logo

Tu diario. Libertad de expresion

Visite nuestro patrocinador                     Visite nuestro patrocinador

Tel. Alhaurin.com 678 813 376 Telf. de interés Su opinión Clientes Colaboraciones Normas de Alh.com Buscador Anúnciese aquí Hemeroteca Todas las carpetas•6 usuarios en línea • Sábado 21 de Abril de 2018
banner
Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
“GIRITO”
Cuentos y relatos globales. 19.02.17 
*A merced de su navaja y sus tijeras, recuerda  nunca  haber hablado  mal del  peluquero.
Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez.- “Girito” (en este caso el  mismo Ángel  Arteta, quien en los años de mi infancia viviera en la  Calle del Palenque),  fue en vida   tan  buen  peluquero  que cuando la gentes del  pueblo, los domingos en horas de la mañana  solicitaban sus servicio y  no lo  encontraban disponible en su  casa, ya que  seguro estaba en el  casino  “El  Canato” jugando  “diablito”  con su  amigo  de ocios Casimiro de la  Hoz,  éstos, sus  clientes, con algún  servicial muchacho  lo  mandaban a buscar   enseguida  con  carácter  de urgencia   en atención a que todos en el pueblo,  en tal  tiempo, tenían  por  bien la buena  costumbre de ver  a los  demás  correctamente  motilados, ejercicio con el cual,  él, a punta  de tijera, se ganaba la  vida y  le quitaba a las personas esa apariencia de  antisociales  que  tenían por  andar  tan peludos , así se gastara en la  inconmovible y  paciente tarea algo más de mediodía  desenmarañándole a los cabellones sus   pelos rígidos, inflexibles y tirantes, con tal de hacerles  parecerse  nuevamente ante el  espejo  y  los ojos  de  los  demás como personas confiables y civilizados seres  humanos…        
-Espérenlo, él viene ahora- decían los solícitos vecinos- no se vayan. No demora.
El  hecho  era  que “Girito”, los  domingos, por  ociosidad y  desde  hacía  muchos  años, si  sus  clientes no  le aseguraban antes que   requerían ese día su  oficio, a la  fija   se iba  para  la aludida  casa de juegos  considerando  que  los ciudadanos  de bien, como él, también  tenían derecho a una mano  de “fierro bravo” retando allí a   Casimiro,  a “Cornetica” o  a “Carlos Chillo”,  sus  adversarios  de mesa, así  como  también a dar  en la misma jornada,  un  pésame pendiente   o  a asistir  a un entierro inesperado porque, antes, en su  época,  nunca  faltaba  quien  necesariamente  se le diera por  morirse de repente  un domingo bien  temprano aprovechando  la  fresca  y  de esta manera  la  mayoría  de la gente, teniendo  la mejor buena voluntad y suficiente disponibilidad de tiempo, antes de crepúsculo, asistieran a su sepelio en comitiva.
Pacífico  y servicial,   incapaz de tocarle  un pelo a otro  que  no  fuera en el  ejerció de su  peluquería,  “Girito” fue siempre un  hombre  querido  por  todos los  habitantes del  pueblo  con ese cariño sincero a que  se hacen acreedores los peluqueros que, en razón de su ética y  buena conducta, como en su  caso, no  obstante  tener peligrosamente  tijera y  navaja en mano, del  parroquiano de turno olvidó ofensas  y  que,  sentado en su  silla giratoria, con la  yugular palpitante preñada  de sangre,  nervioso sudaba  y cobarde carraspeaba  temeroso  al  tiempo  que por  necesidad y disimulo, sobre un tema insustancial,  hablaba y hablaba…
…Llegaba el usuario  a motilarse donde el personaje de esta historia y  era él quien,  saludando  al  recién llegado con un profundo  respeto y  una reflexiva  reverencia de peluquero antiguo,  acción seguida,  ordenando al usuario se acomodara en el sillón, con una sábana  blanca y limpia olorosa a naftalina, como amoroso padre lo cubría  y entonces éste, alimentando  cortesías y parabienes de deferencia,  preguntaba a aquél  por su  familia  y  así, dispuesto todo, herramientas en  manos, buscando  el  mejor  perfil de aquél ,  iniciaba en el  instante  supremo la aparición asombrosa de otra persona que la luz del espejo colgado  en la pared de la sala de su casa,   dejaba de ser  la misma a quien  paciente motilaba y que poco a poco iba  pareciéndose  a sí  misma,  a su  propia  imagen y semejanza, dejando furtivamente de existir  en  aquella  rara y extraña  salvaje entidad peluda que anteriormente fuera  y que ahora, perplejo, dándose una profunda mirada  interior de comprensión,  motilándose desde entonces mes a mes por saludable costumbre  donde “Girito”, dejaría de serlo por siempre jamás  durante toda su  vida…
