logo

Tu diario. Libertad de expresion

Visite nuestro patrocinador                     Visite nuestro patrocinador

Tel. Alhaurin.com 678 813 376 Telf. de interés Su opinión Clientes Colaboraciones Normas de Alh.com Buscador Anúnciese aquí Hemeroteca Todas las carpetas•4 usuarios en línea • Lunes 23 de Abril de 2018
banner
Nostalgia de…
Mis libretas de la infancia
Cuentos y relatos globales. 14.01.18 
Escribir es como hacer el amor. No te preocupes por el orgasmo, preocúpate del proceso. Isabel Allende
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- Como desvanecidas en el recuerdo quedaron para siempre mis libretas escolares de antes, las de mi infancia. En ellas, estando en la escuela primaria, escribía mis primeros relatos que no mostraba a nadie. Ellas fueron protagonistas de cosas personales, de notas sueltas que me servían de arranque para decir cosas que después dejaba a medio camino y sin terminar.
Algunas, con sus marcas: Norma, Bolivariano, Titán, Patria, Ibérica… se llevaron en sus hojas un “homenaje a mi mala ortografía” y a una caligrafía de tamaño inestable según el ánimo con que escribía… Y en las mismas, navega hoy únicamente esto, un recuerdo, sólo eso…
Con aire afligido, reconozco hoy que el arte de escribir, en mi caso y desde mis primeras libretas de la infancia, no buscaba otra cosa más que escribir lo que veía, lo natural, pero me enfría el alma saber que ahora, la representación del pensamiento con palabra, está en extinción porque la gente solo ve lo virtual…hasta el punto de que en el minúsculo teclado de su teléfono celular, “comiéndose letras” y apocopando términos, no escribe ni con lápiz ni con papel, como yo lo hacía, sino con dos dedos: los pulgares de cada mano…
Siempre, desde mis primeras libretas de la infancia, he sido un escritor amanuense (Persona que tiene por oficio copiar escritos, pasarlos a limpio o escribir al dictado), resaltando con subrayado lo más importante… hasta el punto de que, aquellos profesores que en la escuela primaria nos ponían a escribir composiciones y a las mismas no les ponía mi nombre, me reconocían por la letra… Hoy nadie conoce a nadie en un mensaje de texto…todo se volvió digital…
Me resultaba fascinante tratar de imitar la letra de mis profesores cuando estos escribían con tiza en el tablero; pero no me era posible, mi imaginación constructiva, hacía diferente la “a”, la “p”, “el palito de la t”; aparte de que nací con un olvido congénito, a veces le pongo o no le pongo el “puntico a la i”… Y todo eso se quedó en mis irrecuperables libretas de la infancia…
Lo repito. Hoy todo es inevitablemente digital, en tanto quienes como en mi caso aún cogemos entre manos lápiz y papel, lo hacemos como una práctica privada, muy íntima. Sólo haciéndolo así, entiendo la escritura como un arte literario, con el que desgrano letras, palabras y frases que me mantienen en honda relación con mis antiguas libretas de la escuela primaria y como si volviera al momento de sus inacabables existencias…
…Soy de los que invariablemente he creído que lo escrito en el papel es siempre prueba de verdad… será por aquello de que lo escrito, escrito está… Yo enamoraba a mis primeras novias, con cartas escritas a mano; iba a la tienda a comprar lo que me ordenaba mi mamá llevando el listado de los artículos a adquirir escritos a mano en una hoja de papel que arrancaba de la libreta de borrador: una libra de azúcar, dos papeletas de café, una panela, media libra de sal, un cuarto de manteca, veinte de ajo, vente de comino, diez de ají, cincuenta de tomate… recuerdo… y vaya que inolvidable experiencia… nunca vi en filología española algo más original y tan lleno de valor pictórico…
Reflexiono entonces sobre mis cuadernos de doble rayado y de caligrafía, pero en honor a la verdad, nunca cambiaron mi técnica característica de escritura que se fue en las libretas de mi escuela primaria, entre hojas impregnadas con dibujos de alguna gracia… sensaciones ficciones de mi contexto: un burro con cara de vaca, un perro con cinco patas, un gallo que ponía huevos, una gallina sin plumas, una jaula que cantaba sin pájaros adentro…tal vez con la esperanza de que esto, alguna vez, fuera literatura; el caso era imaginar, imaginar, imaginar con gracia…
