- Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido. Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace. Me convertí en adulto y hasta hoy, cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente y haciendo de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo: "Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace". La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas. Anónimo
EL TELEVISOR Mientras rezaba antes de acostarse, un niño pidió con devoción: “Señor, esta noche te pido algo especial: conviérteme en un televisor”. Quisiera ocupar su lugar. Quisiera vivir lo que vive la tele de mi casa. Es decir, tener un cuarto especial para mí y reunir a todos los miembros de mi familia a mi alrededor. Ser tomado en serio cuando hablo. Convertirme en el centro de atención y ser aquel al que todos quieren escuchar sin interrumpirlo ni cuestionarlo. Quisiera sentir el cuidado especial que recibe la tele cuando algo no funciona. Tener la compañía de mi papá cuando llega a casa, aunque esté cansado del trabajo. Y que mi mamá me busque cuando esté sola y aburrida, en lugar de ignorarme. Y que mis hermanos se peleen por estar conmigo. Y que pueda divertirlos a todos, aunque a veces no les diga nada. Quisiera vivir la sensación de que lo dejen todo por pasar unos momentos a mi lado. Señor, no te pido mucho. Sólo vivir lo que vive cualquier televisor.” EL RATON Y LA RATONERA Este cuento se lo dedico a los escépticos, a los cómodos, a los que no se complican la vida, a los que piensan que todos los problemas que hay a su alrededor le son ajenos, que no le afecta hasta que no encuentran el suyo sobre su cabeza. Todo lo que sucede en el Universo nos afecta directa o indirectamente, la diferencia entre unos y otros es la de acercarse al problema o esconder la cabeza hasta que pase por la propia puerta. Alguien aseguró que cuando una mariposa mueve sus alas, aunque sea por el Amazonas, ese movimiento nos afecta y repercute a todo y a todos.
Un ratón ve a una mujer abriendo un paquete y se aterroriza cuando descubre que era una ratonera. Fue al patio de la casa a advertir a todos: - ¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera ! La gallina que estaba buscando sus lombrices en la tierra, cacareó y le dijo: - Discúlpeme Sr. Ratón. Entiendo que sea un gran problema para usted, pero a mi no me perjudica en nada y tampoco me molesta. El ratón se entristeció. Siguió corriendo buscando ayuda. Llegó hasta el cordero y le dijo: - ¡Hay una ratonera en la casa ! - Discúlpeme Sr. Ratón, pero no veo nada que pueda hacer. Yo como pasto. Quédese tranquilo, lo tendré presente en mis oraciones. El ratón se fue hasta donde estaban las vacas quienes le dijeron: - ¿Qué nos dice Sr. Ratón?, ¿una ratonera?, ¿estamos en peligro por casualidad nosotras? ... ¡Creo que no! Entonces el ratón se volvió a la casa, cabizbajo y abatido, para encarar solo el problema de la ratonera. Aquella misma noche se escuchó un ruido, como el de una ratonera agarrando a su victima. La mujer corrió a ver qué había en la ratonera, pero, en la oscuridad no vio que la trampa había agarrado la cola de una víbora venenosa y ésta la mordió. Su esposo la llevó corriendo al hospital. La mujer volvió con fiebre y para eso nada mejor que un buen caldo de gallina. El hombre entonces tomó el cuchillo y fue a buscar al principal ingrediente: la gallina. Como la enfermedad de la mujer continuaba, amigos y vecinos vinieron a verla. Para atenderlos hubo que matar al cordero. Con el tiempo la mujer no resistió y acabó falleciendo. Muchas personas vinieron al funeral. El pobre hombre, muy triste y agradecido por la solidaridad, resolvió matar a las vacas para darle de comer a todos. Por eso, la próxima vez que oigas decir que alguien está enfrentando un problema y creas que a ti no te afecta, piénsalo dos veces ... ¡En todas las casas pueden necesitar una ratonera y todos corren peligro! (Este cuento no es mío). Manuel Porcel. 10-09-05 |