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“Mariposas” en el Museum
Jose Maria Barrionuevo Gil. 21.10.19 
Estamos de apertura en un mundo que nos parece que está intentando que se nos cierre la sensibilidad. Sin embargo, estamos de inauguración en el Museum de Jorge Rando, de Málaga. "Pasen y vean", nos dicen sus puertas abiertas. Y además, gratis. Solo se nos pide que demos unos cuantos pasos y que levantemos la mirada desde nuestros inmóviles móviles. No se nos pide más. Y a la vista queda esa galería de mariposas que nos reclaman volver, volando, si es posible, a la sensibilidad. Porque la sensibilidad es nuestra, si sabemos abrir los ojos hacia la belleza, aunque, como toda belleza, nos pese con todas sus agilidades y con todas sus fragilidadades.
El pasado lunes, día 14 de octubre, pudimos asistir a la apertura de esta galería de mariposas que Rando nos ofrece a todos. Siguiendo con nuestros ojos esta muestra de mariposas, nuestra mirada, al posarse, ya empieza a aletear, a querer subir, a querer dejarse y alejarse de tantas ataduras, a subir como una más que cálida espuma. Nuestra mirada se queda un momento en cada cuadro y también quiere volar, porque también se inquieta, porque también juega, porque también salta, porque también busca espacios, aunque sea entre los seres humanos.
Las mariposas hacen que nuestras miradas, aunque solo sea por un momento, se queden huérfanas de la rutina, que es la peor madrastra que hasta hoy hemos conocido y padecido. La belleza de las mariposas no nos suele atraer por sus cantos de sirenas, ya que siempre nos enseñan a amar el silencio, también el de esta exposición. Sí, ahí tenemos expuesta esta inquieta belleza que nos hace parpadear, pero en silencio.
El silencio de cada cuadro de mariposas nos llama, y nos llama la atención, pero con su silencio, y nos hace desnudarnos de las cotidianas desganas, que siempre nos asedian, cuando nos cuentan que vivimos en un mundo perdido, porque en el paraíso también está todo por hacer.
Con todo, no estamos enfermos. El “síndrome de Stendhal” (“síndrome de Florencia” o “estrés del viajero”) no se ha cebado con nosotros esta vez. No nos ha hecho temblar, porque vemos que las mariposas han sido entretenidas solo un momento. Estas pequeñas dosis de suspendidos aleteos no nos han convocado sorpresivamente a un inusitado vértigo, sino que nos han conducido plácidamente a un entusiasmo que cada día nos es más necesario. Este debe ser el “efecto mariposa” que debe afectarnos.
Ya hemos oído muchísimas veces hablar del “efecto mariposa”, pues parece ser que la relación entre el aleteo de una mariposa con importantes acontecimientos remotos puede verse presente en un antiguo proverbio chino que nos decía: «el leve aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo».
Con todo, fue Edward Norton Lorenz, matemático y meteorólogo estadounidense, quien ya consiguió, en 1963, una formulación para explicar el comportamiento caótico de los sistemas inestables, tales como puede ser el tiempo meteorológico. Se dio cuenta de que las pequeñas diferencias en un sistema dinámico, como es la atmósfera, podrían desencadenar enormes y hasta insospechados resultados.
El cuadro que nos ha llamado más la atención es el que nos ofrece cómo el arte muchas veces es dificultado por la tecnología. El actual homo faber ha desarrollado una técnica especial, cuando ha construido las concertinas que se construyen no solo para marcar fronteras. Así podemos ver cómo vuelan por encima de unas concertinas un par de mariposas, que saben despegarse de este suelo que nos tiene fijos a los humanos a la tierra, porque estamos impedidos para volar. Sin embargo, nos hemos llevado una gran sorpresa, cuando el arte ha sido contagiado por la tecnología del móvil que, sin querer, puede prestarle un sol de esperanza, por el flash de la cámara, que nos pueda hacer ver con una luz tímida y lejana un poco con más claridad, porque todavía nos pueden quedar luces para superar las trabas que nos puede imponer la tecnología.
Cuando nos retiramos del Museum, siempre nos queda, a modo de préstamo sin cargas, ese aval de sensibilidad y de la luz que a lo lejos gusta de iluminarnos las conciencias, porque no todo son desahucios.
josemª
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