensa "políticamente correcta" de los valores cívicos que deberían practicar para convertirse en unos ciudadanos de pro: solidaridad, respeto, cooperación, responsabilidad...; hasta la asunción de que la belleza física es un valor social, el dinero es la llave de la felicidad, la competencia les hará triunfar y los amigos son esos compañeros de juerga con los que poco más hay que compartir. Creo que los medios de comunicación tienen bastante responsabilidad en la defensa de lo se ha dado en llamar "contravalores".

Al mismo tiempo el bombardeo de información a través de televisión, radio, Internet... es grande pero, a menudo, sesgado e incompleto. Cierto que nuestros jóvenes están más informados, pero al mismo tiempo están más desinformados porque no poseen las estrategias de selección y análisis de la ingente cantidad de información que les llega. A menudo no se enfrentan a esta sobredosis de información con el espíritu crítico y selectivo que deberían poseer. Posesión que por supuesto no es genética sino que nosotros los adultos deberíamos de haberla formado en ellos. ¿Tendremos nosotros algo que ver con el "cacao" mental en el que viven muchos de nuestros adolescentes? ¿Tienen capacidad y posibilidad por si mismos de defenderse de estos ataques (des)informativos?

 

La escuela

Desde pequeños muchos de nuestros niños y nuestras niñas se ven abandonados en guarderías y escuelas donde quedan al amparo de otros adultos que, en teoría, van a complementar la labor asistencial y formativa que sus padres no pueden proporcionarle. El objetivo es que se disciplinen, aprendan y practiquen hasta su asimilación "los valores cívicos que imperan en nuestra sociedad" y que tanto les beneficiarán cuando tengan que enfrentarse solos a la vida social y laboral.

Para conseguir ese objetivo lo primero que hacemos es dejarlos horas y horas en guarderías donde con frecuencia sienten una gran soledad rodeados de multitud de personas adultas y de sus iguales. Después pasan a las escuelas donde maestros y maestras los sientan en sus pupitres a fin de conseguir transmitirles íntegramente el curriculum que, personas de talla reconocida, han decidido que es el correcto para su formación (¿o domesticación?). Más tarde llegarán a los institutos donde los elegidos serán "mirados" de vez en cuando por sus profesores y profesoras. Los osados que se han permitido llegar hasta allí sin que nadie se lo pidiera, a menudo son malmirados y animados a coger la puerta que les conduzca a lugares más apropiados para ellos. Y todos reciben una formación cargada de despersonalización en la que vuelven a sentir una gran soledad.

Y yo me pregunto ¿la estructura actual de nuestras escuelas e institutos favorecen realmente la formación de niños y niñas? ¿realmente son lugares donde se les acoge y se les mira con interés? ¿se sienten realmente acompañados en su peregrinar por la educación formal? ¿colaboramos todos a una para aclarar sus dudas y contradicciones o, por el contrario, los bombardeamos con nuestras propias dudas y contradicciones?

 

3. ALTERNATIVAS DE CALIDAD

Hasta ahora sólo he intentado compartir con vosotros y vosotras un puñado de dudas, de interrogantes y de pensamientos que me asaltan a diario. Soy consciente de que las ideas expuestas son merecedoras de un análisis y un debate mucho más profundo. En eso creo que estamos. No obstante al compartirlas pretendo que nos sirvan de clave, de puntos de reflexión para mirar la educación (o el problema de la educación como se presenta para muchos) desde la perspectiva de los que la reciben: los alumnos y las alumnas.

Creo que debemos vivir nuestra tarea de educadores con otro talante, con otros sentimientos. Los que se sientan en nuestras aulas no son nuestros enemigos, ni son un obstáculo para nuestro desarrollo profesional, ni son la causa de nuestras desdichas ni de nuestras frustraciones, ni están allí para fastidiarnos.

Los niños y niñas que se acercan a diario a nuestras aulas son personas que llevan sus mochilas cargadas de soledad, inseguridad, contradicciones, interrogantes, necesidades, ilusiones... que no son tan diferentes a las nuestras. Creo que debemos aprender a mirarlos como compañeros de viaje, como personas que tienen mucho que dar y que enseñar. Creo que debemos buscar bajo esas actitudes, a veces chulescas y desinteresadas, a las personas que se esconden bajo la máscara de la indiferencia. Evidentemente nosotros somos los adultos y somos los que tenemos que favorecer los puentes de comunicación entre ellos y nosotros. Considero que la educación es un reto en el que debemos crecernos y del que debemos ocuparnos más y preocuparnos menos.

