Tu diario. Libertad de expresion

Visite nuestro patrocinador                     Visite nuestro patrocinador

Tel. Alhaurin.com 678 813 376 Telf. de interés Su opinión Clientes Colaboraciones Normas de Alh.com Buscador Anúnciese aquí Hemeroteca Todas las carpetas •4 usuarios en línea • Sábado 26 de Septiembre de 2020
Crónicas del otro “Macondo” -Historias para ganarle al olvido-
El examen de álgebra
Cuentos y relatos globales. 27.10.19 

*El álgebra sólo me enseñó, por la ley de los signos, que entre + amaba a mi primera novia, - me amaba ella…
Por Walter E. Pimienta Jiménez.-
A las 8:00 a.m., Santiago, el celador del colegio, sonó tres veces la campana, aviso con el cual iniciábamos el examen final de álgebra. Yo hacía cuarto de bachillerato en el Juan V. Padilla, estábamos en el mes de noviembre de 1970. Había estudiado toda la noche para aprenderme de memoria los cinco puntos de la prueba. Prácticamente estaba trasnochado.
Aquel sería el examen más temido de todos. La mayoría llevaban el promedio muy bajo; otros, creo que ni sacando 4 o 5, ganarían la materia…y los que a esa altura de las previas ya hechas llevaban dos materias perdidas, perdiendo la de álgebra, se tiraban el año. Aquello fue un lunes.


Nos habían sacado del salón de clases para evitar que nos copiáramos y en el primer patio del colegio, sombreado por unos frondosos árboles de mango, en pupitres unipersonales, distantes unos de otros, nos distribuyeron. Sólo lápiz y borrador debíamos llevar. Plinio Gutiérrez, el profesor de álgebra, los demás profesores, el padre Alzate que hacía de rector y Santiago, que sabía lo acontecido, nos vigilarían durante la hora y media que duraría la prueba.

En la puerta del colegio, antes de entrar, los del grupo nos mirábamos a las caras. Todos dábamos señal de haber dormido poco y la pregunta que nos hacíamos era la misma: ¿Te los sabes todos?...Y un silencio de duda y temor, se daba por respuesta.

Tomás Redondo, líder del curso y un duro con los números, sugirió que resolviéramos cuatro o tres de los cinco puntos para que así el fraude no se notara…

La noche anterior, domingo, hubo verbena en “La Piragua”, el Salón de José Santos, pro fondos del equipo de fútbol “Milán”, yo no fui por ahí pensando en el examen. El picotero del picó que amenizaba el baile era el compañero Jairo Padilla.

Ese mismo día, en horas de la tarde, Plinio había ido al colegio para, en papel esténcil, trascribir el examen. Así lo hizo a fin de dejar todo dispuesto; y luego de haberlo procesado le dijo a Santiago, el celador, botara a la basura la copia al carbón.

Santiago era un bacán, un buena gente, un tipo de quien nadie podía sospechar nada… él sabía lo mal que iban muchos compañeros del curso con esa materia y, consciente de ello, no botó la copia, se le guardó y cuando vio a Tomás, quien merodeaba por ahí, se la dio diciéndole:

-Estos son los puntos del examen de mañana. Resuélvelos y ayuda a tus compañeros.

Aquello no tuvo control ni discreción alguna. Tomas resolvió los ejercicios y se los pasó a José Xiques y a Hermógenes; Xiques se los pasó a Iván Arteta; Iván se los pasó a Luz Marina Rocha; Luz Marina a Beatriz Arteta; Beatriz a Mariela Molina y a Carmen Del Gallego, Carmen a Adolfo Charris; Adolfo a Virginia Padilla y María de la Cruz, María de la Cruz a Ismael Villarreal; Ismael a Guillermina y a Ana María Coll y a su hermano Orlando; éstos a Juan Edgardo, el del mello; y Juan Edgardo a Jairo, quien, ni corto ni perezoso, al instante, tomando el micrófono del picó, a los cuatro vientos y por los parlantes, llamaba y llamaba repetidamente al resto de compañeros no sabedores del caso.. Y entonces llegaron; Hernando Saltarín, Rafael Utria, Juan Villanueva, Alfonsito Echeverría, Luis Villanueva, “Julio Chopo”, Yeyo, “Jachi”, “Cachito” y otros de los que ya ni me acuerdo…

Total que estos también se presentaron tomando parte del hecho…Aquello era una romería…

A una cuadra de mi casa, vivía el profesor Álvarez, profesor en el mismo colegio, donde nos daba español; conmigo estudiaba su hija Mariela, y como hasta él llegaron los puntos que rondaban por la calle, también, con tal de que Mariela no perdiera la prueba, se los dio ya resueltos…Y ella me mandó a llamar para que yo, igual, tomara parte de lo inesperado…Yo no podía sacar menos de 2.50 o perdería la materia. Ella, aguantaba caída, se defendía en el área…

El sol estaba esplendido. El mundo entero parecía sonreírnos. A Plinio se le veía una cara amable. El padre Alzate, ahora, como nunca antes, parecía un santo. El profesor Álvarez confiaba y nos pedía prudencia. Ya distribuidos en el patio, nadie decía una palabra. La noche anterior habíamos estudiado duro los cinco puntos que saldrían y que nos aprendimos y repartimos para memorizarlos.