Con “Girito”, Joselito y  “Vicente  Altafulla”, se acabaron  en el  pueblo   los últimos peluqueros: la  técnica  y  otras vainas  raras  se llevaron  por delante el  encanto  de esa institución rural pintoresca  por  sí  sola… Olían sus lugares de oficio a antiséptico concentrado y fueron las conversas a en tales lugares generadas, recetas filosóficas para la vida… De  la política local,  nacional   e internacional, allí también, con  profundidad y sapiencia se opinaba  y, sin discusión, era el  peluquero  quien  más  sabía con derecho  a pensar  mal  de todos y  bien  del  resto del mundo… Fue quizá por esto que alguna vez el poeta cartagenero Luis Carlos López bien dijo  de ellos esto:  “El peluquero  del  pueblo es un  empedernido  jugador de baraja que  oye misa de hinojos y  habla bien de Voltaire”…y de ello no escaparía “Girito”, ni  los  otros, domesticando a punta de embravecida lengua, entre las fichas del dominó y  los comadreos callejeros, a los   ovejas  negras  descarriados y, por igual, a las indómitas y pérfidas suegras…
…Tenía  voz y voto  el dueño de esta memoria ante  el alcalde del  pueblo  y frente a aquella sociedad que alguna vez le hizo  personero lo mismo que peluquero  con  cortes a lo  “Girito”; es decir,  sustentados de vez en cuando con uno o  varios primitivos  trasquilones…
La historia definitiva de las enjabonadas barbas más duras del pueblo, pasó peligrosamente con los ojos cerrados muy cerca de la arteria yugular “acariciada”  por la filosa navaja de “Girito”…y las pelambres de la alegre juventud también; haciendo cantar él sus competentes tijeras cerca de los oídos de su asidua clientela que sin necesidad de visible letrero en su puerta, iba a su peluquería desprovisto de  dirección urbana  abreviando la misma en las seis letras de su apodo: “Girito”…sinónimo de experiencia y predilección…y de quien, por aquello de “su cuchillo de oficio”  y su pulso firme y  por  hombre de entera confianza,  era imposible imaginar siquiera un degollamiento de palabra y pensamiento.
Muchas veces la suerte de un empleo en Barranquilla publicado en los avisos clasificados de El Heraldo, exigiendo del postulante o escogido no ser mayor de treinta años de edad, buena presentación y apariencia, estuvo en el correcto motilado de poeta o presidente que “Girito” hiciera a éste dejándole sobre el cuello   visibles estrellas de talco y ante el pulido espejo, una cara de recién nacido…
…Y cuentan los hombres dignos de fe y que solían motilarse donde “Girito”, que un día la muerte, exenta de aviso previo, entró a su peluquería y diciéndole: “me toca a mí y apúrese que se nos hace tarde. Haga usted su trabajo que yo hago el mío”, evitando mirarse al espejo porque sentía miedo de ella misma, sin permiso ocupó su sillón y que él, motilándole a la pelona su escaso e hirsuto pelo, ésta, bajo un cielo cualquiera y contenta con el corte que él le hiciera, se lo llevó para el cielo donde ahora es el peluquero de Dios…
 
Walter53pimienta@hotmail.com
 
Esta noticia ha recibido 1249 visitas y ha sido enviada 131 veces       Enviar esta noticia



<-Volver

Artículos de opinión y colaboraciones:
Animamos a los alhaurinos a expresar sus opiniones en este periódico digital. Alhaurin.com no se responsabiliza del contenido o datos de dichas colaboraciones. Todo escrito debe traer necesariamente, incluso si quien escribe es un colectivo: Nombre, apellidos y un teléfono de contacto del autor. Envíe su artículo o carta a: redaccion@alhaurin.com
Alhaurin.com Periódico Independiente · Alhaurín de la Torre · Málaga. Dep. Legal: MA-1.023-2000. Andalucía Comunidad Cultural S.L. Servidor de Internet. Director: Alejandro Ortega. Delegado: Federico Ortega. 952 410 658 · 678 813 376
Webs que alojamos:
contador
visitas desde nov. 1998