No creo que la clave sea evaluar más, enseñar más, seleccionar más... Quizás la clave podría ser mirar mejor y con más interés. Se habla mucho de objetivos, contenidos, actitudes, metodologías... se habla mucho del curriculum oficial que tenemos que impartir en nuestras aulas. Se habla poco o casi nada del "curriculum oculto", quizás porque es difícil transmitir el curriculum de la ternura, del cariño, de la comprensión, del acercamiento, del reconocimiento, de la autoridad ganada con el interés y la ilusión diaria.

Yo os propongo que pensemos en estas posibilidades:

· Los alumnos y las alumnas de Magisterio deberían pasar más tiempo en las escuelas conviviendo con maestrso y maestras. Esta convivencia debería tener como objetivo un intercambio mutuo que nos permitiera aprender unos de otros. No es el maestro el único que tiene que enseñar. Mi propuesta es que durante toda la carrera vayan a los colegios por la mañana y asistan a clase por la tarde en la facultad.

· La anterior propuesta conllevaría tener dos profesores por aula, con lo que nuestra tarea no sería tan solitaria y podríamos compartir nuestras cuitas con otro adulto. Se siente, a veces, una gran soledad y responsabilidad en el aula.

· Los profesores que imparten clase a futuros maestros y a futuras maestras (titulares, catedráticos...) deberían vivir la escuela durante un tiempo para que conozcan la realidad de la misma.

· Deberían fomentarse los equipos de trabajo interniveles. Así maestros, profesores, profesores de universidad, catedráticos... deberían reflexionar juntos en equipos de trabajo y trabajar por un proyecto común.

· Se deberían reconocer los proyectos educativos elaborados por colectivos de maestros y maestras que expresen su deseo de trabajar juntos en un centro. Es importante potenciar los equipos naturales de trabajo. Estos centros servirían de referente para otros muchos.

· Los centros deberían tener a profesionales capacitados que se encargasen de la burocracía que, parece ser, implica la educación.

· El profesorado debería estar obligado a sumegirse en procesos de formación permanente. Estos procesos no deberían salir de nuestras horas libres por lo que propongo la concesión de un mes sabático por curso y la organización de cursos de calidad para educadores.

· La condición de funcionario o de poseedor de una plaza en un centro privado no capacita de por vida para la enseñanza por lo que deberían arbitrarse mecanismos reales y positivos para valorar la función docente de un profesional. La vida es larga y son muchos los rincones oscuros por los que pasamos que, aún a nuestro pesar, pueden impedirnos realizar nuestra tarea con dignidad. A aquellas personas que se viesen en la necesidad de abandonar un aula habría que ofertarles puestos de trabajo no docentes igualmente dignos.

· La ratio no debería ser muy distante de 18 alumnos y alumnas.

· Los alumnos y alumnas de Primaria no deben padecer las especialidades. Considero que en estas edades necesitan tener como referente a una sola persona que debe estar capacitada para impartirles las distintas materias.

· La labor tutorial debería ser reconocida e incentivada. Deberían diseñarse cursos formativos específicos para tutores. El papel del tutor y la tutora en Primaria y Secundaria es básico para que los alumnos se sientan conocidos y reconocidos.

· La ESO debería ser impartida por maestros y maestras. Propongo que estas edades vuelvan a estar en manos de profesionales que sienten la educación como una labor más asistencial. Os recuerdo que algunos de nuestros alumnos y algunas de nuestras alumnas de 7º y 8º aunque fueran considerados como unos "trastos", en muy pocas ocasiones se les tachaba de violentos o delincuentes en potencia.

· Los profesores y profesoras de secundaria y bachillerato deberían pasar algunos años en primaria.

· ...

 

En fin, aquí va mi aportación a este debate. Reconociendo que la tarea no es fácil y no está exenta de dificultades, pienso que deberíamos pensar un poco más en los auténticos protagonistas: niños y niñas, adolescentes que tienen mucho que decir y que son poco escuchados. Pienso que el debate debería abrirse a ellos, quizás aportasen mucha luz.

Ni que decir tiene que lo expuesto no pretende ser más que ideas que nos lleven a la reflexión. Si algo tiene de bueno la Ley de Calidad es que nos ha puesto a todos y a todas a pensar. No hay nada que una más que un enemigo común.

Un besote

 

Aportación 3

 4-abril-2002

Ana María Jiménez

La escuela.

