logo

Tu diario. Libertad de expresion

Visite nuestro patrocinador                     Visite nuestro patrocinador

Tel. Alhaurin.com 678 813 376 Telf. de interés Su opinión Clientes Colaboraciones Normas de Alh.com Buscador Anúnciese aquí Hemeroteca Todas las carpetas •0 usuarios en línea • Domingo 16 de Junio de 2019
banner

Relatos de  “El  Monito  de Atala” -Si no se ha vivido, para qué escribir-
Cuando mis animales hablan… (No sé si  los suyos)

Cuentos y relatos globales. 24.03.19 
*Si un perro no  corre hacia  ti  después de mirar tu  rostro, debes  volver  a  casa y examinar  tu  conciencia…(Woodrow Wilson)
Escribe Walter E. Pimienta Jiménez.-
Yo no sé si los animales aún hablan; pero en mi infancia sí. En las fábulas que en la escuela primaria con gusto leía, los hacían mágicamente hablar: Esopo en “ La zorra y las uvas”; Jean de la Fontaine, en “El gato y los ratones”; Félix María Samaniego, y “la gallina de los huevos de oro”; Tomas Iriarte, “el oso, la mona y el cerdo”; Juan Eugenio de Hartzenbusch, “el oso y el elefante”… Y hablaban tonterías, como muchos humanos hablan; hablaban cosas serias, trascendentales, importantes, esenciales y salidas de “un corazón generoso”…

Las gallinas de mi mamá, por ejemplo, en recompensa por el maíz que sin falta les daba, nobles por herencia y propensas a anteponer el decoro de su utilidad doméstica, magnánimas todas, en el derroche de un largo cacareo nos avisaban “con su habla de alegría” que habían puesto un huevo…¡Y qué evento más extraordinario! Sí, extraordinario, asombroso y sensacional porque, para mí, más que poner un simple huevo, lo que ellas ponían era un pollo encerrado en su fino y delicado estuche de cascara…Razón por la cual, también, a la más ponedora armé una vez un cómodo y confortable nido en traviesa espera de que, como lo decía el artificio de la fábula, un día cualquiera que no sería un cualquier día, sin bulla de cacareo para que los vecinos no se enteraran, nos diera el esperado premio de haber puesto un huevo de oro sin dejar de cumplir cada dos días con su buen calificado y laborioso servicio de inclinación irrefutable a la riqueza…

“Limber”, mi perro, también “hablaba” con sus ladridos; unos eran de contento, otros de rabia y pelea; hablaba con su silenciosa mirada de ojos verdes diciendo dame, y con su batiente cola de saludo interminable… Abecés, el pícaro, se me escapaba y no pasaba la noche en casa, y cuando volvía, con cara apenada de no me regañes, me decía: “ Anoche hice una incursión en la otra calle; tuve serios conflictos con otros perros, pero les gané…Tú sabes, problemas de frontera, una perra alborotada me atrajo… perdóname”.

…En cambio, “la conversación” que mi padre sostenía en las mañanas con “el Dentista” – así se llama su burro, y en otra crónica les explicaré el por qué-, mientras lo ensillaba para con él irse al monte, por el contrario, era una entrevista diplomática y sin extremos de beligerancia que así se desarrollaba:
-¿P.a.’ onde vamos?
-Ya tú sabes. Pa’ “La Playa”, la finca de mi padre.
-¿No llevas gancho? Eso me jode mucho.
-No, no llevo. Esta vez te trataré bien, como siempre.
-¿Y me darás a comer maíz?
-Sí; pero cuando lleguemos. Todo el que quieras.
-¿No me vas a poner una carga pesada?
-No. Esta vez será liviana.
¿Y tengo derecho a ver las burras que encontremos por el camino para rebuznarles un piropo?
-Claro, Estás en tu derecho.

