logo

Tu diario. Libertad de expresion

Visite nuestro patrocinador                     Visite nuestro patrocinador

Tel. Alhaurin.com 678 813 376 Telf. de interés Su opinión Clientes Colaboraciones Normas de Alh.com Buscador Anúnciese aquí Hemeroteca Todas las carpetas •16 usuarios en línea • Jueves 27 de Febrero de 2020
banner
El Valorador
Einstein no tenía razón. Capítulo IX
El Valorador. 28.06.17 
Albert no apartaba su mirada de mí. Allí tumbado, con todos los secretos del universo prisioneros de esos dos grandes ojos tristes ocultos tras su melena rizada. En estos momentos era el mejor amigo que tenía, y posiblemente, el mejor que hubiese tenido. Sabía transformar los incómodos momentos de silencio en un espacio donde ambos nos protegíamos de nuestros miedos y de nuestras penas: las mías, se habían reducido a la eterna ausencia de mi mujer y la hija que ella llevaba dentro; los miedos ya no existían para mí pero, seguro que para mi buen perro, Albert, sí. Era un pastor de aguas de pelo marrón, al que pronto le cambiamos su primer nombre por el del físico más famoso de la historia, con permiso de Sir. Isaac Newton. Pero es que Albert demostraba una inteligencia casi sobrenatural para un perro. Incluso a veces su melenas se fundían con las de Einstein en mi imaginación, convencido de que el científico alemán había decidido reencarnarse en mi perro por alguna extraña razón que solo debía tener que ver con las curvaturas del espacio tiempo.

-¿Crees que llegaré a reunirme con ellas algún día en otro universo paralelo?, le pregunté a Albert. Alzando su hocico, inclinó levente su cabeza en lo que yo quise entender como un ¨tal vez¨.

-Seguro que tú sabes cómo engañar al tiempo para borrar ese atropello de nuestras vidas. Entonces, lentamente, mi buen amigo se levantó, como cualquier sabio anciano y se sentó en el sofá a mi lado depositando su cabeza en mis piernas. Comencé a acariciar sus rizos como hacía con Silvia los días en los que las molestias del embarazo se le hacían difíciles de sobrellevar. Aún así, todo seguía en silencio, sin sus risas ni sus comentarios mordaces. Al cabo de unos minutos, sin motivo aparente ninguno, Albert salió corriendo contra la mesita donde se encontraba mi móvil. Y unos segundos después escuchaba el sonido de su timbre bajo el sofá hacia donde se había deslizado en su caída. Me agaché rápidamente para cogerlo y, a pesar de los esfuerzos de Albert por juguetear conmigo, finalmente, conseguí contestar a aquella llamada.

-Buenos días, mi nombre es Arturo Fernández. Le llamamos en referencia a la póliza de vida que había suscrito su mujer. Nos consta que ya tiene abierto un siniestro con nosotros pendiente de juicio, dijo una voz masculina que había transformado las vidas de las personas en números de expedientes.

Antonio Sánchez Valera

Esta noticia ha recibido 1118 visitas       Enviar esta noticia



<-Volver

Artículos de opinión y colaboraciones:
Animamos a los alhaurinos a expresar sus opiniones en este periódico digital. Alhaurin.com no se responsabiliza del contenido o datos de dichas colaboraciones. Todo escrito debe traer necesariamente, incluso si quien escribe es un colectivo: Nombre, apellidos y un teléfono de contacto del autor. Envíe su artículo o carta a: redaccion@alhaurin.com
Alhaurin.com Periódico Independiente · Alhaurín de la Torre · Málaga. Dep. Legal: MA-1.023-2000. Andalucía Comunidad Cultural S.L. Servidor de Internet. Director: Alejandro Ortega. Delegado: Federico Ortega. 952 410 658 · 678 813 376
Webs que alojamos:
contador
visitas desde nov. 1998