 

Una de las forma de cuestionarse sobre la función de la escuela es, reflexionando sobre el valor de esta y respondiendo a la pregunta ¿qué clase de escuela deseamos? Remarco "qué clase de escuela" porque, aunque estemos de acuerdo en el principio básico de una escuela de todos y todas y para todos y todas, muchos, no coincidimos en la forma de entenderlo y mucho menos en la forma de llevarlo a cabo.

Cuando hablamos de una escuela de todos-as y para todos-as, estamos refiriéndonos a una función social que ha de ofrecer oportunidades, compensando las diferencias sociales y preparando a los alumnos/as para integrarse en la sociedad, de forma que sean capaces de llevar a cabo una participación activa dentro de esta.

Sin perder de vista este principio básico, eje vertebral del sentido de la escuela, volvemos a la pregunta inicial, donde las respuestas son generalizadas, tales como desear una educación de calidad, sin fracaso escolar, ..., cuestiones en las que estamos de acuerdo y que últimamente, se utilizan mucho para hablar de nuestro Sistema Educativo.

Evidentemente lo que es bueno para todos-as, es bueno para la sociedad. De ahí la necesidad de poner en marcha una escuela que se ajuste a las necesidades e intereses de las personas que la conforman.

Cuando nos referimos a las necesidades e intereses de la sociedad y la escuela, no estamos hablando solo de los conocimientos conceptuales (necesarios estos), también se incluyen valores tan fundamentales para la convivencia y el desarrollo personal como la tolerancia, el respeto a la diversidad, la solidaridad, cooperación igualdad, etc...

La única forma de transmitir estos conocimientos es a través de la practica y la acción, pero, ¿qué estamos enseñando cuando vamos separando, segregando, dividiendo a las personas según su raza, etnia, dificultades, coeficiente intelectual, etc...?

En esta forma de actuar hay un aprendizaje más poderoso que todos los conocimientos que pretendamos enseñar y que deja olvidado el principal objetivo en la educación.

 

Dentro de nuestro sistema educativo, existen ventajas e inconvenientes que se traducen en éxitos y fracasos. Nuestra tarea debería seguir siendo avanzar en el camino para conseguir el principio básico de toda educación sin que esto suponga dar pasos hacía atrás, conservando los éxitos y buscando medios eficaces para conseguir eficacia en nuestro quehacer diario.

Es incongruente que las escuelas no hayan modificado sus estructuras a lo largo del tiempo y básicamente tengamos el mismo tipo de escuela que hace 50 años, sin tener en cuenta los cambios sociales que hemos y estamos viviendo. Los origenes de la educación se fundamentan en una concepción selectiva de la enseñanza y no podemos seguir actuando en base a estos parámetros y valores que han quedado desfasados socialmente, tenemos una nueva realidad, una nueva escuela.

Esta labor, no es sencilla, pero si posible, para ello hay que realizar un profundo cambio en las escuelas.

La calidad educativa comienza por cambiar estructuras organizativas y formales de la escuela, es decir incluye una visión distinta de esta con su consiguiente cambio de concepto que incluye elementos tan cruciales como:

¸ Disminución de la ratio.

¸ Reducción horaria de la docencia para hacer frente a una atención personalizada.

¸ Autonomía y flexibilidad horaria de los centros para impartir las materias.

¸ Organizaciones escolares donde primen principios pedagógicos.

¸ Un mayor número de profesionales para llevar a cabo las propuestas pedagógicas de innovación y renovación educativas.

¸ Otras formas de organización en el aula.

¸ Hacer participe al alumno/a de su proceso educativo.

¸ Facilitar salidas sociales y laborales para todos-as.

¸ Restablecer el estatus y reconocimiento social del profesor.

¸ Mayor autonomía de los centros tanto económico como organizativos.

¸ Mayor apoyo de la administración tanto a la figura del docente como a su trabajo realizado.

¸ Una actualización y ampliación de los planes de estudio en la formación inicial, contemplando la licenciatura.

Esta serie de cuestiones pone de manifiesto un requisito fundamental para la consecución de estos y es la necesidad de una mayor dotación económica. No estamos hablando de un sistema educativo económico, ni de cualquier tipo de educación, estamos poniendo de manifiesto que si realmente queremos una educación de calidad, tendremos que demostrarlo concediéndole la importancia que tiene. Esto solo se puede hacer de una forma y es aumentando el presupuesto educativo para llevar a cabo los cambios y las reformas en las escuelas.

Aportación 4

Aportación 5

 

Aportación 6

 

Aportación 7

 

Aportación 8