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Tel. Alhaurin.com 678 813 376 Telf. de interés Su opinión Colaboraciones Normas de Alh.com Buscador Hemeroteca Todas las carpetas •11 usuarios en línea • Jueves 22 de Abril de 2021
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-MOLINO DE  PAPEL- CASA DE LOCOS
De  la  íntima  “cordura”…
Cuentos y relatos globales. 01.02.21 
Cuando  todos  son locos,  todos  son  filósofos…
Escribe; Walter  Pimienta.- En aquella casa  viven once personas. Padre, madre  y nueve hijos, cinco varones y cuatro mujeres. Son once constantes desacuerdos para todo y por todo. Hoy, por  ejemplo, no acordaron en lo mismo para desayunar. Uno se tomó un vaso de  avena, otro un vaso de  leche, un tercero se tomó un vaso de leche con agua de panela, un cuarto se tomó un vaso de agua de panela con leche, que es lo mismos  que tomó  el  anterior,  pero para él no. Los demás pasaron un tinto, un té  de distinto  sabor, un jugo de algo, dos  ayunaron no por acuerdo sino porque así lo  desearon,   el  padre  pasó un vino lento y  la madre un batido  de berenjena para adelgazar…
A la hora del almuerzo, en esa misma casa, sin siquiera compartir  en  la mesa,  almorzaba  el  primero  que llegara de haber  estado  haciendo  algo en alguna parte… y el último  quién  sabe… Y a  la  hora del “vamos a hacer  un  asado”, lo de siempre: “Hazlo tú”. “Mejor una pizza”. Yo sí  quiero”. “Yo no quiero”. “Me da lo mismo”. “Conmigo  no  cuenten”. “De lo que  hagan, me dejan un poquito”. “Yo  voy a comer a la calle”.
Uno visitaba aquella casa y  allí  el escepticismo  reina cuando escuchaba decir: “¿Dónde está mi  camisa a cuadros y de mangas  largas?”. “Se la  puso Chucho”. “Tengo  un solo  zapato,  el  derecho. ¿Quién  me  cogió el  izquierdo?”. “No  encuentro  el  reloj” .“Ni  yo mi  pulsera”. “Debajo  de la almohada dejé  un  dinero  y  no  está”… A veces  había  respuestas.  A veces  acusaciones.  A veces  agravios. Todos se culpaban.  Nadie  era responsable. Las gracias  eran individuales y  las desgracias jamás  compartidas ni  colectivas.
En  aquella  casa daba igual el presente,  el pasado y  el  futuro. Lo mismo el  futuro  que el  pasado  y  que el  presente. Lo mismo  el  presente que  el  futuro  y  que el  pasado…Ármelo  como  usted  quiera…Allí  lo  inútil  era útil  y lo  útil  inútil. Lo mismo que  posible  lo imposible e imposible lo posible  …Verdad y  mentira, mentira  y  verdad, daban  igual. Y  si  hacían  falta  ingredientes  para un  guiso, este no  se podía  porque  uno de ellos se comió  el  tomate  con  sal y  otro escondió  los  ajos porque los  usa  el  bolsillo  para  la  buena suerte…Y  era  en  la  cocina  donde  estando  juntos, más estaban  solos y  separados peleándose   los  turnos de la estufa   para hacer carne  frita,  carne  en bistec, patacones, tajadas  de plátano  frito, arroz  de frijol, sopa de lentejas…. Porque  allí,   una  cosa  era  el  antojo  y  otra  muy  distinta  el  antojado… Y,  allá,   al  fondo,  una  voz diciendo: “¿Alguien vio  mis  gafas? Y  ahora  un  grito:  ¡Se  comieron mi  manzana!
Una vez los  miembros  de esta familia,   intentaron juntarse. La  pelea  fue  colectiva. No  hubo acuerdo  para  ponerle  al  café la misma  dosis de azúcar…Partieron la mesa y  dos sillas…
La  otra  vez quisieron  tomarse una  foto  para  recuerdo  familiar. Duraron  cinco  días  armándola y  desarmándola.  Finalmente,  se  la  tomaron.  El  fotógrafo,  una semana   después, la trajo y ellos  la  dividieron  en  once  partes. Cada uno  cogió  su  rostro sonriente…
Y  de  nuevo,  este otro grito: ¡No encuentro mi  cadena!
Tocar a  la  puerta  de aquella casa era un problema para  el  que apurado   estaba afuera  porque  adentro todo era  un: “Abre tú”. “Yo no  voy a abrirle a nadie”. “Ves tú”.  “¿Yo por  qué?”. “Qué se joda y se vaya”.
Te toca barrer la  casa.
Ujuu…Ni  lo  sueñes.
Cierren  la pluma del  lavaplatos.
Y nadie, oyéndola, oía aquella orden.
Hay  que ir a  la tienda. Se acabó  el  arroz.
A mí no me gusta  el  arroz.
A mí  sí, pero  hoy  no  quiero.
Yo  iría, pero si  fuera para  mí.
En  aquel  “paraíso”, como  decía  mi  madre, ¡no  había  ni  Dios  ni Santa  María…!Qué  voluntades! ¡Qué  voluntades!
 -Cortaron  el  gas.
-Yo  no  tengo  un peso.
-Yo  me  callo-  dijo  el  que esto  dijo.
-No  habrá  comida.
-Esto  muy  gorda.  Me  da lo mismo.
Lo dicho los  miembros de aquella singular  familia,  estaban   hechos  a prueba de  des obligaciones,  de pereza, de dejadez, de … de lo  que  usted  quiera…
Allí,   nadie  lleva  la  carga  y todos querían  que lo  suyo  les  bajara  del  cielo.  La  batalla  del  orden en esa cada estaba  perdida.  No  había  hijos para  padres ni  padres  para  hijos…
Todas  las  copas  de cualquier  obligación, estaban  rebasadas.  Cada reloj marcaba una   hora  diferente.
Una vez uno de los  habitantes de esta casa, un  poco  aburrido  de lo  que  allí  se  vivía,  armó  su  maleta  y  quiso  irse; pero  no  lo  hizo porque le  hacían  falta sus desmesuras  e  irresponsabilidades e igual  que  el  resto, nació irreflexivo, insensato, imprudente, loco,  e inconsciente…
…Y el  colmo…Nadie  vigilaba al que para  dormir  fumaba y  a veces  dejaba  el  cigarrillo  encendido buscando se les  quemara  la  casa…
Lo  bueno  era  cuando  a  todo  volumen ponían  la radiola:  Uno  bailaba  tangos,  otro mambo,  otro twist,  una  más  boleros y  no  faltaba el  que bailaba  lo  que le  pusiera…
Incuestionablemente el  universo  no  giraba  allí  en el mismo sentido. Los  corazones  latían en  distinta  frecuencia. Y  las  frutas  no  se  maduraba al  mismo  tiempo  para  todos…
…Y  creo  que me  quedé corto…
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