CANTERAS: TODO QUEDA EN “LA FAMILIA”

 

Juan Carlos Sanz de Ayala Oliver. 30.01.04. La fusión entre las “familias” Canterone y Politicone tras el acuerdo del llamado “Lunes de La Alameda”, ha supuesto un hito en el mundillo socio-económico-polítco-social-chirogotero del mundo mundial. Ha nacido una nueva fórmula de negociación, que está siendo estudiada en todas las universidades del universo universal: que la Ley nos molesta...¡pues se cambia!. Lo ilegal... ¡se legaliza!. Al que se queje... se le manda a los “sindicarios”. Pringue y vaselina para los de siempre... ¡Y que ese culito no pase hambreeeeee!.

 

   - “¡Jiuston, Jiuston, tenemos un poblema !” dijeron los cosmonautas al jefe de la familia Politicone, signore PePín Aldeanova.   

   -“Aquí base de Lurín del Despiporre, habla el chérif de los Politicone. ¿Cual es el poblema?”

-“No podemos cumplir sus órdenes de elimar del afoto estartosférica las canteras de Lurín del Despiporre como usté nos ordenó”, dijo el pijonauta que sesmeró para que se le escuchara a gritos desde tan lejos.

- “Pero si quitásteis la muralla China y el Cañón del Colorado, ¡Cómo es posible que no podais eliminar con el fotochooped unas canteritas de nada! -contestó Don Aldeanova irritado, muy irritado y tremendamente irritado, como él se pone...

-“¡Es que son muy grandes, signore! -gritó el pijonauta más enchufado, que allí eran todos trifásicos- Si parecen moñigas de vaca secas en medio de un pasto verde! ¡Eso no lo disimulan ni en la Buchingué!”

-“Aquí Jiuston, y si en lugar de taparlo de verde agrandamos las canteras, quitamos los árboles y así emparejamos todo?. ¡Podemos llegar hasta el mar, recalificarlo y poner chiringuitos playeros!!! Me ze ha ocurrido a mí zolito!!....”, argumentó Don PePín mientras toda la corte y cohorte de pelotas que le rodeaba le aplaudía con algarabía...babeando sobre sus pecheras agradecidas.

- “Es buena idea chérif, pero tendrá que llevarse por delante todo Torremolinos y eso puede cabrear a la Familia de Don Canterone, que bastante tiene con tener que cargarse las especies autóstonas de Lurín. Hay que tener cuidado con ellos. Recuerde cuando le cambiaron el Ecosistema por el Econsum y usted ni se enteró, que son mú listos ellos... Esta vez hay que hacerlo bien y solucionarlo, chérif.”

- “Aquí Jiuston, recibido y cambio”.

  Don Aldeanova consultó los posos del café, las tripas de lagartija, el vuelo de las aves y la Pitonisa Lola y descolgó el radiocontrol llamando a Chando, jefe supremo de la familia de los Canterone.

- “Chando, aquí PePín, tenemos que parlementar. Debemos solucionar el poblema con las afotos estartosféricas que miembros subversivos de la autodenominada Plataforma para la Defensa de Nosequé-quenomentero-sesmero, están distribuyendo en una conspiración judeo-masónica dirigida sobre el pueblo de Lurín del Despiporre. ¡Quieren quitar las canteras!”.

- “¿Canteras?. ¿Qué canteras?. ¿Esos agujeritos de donde sacamos el pan para miles de familias? ¿Qué quieren?, ¿Que vuelvan a crecer los árboles y se llene todo de ardillas y espárragos silvestres como antes?. ¡Pogreso, pogreso y pogreso!- gritó enfurecido Don Chando mientras contaba los gigantescos camiones llenos de áridos de diversos tamaños y colores, como los billetes de euros- ¡Se van a enterar los de la Plataforma esa!”

- “Pero Chando, si todos saben que sois ilegales, que sois, somos, presuntos delincuentes, que no teneis licencias, que no pagais impuestos, que os han sentenciado en los Tribunales de Justicia, . ¡Jó, Chando, que soy el chérif aparte del jefe de la familia Politicone!. ¿Cómo le pido ahora a un humilde trabajador que quiera abrir un bar, que saque y pague sus licencias, sus tasas y sus impuestos?. ¡Me teneis en cada compromiso!”- argumentó con razón Don PePín, rodeado de pelotas babeantes con la faltriquera llena.

- “¿Quieren guerra?..¡Pues tendrán guerra!”- gritó Don Chando, y sus palabras atronaron reververantes y ampladas mil veces por el eco de la cantera mayor del Reino de Taifas canteriles...