…La verdad, me siento afortunado de pertenecer a la generación que escribió y aún escribe en libretas, a lápiz y a mano… así siento más hospitalario el e texto, lo siento mío…Desde entonces creo que todas mis viejas libertas de la escuela primaria, cada una, tiene su propia historia…La de botánica con árboles perennes y resistentes al hacha del “Muciú” (el mejor hachero de mi pueblo); la de mineralogía con rocas y piedras imperturbables al viento y al agua; la de zoología, con vacas de tres ordeños y ubres a reventar; la de historia con un Antonio Nariño nacido en un país desgraciado que parecía no necesitar héroes; la de matemáticas, contradiciéndose a sí misma en el sentido de que estas no mienten, pero en mi libreta sí con sumas, restas, multiplicaciones y divisiones equivocadas y llenas de borrones; la de español ( en ese tiempo decían de lenguaje)…mi libreta preferida: me comprendía y la comprendía… en ella escribía con voluntad y amor, en busca de aquello que se cree y se desea; la de religión, llena del espíritu de Dios, morando siempre entre renglones más allá de su última hoja y en la del siguiente año; la de urbanidad, un poco regañona, enseñándome que no se habla con la boca llena; la de urbanidad, cargada de normas para hacerme un buen ciudadano….y mi cuaderno de borrador o de apuntes, convertido en una cantidad de cosas; este era el de “los no me olvidos”… déjenme llamarlo así… con notas de tiendas, con registros de algo que me padre, a la carrera me dijo: “Apunta esto para que no se me olvide”… “Glamurosa” en letra de canciones rancheras… en recordatorios de cuándo fue echada con quince huevos la gallina colorada… La misma estaba saturada de escenas. La Calle del Repaso con dibujos de casa de techos de palma… Quizás era la primera en acabárseme… llevándose en sus hojas los nombres de mis seres queridos y la alegría de una casa que ahora ya no es… Por ello, desde el exilio en el que escribo, pienso que si pudiera, hiciera un museo con mis libretas de la infancia, emblemas baratos llenos de saberes escritos a lápiz con la confianza y la fe de lo que me enseñaron mis honrados profesora
…Libretas de mi infancia… de todas ellas tengo recuerdos asombrosamente perdurables…Paisajes, dibujos y mamarrachos poseídos de hipnótica realidad… En ellas dibujé mares calmos reconciliados con barcos que llegaban a puertos seguros… Y entonces al voltear la hoja, el disparate incompresible de un apunte que hiciera sobre los pasteles que me mandaron a comprar donde Josefa…
Si algo me ha incitado siempre a escribir, es el papel en blanco… Por costumbre llevo hojas dobladas en los bolsillos porque escribir es para mí algo inminente… Fue por ello el regalo de mis libretas de escuela primaria, el obsequio más apetecido al iniciar la escuela. Sentía por ellas un amor entrañable, inseparable y vigente hasta hoy…
…El que escriba en pasado y sobre el pasado, no falta a mi verdad, es igual a que si lo hiciera en presente… ocurre que en el escenario de lo que escribo, a préstamo con los fieles recuerdos, me parece que adquiere más sentido de verdad lo que se dice… Felicito por ello a quienes tengan guardadas por ahí sus libretas de la infancia porque de esta mágica manera estarán cercanos con un tiempo donde la grafía manual anunciaba constantemente lo inédito…
Nadie como yo (y quiero ser egoísta en esto), gozaba en su infancia al estrenar una libreta…era la simplicidad de sus hojas en blanco lo que me llevaba a escribir en éstas… no tenía sentido una sin contenido… Se hicieron para que yo fantaseara y refiriera cosas. Lo mío era eso, siempre estoy empezando a escribir, siempre con la devoción de un iniciante, de un practicante, inspirado en detalles tan simples como mis viejas libretas de la infancia…Por esto, aquellas libretas de las que aquí hablo, estarán siempre presente en lo que escribo como estandarte de una especie de credo…Hasta el punto de que cuando niño en ellas redactaba algo sobre la lluvia, quería mojar sus hojas como mayor verdad…
…Revivo hoy estos momentos y con nostalgia ahora caigo en la cuenta de que en alguna de las hojas de mis libretas de la infancia, quedó algo no dicho… por eso escribo…
Esta noticia ha recibido 575 visitas       Enviar esta noticia



<-Volver

Artículos de opinión y colaboraciones:
Animamos a los alhaurinos a expresar sus opiniones en este periódico digital. Alhaurin.com no se responsabiliza del contenido o datos de dichas colaboraciones. Todo escrito debe traer necesariamente, incluso si quien escribe es un colectivo: Nombre, apellidos y un teléfono de contacto del autor. Envíe su artículo o carta a: redaccion@alhaurin.com
Alhaurin.com Periódico Independiente · Alhaurín de la Torre · Málaga. Dep. Legal: MA-1.023-2000. Andalucía Comunidad Cultural S.L. Servidor de Internet. Director: Alejandro Ortega. Delegado: Federico Ortega. 952 410 658 · 678 813 376
Webs que alojamos:
contador
visitas desde nov. 1998