…Y, el burro, arreglando acuerdos, pacífico y en paz, dispuesto a realizar su trabajo, miraba al cielo en busca de Dios…

El gato que tuvimos, sin embargo, “hablaba con voz de secreto y de sigilo…Era voluble (hoy dicen bipolar), manso y bravo; trashumante y casero, primitivo e independiente…Era difícil negociar con él. Se sentía siempre en la real propiedad de robarse descaradamente la carne y ante el reclamo que se le hacía, cabrero decía: “…Y pa’ qué la dejan destapá. Yo no tengo la culpa…No me jodan”…

..Y señalaba una garra…Y siendo así, por las casas del barrio se iba en intempestiva mudanza de siete días cambiando de residencia…

Un gallo jabado que poseíamos, de espuelas como machetes, sí que era una gracia…Este, por ministerio de la “la ley galluna”, a gallina vecina que caía en el patio, correteaba y le hacía 299 veces y media el amor sin morir de amor en la aventura. Estaba joven. Y en su desenfreno descarado, como ejemplar de rancia alcurnia, cantaba y en su canto refinado y arbitrario a los gallos vecinos decía:

-“Todo gallo canta en su gallinero; pero las gallinas no...

… Y por lo tanto, exclusivo en su menester “el harén” era suyo agregando en la última nota de su canto, como advertencia a sus gallinas, esto:

-Y por favor, no quiero picoteos. Mi oficio es este y el de anunciar el alba… ¿queda claro?

Mas no he dicho que en mi infancia, igual había otros animales que yo veía hablaban con dolor y aflicción, con miedo, con sentimiento, con angustia. Los toros de la corraleja hablaban con lágrimas de honda pesadumbre a los manteros y garrocheros que les puyaban con sus banderillas de fuego y con sus garrochas del demonio en medio de una desentonada banda de músicos que parecían tocarle no una canción de fiesta sino de muerte…
Aquello daba dolor. Aquello conmovía…Como lloraba de igual forma el novillo que reducido de patas, tirado al piso de un empujón, en el matadero del pueblo, ponía su cuello palpitante al cuchillo del matarife…Y el cerdo que como premio a su gordura, se lleva en mitad de la frente una muerte de soberbio garrotazo paralizante…Lora el pero atado ladrando de soledad y de frío…Y lloran los gallos de pelea en la gallera con los hierros puestos en los gritos que salen de los ojos de quienes por sus muertes apuestan…Y la gallina de versos cacareantes que, cansada de ser correteada, despescuezada y luego metida en un baño de agua hirviendo, perdida la vida, pierde la vergüenza de su vestido de plumas…

Que no salgan ahora los contradictorios gratuitos de siempre a decir que quien esto escribe, es un bruto, un estúpido falto de toda razón al decir que los animales de su infancia hablaban…Pues sí, sí hablaban…(no sé si los suyos)…Los míos lo hacían “en su idioma” y yo en el mío…Es más, hasta mi madre hablaba con sus rosas y las matas de su jardín…
MORALEJA DE LO DISPARATADO: No es que la gallina sea incapaz de poner un huevo de oro, como el granjero quisiera, de pronto, y por milagro divino, lo concibe; pero ella simplemente no lo concibe porque el día que no lo haga, su dueño la mata…
Esta noticia ha recibido 754 visitas       Enviar esta noticia



<-Volver

Artículos de opinión y colaboraciones:
Animamos a los alhaurinos a expresar sus opiniones en este periódico digital. Alhaurin.com no se responsabiliza del contenido o datos de dichas colaboraciones. Todo escrito debe traer necesariamente, incluso si quien escribe es un colectivo: Nombre, apellidos y un teléfono de contacto del autor. Envíe su artículo o carta a: redaccion@alhaurin.com
Alhaurin.com Periódico Independiente · Alhaurín de la Torre · Málaga. Dep. Legal: MA-1.023-2000. Andalucía Comunidad Cultural S.L. Servidor de Internet. Director: Alejandro Ortega. Delegado: Federico Ortega. 952 410 658 · 678 813 376
Webs que alojamos:
contador
visitas desde nov. 1998