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Se vende esta casa | | Cuentos y relatos globales. 26.06.16 | | Escribe; Walter E. Pimienta Jiménez. “Se vende esta casa”, es el anuncio que, como si fuese una plegaria y sin mucha vocación estética, más se le lee en las calles del pueblo cuando uno camina distraídamente por ellas. Con letras disparejas en las que se combinan mayúsculas con minúsculas, esta información se ofrece a los transeúntes sin más datos relacionados que faciliten la información, pues el contundente escrito lo dice todo y tiene muy en el fondo el oculto mensaje de un “arréglatelas como puedas”… El aviso, más que un aviso falto de armonía, es un testimonio que con cuatro palabras habla por sí solo volviéndose una confesión pública que le hace a uno preguntarse: ¿Por qué la venderán?...¿Cuánta costará?.. ¿Para dónde se irán sus dueños?... | Siempre que leo este aviso me duelo de algo ajeno y si no averiguo con el propietario o propietaria de la casa en venta el porqué de ésta decisión, se debe a que una puerta infranqueable y cerrada con recelo no me permite conocer más datos que le den sentido a la toma de tan poderosa resolución con sus causas y consecuencias.
Leo el aviso y me imagino a una necesitada madre que llorando, lo pintó o lo mandó a pintar; a un matrimonio caído en desgracia por culpa del desamor; a un enfermo grave que sin recursos no sabe si mañana amanecerá… y todas estas catástrofes, sin decirse, están dichas allí, en esta patética revelación: “Se vende esta casa”.
Creo que cuando alguien vende su casa al alcance de cualquier bolsillo, vende una parte suya, muy suya, como quien vende un ojo, un brazo, una pierna o algo así y esto hace más triste aún el anuncio sin hurgar ninguna explicación, ningún motivo.
Creo así también que cuando uno vende su casa, vende su pasado, un poco de su historia, y deja allí un dolor inútil que no quiere llevarse en la maleta del empaque… y me acuerdo de quienes no tienen casa al levantarse a la vida y diluyen su tristeza con los que nada poseen… No tienen casa, es cierto, pero tienen la calle que es otra forma de ella… y tienen un Dios, y una luna y un sol y unas estrellas que les alumbran sin paga porque son inquilinos del mundo…
“Se vende esta casa”… y uno se pregunta dónde pasará su dueña o dueño el resto de sus días. “Se vende esta casa”… y uno se pregunta si su dueña o dueño se quedará en la calle. “Se vende esta casa”…y nunca antes estas cuatro palabras han dicho tanto…
“Se vende esta casa”… y el sincero aviso hace al dueño o a la dueña sacar un taburete y sentarse al frente de la misma en espera de una oferta, en espera de un cliente porque ya la noticia de cuatro palabras empieza a perder colorido y la misma casi no se puede mantener en pie.
“Se vende esta casa”… y una sombra teatral de ruina y desolación empieza a borrar la información anónima… …Hoy pasé por la vivienda en venta y en su interior un amargo contenido de muerte la hace más atribulada y mustia que todos los días porque en ella, por fin abierta, tiene lugar el velorio del hijo menor de la viejita que con letras desiguales escribió con el alma de dolor partida… “Se vende esta casa”…
Walter53pimienta@hotmail.com |
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