Yo, mentalmente repasaba el primero…Encuentre el valor numérico de este polinomio: 2X + 5X +8X – 10…cuando X es = a -3…
Me sudaban las manos. Tomás, desde lejos, nos miraba con confianza.

Santiago, se hacía el desentendido.

El profesor José Arteta parecía un policía.

El profesor Tiberio, coordinador del curso, indicaba que últimos pupitres ocupar…

Ana María, rezaba en voz baja.

Me dieron la hoja y se me pararon los vellos; un escalofrío corrió por mi cuerpo. Fruncí la frente y apreté la boca. Miré a los compañeros y todo era un desconcierto. Me rasqué no sé cuántas veces la cabeza. Escribí ni nombre completo sobre el papel. Revisé cinco veces los ejercicios. Nada era igual. Plinio se había enterado no sabíamos cómo de lo que pasó; cambio cuatro y nada más nos dejó uno.

Los cambiados tenían otras cifras…

Plinio sonreía y se paseaba de silla en silla diciendo:

-No me pregunten nada que nada sé.

Pensé en mi nota y me estremecí. Me pasé la mano por la cara. Aquello estaba duro. Aquello era un quebradero de cabeza. Con las caras largas, el resto, apoyando una mano en la barbilla, daba, igual que yo, lástima. Tragábamos en seco…

Miré a Jairo. Lo consideré culpable y, en respuesta a mi mirada, desde donde estaba, pasándose el dedo índice por la garganta, lo entendí todo… Cierta relación había entre los ejercicios de los puntos robados y los que estaban en las hojas, pero inseguro y lleno de un mal presentimiento, no escribí nada. Sólo resolví el que dejaron y me sentí miserable; no me sería suficiente para pasar la materia, pensé…Plinio hacía una mueca irónica. Con el cambio del examen, nos había enterrado un puñal creo que en el alma.

Las circunstancias estaban a su favor.

Conturbado aquellos números y signos no me decían nada de lo que me sabía de memoria. No teníamos escapatoria; el desconcierto era total.

Con un: “No joda… si me rajo, me rajo”, “Julio Chopo” entregó la hoja.

Santiago se fumaba un cigarrillo y con este en los labios vivía una vida radicalmente distinta a la nuestra.

Tomás borraba y borraba; algo no le cuadraba. Estaba confundido.

-No quiero respuestas aproximadas- dijo Plinio.
Con cara de derrota, Utria le dio el examen al padre Alzate. Igual lo hizo saltarín con mirada de asesino y, con el nombre de la Virgen de Guadalupe en los labios, del mismo modo lo entregó Ana María.

Ese día comprendí el verdadero alcance de la palabra decepción.

-Nos jodieron- escuché que dijo Iván.

Mariela, la de Celsito, dejó la hoja en el pupitre y se fue en medio de un silencio eterno. Beatriz era un personaje angustiado.

Los números nos hablaban una cosa y nuestros cerebros otra…

Me sentía perdido. Le hice señas a Mariela Álvarez para que me pasara el quinto ejercicio así fuese equivocado; pero me miró con desprecio. Ella también borraba y borraba…

José Xiques se masticaba el lápiz.

-Faltan cinco minutos- dijo Plinio.

Sentí un vacío en la boca del estómago. Se me hizo un nudo en la garganta y entregué el examen.
-Nos rajó Plinio- fue todo cuanto Tomás, sin tiempo para copias, decía a la salida del colegio cayendo en la cuenta demasiado tarde que los ejercicios eran los mismos con distintos números y signos cambiados despejando paréntesis e incógnitas…

Hubo quienes entregaron el examen en blanco…y yo, de vaina gané por ley de arrastre la materia…

¿Te acuerdas loco Jairo?
Esta noticia ha recibido 1768 visitas y ha sido enviada 69 veces       Enviar esta noticia



<-Volver

Artículos de opinión y colaboraciones:
Animamos a los alhaurinos a expresar sus opiniones en este periódico digital. Alhaurin.com no se responsabiliza del contenido o datos de dichas colaboraciones. Todo escrito debe traer necesariamente, incluso si quien escribe es un colectivo: Nombre, apellidos y un teléfono de contacto del autor. Envíe su artículo o carta a: redaccion@alhaurin.com
Alhaurin.com Periódico Independiente · Alhaurín de la Torre · Málaga. Dep. Legal: MA-1.023-2000. Andalucía Comunidad Cultural S.L. Servidor de Internet. Director: Alejandro Ortega. Delegado: Federico Ortega. 952 410 658 · 678 813 376
Webs que alojamos:
contador
visitas desde nov. 1998