Tu diario. Libertad de expresion

Visite nuestro patrocinador                     Visite nuestro patrocinador

Tel. Alhaurin.com 678 813 376 Telf. de interés Su opinión Clientes Colaboraciones Normas de Alh.com Buscador Anúnciese aquí Hemeroteca Todas las carpetas •13 usuarios en línea • Lunes 26 de Octubre de 2020
Relatos  del “Mono de Átala”
Te recuerdo “Regalito” 
Cuentos y relatos globales. 20.09.20 
*Quien no  le  da  de  comer  a su  vaca,  no  tiene  derecho a ordeñarla…
Escribe; Walter E.  Pimienta  Jimenez.
- TE RECUERDO “REGALITO”, la vaca de mi casa, la vaca de mi casa viva. La conocían todos los vecinos de la Calle del Repaso por mansa, buena madre y lechera y, además, porque, a su paso, yendo o viniendo de Cazuela, el cercano terreno que fuera de mi tío José Martín, donde pastaba, educada saludaba con la cola a Ernestina, la de José del Carmen; a Telesila, la de Nelson Vargas; a Tomás Alfonso y Carmen Lucila; a las hermanas Coronell y a los hijos e hijas de Cayetano e Indalecia, que tanto la querían y, quienes, asomándose a la puerta, al verle pasar, conociéndole el nombre, le decían: “Adiós “Regalito”…Y ella, mugiendo perentoria, guiñándoles el ojo izquierdo, por respuesta levantaba una ceja, la del mismo lado, y yo que aquello lo interpretaba como si les estuviera diciendo: “Y a ustedes qué mosca les picó. No me duele nada .Váyanse para la escuela a estudiar que ya es tarde”
Te recuerdo “Regalito”, la vaca de la casa, la vaca de mi casa viva…Fuiste mi primera vaca; un regalo de cumpleaños que a los 8 años de edad me diera mi abuelo Hernán, cuando ella era una novilla preñada apenas. Por eso lo de tu nombre: “Regalito”. Un nombre convertido hoy en esta reminiscencia, que tiene sabor a leche de tu leche en mis labios, vértigo de una imagen, la tuya, “Regalito”, benigna, suave y maternal…
Yo creo que la “Regalito”, de haber ido a la escuela (la que dicen escuela de Demetrio por estar frente a la casa de éste), mínimo hubiera aprendido a escribir su nombre y, con este, escrito en una tablilla en medio de sus cuernos, decir a quienes notaran su presencia… “Hey, me llamo Regalito”. Todo porque uno, antes, en el pueblo, igual que peatones, veía y veía pasar y pasar vacas por las calles y muchos mataban el tiempo y la flojera sentados en una esquina diciendo: “Allá viene “la Relicario”, la de Simón Molina”.
Te recuerdo “Regalito, dueña de tu chirimbolo doméstico, un balde de aluminio de 12 litros marca “Imusa” que llenabas de leche y de espuma hasta el borde, y que al lavarse hacíamos volver al sitio de siempre; enganchándolo al sol en una estaca de la cerca del traspatio. Te recuerdo “Regalito”, dueña del rejo conque a tu pata derecha enrejábamos a tu ternero, centro de tu noble maternidad, y al que desde la cabeza hasta el lomo, a lengüetazos y lengüetazos repetidos, suspirando de tu propio vaho, le decía…”Ten quiero, hijo”…”Te quiero”…
Te recuerdo “Regalito”, extraño los dibujos que de ti hacía en mi libreta escolar. Te extraño en el sarcasmo de tu pícara mirada de vaca rocera cuando, yendo en tu búsqueda, te encontraba en el terreno impropio y te comías los cultivos de otros y parecía te reías de aquello, inquietud de ladrona a la que mi papá tenía que salir a dar cara para pagar por tu daño….Y cómo no hacer también memoria de aquel tu andar sin apremio alguno cuando, llegando al Arroyo Morotillo, con tus belfos babeantes y aún sucios de verde pasto, rompías sedientas el sol de espejos líquidos que era aquella corriente…Y fue tu vivir nuestro propio vivir como partícipe de la vida familiar, hasta los días tiistes de todos aquellos tristes días cuando mi padre, oloroso a leña de otro hogar, se fue tras amores secretos que eran públicos…Y el llanto de mi madre era apenas un rumor, una pesadumbre que todo lo escondía…y se fueron con él los tiempos de la