logo

Tu diario. Libertad de expresion

Buscador de alhaurin.com Telf. de interés Normas de alhaurin.com Hemeroteca Todas las carpetas de alhaurin.com

Crónicas del otro Macondo -Historias para ganarle al olvido-
Almanaques de  diciembre

Cuentos y relatos globales. 01.01.17 
*La historia viene a cuento porque es un cuento
Escribe; Walter E.  Pimienta Jiménez.
- Diciembre soplaba como  soplaba antes en diciembre sobre  la feliz aldea. Las  rosas finas de los jardines caseros, en todo  su esplendor y color, en asamblea mística de gratas  fragancias,  perfumaban el ambiente atrayendo a las abejas polinizadoras y, por los  resquicios de los techos de las casas, los cucaracheros a su  turno cantaban su  repetida  canción de amor y de poesía; así  como los colibríes,  en concurrencia perfecta de vuelo  inerte en el aire,  rápidos  como un relámpago,  incesantes atrapaban en  cada  flor con sus largos picos el  néctar de vida en tanto, arriba, el cielo más azul de todos los cielos azules, era el  más hermoso complemento  del paisaje.
Todos  estos  signos del  glorioso diciembre, vueltos resurrección de la  fe, alegraban al pueblo, pero a mí, en especial, me inquietaban vivamente los pintorescos almanaques que  por  cortesía de la “Cafetería  Almendra  Tropical” y de algunas empresas y  graneros, presentes en diciembre en cada con sus  coloridas litografías, ofrecían  las mismas un acertado color local, representando escenas tan  vinculadas con nuestras gratas costumbres a manera de cuadros y episodios que allí  plasmados, a propósito,  dibujaban la historia completa de nuestras vidas como  si  hubiesen  salido desprendidas del pincel de muchos  pintores aquí  nacidos trazando  en  todas las tonalidades las experiencias de cada quien…
Hoy  busco  y rebusco en  mi  memoria los memorables  grabados de los almanaques de diciembre y  no  puedo menos que  traer  a la mente al inocente y  simpático  niño que  metido en un cristalino  riachuelo, arremangado hasta  las rodillas, de camisa a cuadros y  sombrero protector, caña en mano se creía pescador y que se hacía  como  de la  familia resuelto a sacar del  agua, durante  los 365  días del año, siquiera un pescado  que  nunca pescó…

Rodeada de recién  nacidos  pollitos  y de gallinas, dueña de un  rostro dulce hasta  el estremecimiento, en otro  almanaque  de diciembre, presumiendo de granjera, una hermosa  niña de rubio  cabello encintado,  recogía huevos haciéndome recordar aquellas horas felices en que  yo, esperando de las ponedoras de mi  casa el oval  producto, dos  o  tres de estos me robaba y  en  la tienda  de “ la  Niña” Belisa Coronel los vendía para comprar la  boleta del  cine.

Observando  el almanaque  de la  niña  gordita y  que  desnuda, sentada  en el pasto a lo  mejor  se sacaba de su  pie  derecho una espina, la sensibilidad y  la  imaginación volaba: Para dónde iba, me preguntaba. Para el  río  a bañarse  sola, me contestaba mi  hermana Cristina. Por qué está desnuda,  volvía a interrogar. Porque la  mamá se lo  tenía  prohibido  y  le había escondido  la  ropa y  así  se le escapó, me respondía… Era aquella una obra  maestra de la pintura  popular para  el deleite en especial de los niños y  que  nos decía que  en ella las impresiones lo  son más que nunca…

Fiel a la  memoria, el almanaque del  “hoy  no  fío, mañana sí”, extremadamente persuasivo  apenas con cinco  palabras,  mereció siempre   lugar en  las tiendas de antes donde halló miradas pensativas y  silenciosas por  respuesta   frente   al  fugaz extravío de pedirle al tendero un posible crédito adoptando delante  de él la postura de ser un serio y  cumplido cliente,  pero  muriendo “el  ensayo” enseguida en el  duro rostro der aquel que,  cumplidor de lo que el  almanaque decía, solamente  al contado  vendía…