  Dicho y hecho, ordenó el ya previsto Plan de Autos de Choque: Primero advirtió a todos los clientes que acumularan áridos para una ó dos dos semanas al menos que iba a durar la huelga. No es cuestión de fastidiarlos. Una vez abastecidos, regaló chorizos de Cantimpalo y jamones de Jabugo a los periodistas hambrientos... de noticias, para cubrirlas satisfechos. Ya se sabe que “barriga llena, mente preclara”. Luego les regaló gafas con cristales de colores variados, como los billetes de euros, para que “miraran” la realidad, viéndola según el cristal por el que se mira. Avisó a los “sindicarios”, que para eso les pagan las Familias, quienes se encargaron de limar asperezas entre los trabajadores recalcitrantes, aparte de acongojar de paso a los miembros de la Plataforma que el propio Don PePín tuvo que proteger con sus huestes.

  Una vez preparado el terreno, la jugada maestra: El follón de AVE fénix que no resucita de entre sus cenizas, los 100.000 empleos que se iban a perder... Eso lo aprendieron del ex-jefe de Don Roque y sus 800.000 puestos de trabajo. ¿Se acuerdan?. Sabían muy bien que las cifras altas marean al personal y las mentiras, de tanto repetirlas, se las cree el populacho, como leyeron con atención las Familias en el “manual” del Señor Goebels ó como se llame, jefe de propaganda de una empresa fumigadora que exterminaba judios, homosexuales y otros despojos humanos con total eficacia propagandística. En la guerra... empresarial, vale todo.

    Los camiones cesaron de bociferar y el silencio se apoderó de la Sierra, sólo roto por el canto de los pájaros que habían vuelto a la zona. ¡Cánticos de pájaros!.  Comenzó a cundir el pánico y se extendió el caos. Supuesto caos, claro, que nada se había dejado al albur. Don Chando estaba radiante, con todos los ases escondidos en su manga... Lo peor era que el resto de conductores, no camionautas, estaban encantados y algunos del pueblo llano, simples pringaos por supuesto, se dieron cuenta de que esa semana de huelga circularon mejor, respiraron estupendamente y atisbaron cómo cuatro briznas de la especie vegetal “Mecachis en las Canterum Lurinun” comenzaron a aflorar entre las rocas en paro. 

  La Familia Politicone de Lurín se asustó. Sus primos sevillanos de la Yunta, los de los bueyes, temblaron. Era el desastre, el hundimiento de la Economía con mayúsculas, la burbuja inmobiliaria del Freixenet costasoleño en peligro, los maletines, las cuentas en las Islas Caimán, los viajes a “gastos pagos”, el SISTEMA establecido...¡podían irse al carajo de la vela!... Y todo por un puñado de lunáticos que luchaban en las calles con pegatinas, que las carga el diablo y un abogado que parece sólo medio, de escaso pelo y bigotillo minimalista como él, que encima, para más coña, es galán y... ¡palmero!.

  Las campanas tocaron a rebato y viendose todos en peligro lograron acordar una reunión, en principio tan variopinta como imposible: presuntos delincuentes de toda calaña y pelaje juntitos en La Alameda tomando chocotate con churros para ver cómo salvan sus yugulares... y sobre todo sus bolsillos,  que el honor, el prestigio y la honradez son signos de debilidad. Y allí se sentaron, mientras los “sindicarios” fuera, ponían música de fondo con sus gritos calculados y sus pitidos con sordina para no molestar a los jefes reunidos.

   El Conclave de Familias comenzó. Y como no nos invitaron, suponemos que tuvo que ser arduo y difícil. El chérif de Lurín y jefe de Los Politicone, Don PePín, había prometido hasta caérsele la lengua a cachos -en las campañas electorales claro- que quitaría las canteras y que no iban a abrir ni una más. Las mentes lúcidas de la Yunta, la de los bueyes, habían certificado la peligrosidad medioambiental de estos hoyos moñigueros. Los tribunales de Justicia, pesaditos ellos, tenían agarraditos por los cojoncillos, con perdón, a Don PePín, a algunas subfamilias de los Canterone, y a varios integrantes de la Yunta. Por ahora no apretaban demasiado, pero la Justicia es paciente y, aunque lenta, el apretujón podría ir a más si no se controlaba a tiempo. ¡Y eso dueleeeeeeeeeeee!!!!!!!!

  Con las navajas afiladas sobre la mesa, debían llegar a un acuerdo ó morir en el intento. Los “sindicarios” por su parte arrimaban el ascua a la sardina desde fuera.

   Tensión, intriga... ¡dolor de barriga!. Y por fin.....

  - “¡Ya lo tengo! -dijo Don PePín, lúcido como siempre en los momentos en que peligra su poltrona, a la que se pegó en su dia con Superglú y que no piensa abandonar por una mindunguería como ésta- ¿Cual es el problema?, que son ilegales?...¡Pues las legalizamos y ya está!. Cojemos el lápiz de colores, ese de recalificar tan gastado que tengo en mi despacho, y con el kit de recorta y pega de la señotita Pepis colocamos las canteras donde nos dé la real gana. Siempre legalmente claro, porque las vamos a legalizar, así los tribunales no podrán decir nada y todos saldremos ganando. Les daremos permisos, licencias..¡lo que haga falta!. Eso es barato.”.