abundancia precedidos por los sobresaltos…y de los rincones de mi casa viva se sintió la ausencia de las buenas aromas de su cocina y el olor de las servidas viandas antes suficientes y ahora ansiosas de apetito…Y en la suma de todos los lamentos, sólo tú, “Regalito”, nos regalabas tu leche y con el atrasado sueldo de mi hermana Carmen (ya haciendo de maestra), conjurando necesidades con el alma puesta en el hilo de favor, hacíamos rituales de fiados en las tiendas del pueblo…No encuentro hoy otro idioma para expresar ahora aquellos apremios intercambiando entre nosotros palabras de soledad y de silencio…
Te recuerdo “Regalito”, llegabas olorosa a monte trayendo junto conmigo, tú en tus pezuñas y yo hasta las rodillas, unas botas de barro fresco…Trascendías en la calle, evidencia de camino húmedo…y yo detrás de ti con una canción de lodo y fango en los dedos de mis pies descalzos…Una canción que decía tu nombre de la una sola palabra…Nombre que llenaba tu ubre de leche, leche saldo de irte a buscar de madruga, oscuro todavía, para llegar los dos a casa contra el dictamen de los relojes y de la duración de la existencia…
…Pero hay algo que se deja irremediablemente al partir “Regalito”. Algo que siéndolo, no es lo que fue cuando lo tuvimos sino un ser distante cuya identidad conferida por tu alejamiento, cualquier mañana no se reflejó más en el la corriente del arroyo donde bebías…y ya no tuvimos más tu nombre porque una tarde, dada la avaricia de compradores mezquinos y cicateros que no querían dar por ti lo que valías, mi madre, urgida por mis estudios, decidió por una tristeza: sacrificarte para el expedido público…Y, esa misma tarde, de los cuernos atada, de cabestro, rumbo al sacrificio te llevaron sin promesa de regreso. Dejaste los montes, dejaste mi casa viva, la ternura de tu ternero, la melodía de tu nombradía. Ibas camino al matadero, camino de cuchillo agresivo y metálico que traspasa el corazón…
Fue tu destino, “Regalito”, hacer del sueño de los míos, una realidad: la de que yo, el joven estudiante de entonces, sacrificio tras sacrificio, con los escasos recursos económicos que nos dieron tus huesos y tus carnes, echando raíces en Barranquilla, y sembrando ilusiones en los libros, me hiciera maestro de escuela porque el curso de la existencia -queriendo yo ser médico-, se tornaba diferente e iba a ser aquel logro, el mínimo anhelo que pudiera acariciar.
…Y de mi casa viva, “Regalito”, se fueron tus bulliciosos mugidos añorando huertas frescas y antiguas…, clamando por tu hijo de recio cuerpo camino a novillo…Y te alejaste por un camino contrario al de la geografía de tu parcela familiar...En tanto una mano omnisciente, la de Dios, barajó las cartas de mi vida y, repartiéndolas en el impredecible póker de la existencia, me hizo maestro…y entonces hoy, retornan a mis oídos las palabras del maestro de ceremonia en mi graduación pronunciando mi nombre y, entre aplausos de mi madre y de mis hermanas, con una sonrisa amarga, para no salir triste en la foto, me acordé de ti, “Regalito”, de ti, mi primer regalo de grado…
Esta noticia ha recibido 1109 visitas       Enviar esta noticia



<-Volver

Artículos de opinión y colaboraciones:
Animamos a los alhaurinos a expresar sus opiniones en este periódico digital. Alhaurin.com no se responsabiliza del contenido o datos de dichas colaboraciones. Todo escrito debe traer necesariamente, incluso si quien escribe es un colectivo: Nombre, apellidos y un teléfono de contacto del autor. Envíe su artículo o carta a: redaccion@alhaurin.com
Alhaurin.com Periódico Independiente · Alhaurín de la Torre · Málaga. Dep. Legal: MA-1.023-2000. Andalucía Comunidad Cultural S.L. Servidor de Internet. Director: Alejandro Ortega. Delegado: Federico Ortega. 952 410 658 · 678 813 376
Webs que alojamos:
contador
visitas desde nov. 1998