No  niego que  cuando veía el  almanaque en el  que Adán y  Eva, por  el  furibundo  ángel de la  flamante espada, desnudos  y  con  caras de personas regañadas, son expulsados  de la  dicha  del paraíso,  sentía  por  estos tristeza y  dolor de corazón; ellos eran el  símbolo del pecado y  todo  por  una roja y  simple  manzana y  entonces  mi  imaginación me  hacía  creer que en algún  lugar  del Edén, el  diablo en forma de serpiente soltaba  su carcajada de espanto asustando  a los micos…
 

El  arte  que  por  serlo conduce  a apreciar lo  bello y  que  hace de la  desnudez “una deliciosa vulgaridad”, estuvo asimismo  presente en aquellos  almanaques de diciembre cuando Botticelli, entre  1482  y 1485,  conspirando con  la  falsa moral de siempre,  desnuda pintó a la  diosa Venus sin  saber que  así igualmente y  sin querer o  sin malicia, insinuaba al  bajo  mundo “el  negocio de strip tees” ahora vuelto  fabuloso negocio pago con pecaminosas miradas remuneradas…

Espriella B., empresa litográfica que  en aquel  tiempo en Barranquilla imprimía  la  mayoría de los  almanaques de diciembre,  a lo  mejor  con el  bien  intencionado ánimo de que nunca claudicaran en el  mundo las creencias y  la fe, imprimió incluso  ángeles mensajeros, primitivos  y  de leyendas, perdurables y  necesarios como  el Ángel  de la Guarda, y  así también santos  y   santas que,  como  San  Antonio,  San  Francisco  de Asís,  San  José y  Santa Marta, compartieron con  los hombres y  mujeres casa,  lecho  y  pan y  que, por  todos   los caminos,  se invocaban para afrontar las necesidades  y peligros… Y es por  eso que también   aún  me veo, postrado  de rodillas frente  al  almanaque del  Jesús Crucificado clamando por  la salud de mis  padres y  la salvación de mi alma…Y en los mismos, rodeada de querubines mofletudos, la  Inmaculada  Concepción, envuelta en una luz fantástica, hollaba con su divina planta la venenosa  cabeza de una serpiente mapaná y  el creciente de la luna a la  cual, en mis juegos nocturnos y  cantos infantiles, desde la tierra, hambriento, esto decía: “Luna dame pan, que tus  hijos no  me dan”…

Hasta el  descubrimiento de América con  un  Cristóbal Colón y  sus  gente sospechosa, apareció en  los almanaques de diciembre,  dibujando el  asombro de las tribus aborígenes que, presas del  pánico, asomadas entre matorrales, le miraban  como  algo  raro…

... Llevado  por las agradables añoranzas y  entregado a la visión mental de los almanaques de diciembre, encuentro en uno  de ellos, en una plaza llena de gente, a la  hora  de su   fatal  hora y con  cara de martirio, espada  en mano, a Manolete en  viaje del  toro al  infinito… No escaparé tampoco  de mentar al infaltable indio piel roja de los “Cigarrillos Pileroja”, salvaje  de leyenda; impresión  de vistosas  plumas;  grito de rebeldía americana; jefe  de  tribu soñando libertad; guerrero  de flecha  y  lanza; dueño de la  noche  y  las estrellas; contador  de hazañas en  voz alta… Así, plazcámonos usted  y  yo hoy entonces en  registrar en  la memoria, al  compás del  canto repetido  de los cucaracheros en los alares de las casas, los simbólicos almanaques de nuestros muchos  diciembres recontando en años los días que suman y  restan días a nuestra vida…

Walter53pimienta@hotmail.com
Esta noticia ha recibido 2811 visitas y ha sido enviada 69 veces       Enviar esta noticia



<-Volver

Artículos de opinión y colaboraciones:
Animamos a los alhaurinos a expresar sus opiniones en este periódico digital. Alhaurin.com no se responsabiliza del contenido o datos de dichas colaboraciones. Todo escrito debe traer necesariamente, incluso si quien escribe es un colectivo: Nombre, apellidos y un teléfono de contacto del autor. Envíe su artículo o carta a: redaccion@alhaurin.com
Alhaurin.com Periódico Independiente - Alhaurín de la Torre - Málaga. Dep. Legal: MA-1.023-2000. Andalucía Comunidad Cultural S.L.
Servidor de Internet. Director: Alejandro Ortega Navarro. Fundador: Federico Ortega. 678 813 376

Webs que alojamos:

15966927
visitas desde nov. 1998