  - “Y tus promesas electorales PePín?”, adujeron sus primos de la Yunta asustados todavía por los aconteceres de dias pasados.

  - “¡Jo, primos, parace mentira que tengáis el abrevadero de los bueyes desde hace más de cinco lustros... lustrosos!. ¡Los bueyes son tontos y tienen mala memoria!. ¿Es que no lo recordais cada cuatro años?. Vosotros teneis que hacer una cosa: me aceleráis el Plan General de Desordenación Urbana, para que me pueda comprar un lápiz recalificador nuevo, más gordo y modelno, con lo que a los bueyes les parecerá que mi finca, perdón, el pueblo, está más chuli. Cuatro palmeras, cinco loros, un poco de chocolate, “pa los loros”, y a zumbar. ¡Asunto arreglado!”. Don PePín estaba coloraíto de gozo, como Don Pedrín, jefe de la Familia de al lado de Lurín del Despiporre. Había hecho como Colón. Colocar el huevo derecho. Pero con dos, que a partir de ahora se llamarán “Los huevos de Don PePón ”.

- “¿Y de lo mío que?”, gritó Don Chando irritado por el compadreo de los primos.

- “Tú y tus familiares tendreis que cerrar alguna canterilla. Alguna que ya no os sirva. Como paripé más que ná”. Dijo PePín mirando por el rabillo del ojo por si saltaba algún “chinazo” descontrolado.

 - “¡Y una mierda!. Antes muerto que sencillo!. Cerrar.... ¡Nunca!. Esto es raro-raro-raro-raro”. Don Chando estaba ahora como antes Don PePín, furioso, más furioso, furiosísimo.

- “¡Calla, pillín, que me se ha ocurrido una de las genialidades que me se ocurren cuando le doy a la manzanilla. Como la Yunta me dará un lápiz recalificador nuevo y modelno, en una de esas que escribo con él, me se escapa la mano y te hago un rayajo que te recalifico hasta la Plaza del Ayuntamiento de Mijas. ¡Tóo canteras!. ¿Te imaginas?”, le contestó el picaruelo de Don PePín, consciente de que a Don Chando, que debe tener ascendencia catalana, lo que le importa es “la pela”, y se la pela todo lo demás.

- “¡Eso es otra cosa!, ¡Vamos por buen camino!”, contestó el representante de los Canterone.

- “Pero tendrás que reforestar lo que peles en el monte, eh?”, dijeron los primos de la Yunta.

- “Vale -contestó don Chando- con unas macetitas de geránios y cinco Buganvillas asunto arreglado. Y quedará hasta bonito”.

- Dijo Don PePin, que a pesar de todo estaba contento: una vez “normalizado” lo anormal, la Justicia se queda sin hueso que roer, la Yunta se quita un peso de encima en plena campaña Electoral, los Canterone cierran dos mierdecillas de canteras pero ganas decenas de hectáreas nuevas y licencias hasta para poner puticluses en plena sierra, con geránios y buganvillas faltaría más; los Politicone aceleran su Plan de Desordenación Urbana, y de paso consiguen un lápiz recalificador multimillonario para su finca... perdón, para el pueblo, esos bueyes lentos, de escasa sesera y menor memoria para las promesas electorales. Quedan cuatro años hasta las próximas municipales... ¡Vaselina para todos!, que duele menos. Excepto a la Plataforma. A ellos, consolador de pinchos y vinagre en las punzadas. Por cojoneros y antiguos. Y si se descuidan, se vualven a cambiar las leyes y se prohíben las Plataformas incluso las de lanzamiento, para que no puedan sacar más “afotos” asteronaúticas de las canteras de Lurín del Despiporre.

- “Por cierto -finalizó Don PePín- voy a llamar al capo di capi, cariñosamente hablando, Don Asnarone, para que llame a su primo el de Zumosol, señor Obusch, y le proponga las canteras de mi finca, perdón, de mi pueblo, para hacer propaganda de su carrera espacial: En lugar de ir a Marte, donde no hay vida y todo está arrasado, que saque las afotos en las canteras, que dentro de unos años será lo mismo, pero con vistas al mar. Más barato imposible. Y con un poco de suerte y la contaminación asducida, la próxima generación de lurinos tendrá piel verde y trompetilla en las orejas. Esperemos, eso sí, que no desarrollen el cerebro. Porque entonces, señores, ESTAREMOS PERDIDOS, MUY PERDIDOS, PERDIDÍÍÍÍÍSIMOS ”.

 

                                        JUAN CARLOS SANZ DE AYALA OLIVER