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Tu diario. Libertad de expresion

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Mi última carta al Niño Dios
Hay almas de niños que sufren desilusiones de adultos
(Escenas de mi infancia y pre adolescencia)
Cuentos y relatos globales. 23.12.13 
Por Walter E. Pimienta Jiménez. La carta decía: Querido Niño Dios, cómo estás; confío en que bien porque en el cielo todos lo están… Allá nunca hay tiempo malo; en cambio por aquí sí. Te mando esta carta para decirte que yo te quiero mucho y por sobre todas las cosas; así lo ordenan los mandamientos que leo en el Catecismo del Padre Astete, igual que quiero a mis padres; a mis hermanas Carmen y Cristina y a mi hermano mayor de nombre Jesús, tocayo tuyo, bautizado así a la memoria familiar de guardarte el debido amor y respeto que te mereces.

De mí te cuento que gané el año escolar; no te preocupes, no perdí ninguna materia y hasta me premiaron con una medalla y un diploma de honor. Ahora voy a adelantar el cuarto grado de la elemental. Estoy contento, sabes, disfruto de las vacaciones en función de mis juegos y ratos libres y no es que cariñosamente no quiera escribirte, lo que ocurre es que hablando claro y con toda franqueza, tú y yo (y perdóname por lo del tú), tenemos algo serio que tratar y es esto: Ocurre que siempre en Navidad me defraudas y siento un desanimo horrible y sin esperanzas porque, una vez más, me traes de aguinaldo lo que no te he pedido y, en cambio me sales con la misma pelota de letras, el mismo caballito de palo y un pito de policía atrabiliario, sabiendo perfectamente que es una bicicleta roja lo que espero y, entonces, sintiéndome solo bajo el cielo, no lloro mi desconsuelo porque me da pena y porque mi mamá me consuela diciéndome:
-Fue que el Niño Dios se equivocó, hijo. O a lo mejor le mandaste errada la dirección de la casa.
Yo sé Niño Dios que para estos días estarás muy ocupado atendiendo tus urgencias cotidianas; pero en una de esas lúdicas y fugaces escapadas que todos los niños nos damos, por favor lee mi carta; la reconocerás porque está llena de pesares pero no de mentiras… Puede ser que, según dice mi mamá, en verdad te hallas equivocado llevando mi presente donde no es o que te sientas incómodo conmigo por algo que desconozco, y si te molesto con lo de la bicicleta es porque creo me la merezco y a ella tengo derecho… Fíjate no más, gané el año, hice la primera comunión, asisto a misa los domingos, voy al rosario los viernes, le rezo al ángel de la guarda antes de dormir, le hago los mandados a mi mamá y a mi abuela, no mato pájaros ni lobitos *( pequeños lagartos), no digo malas palabras; es cierto que en ocasiones exagero un poco porque me gusta inventar cosas pero soy un niño casi ejemplar camino a ser santo si me lo propongo, sin embargo de eso no se trata ahora…, se trata de que la encomienda esta vez no llegue equivocada. Debes también leer la carta de mi amigo y vecino Galo, a quien nunca dejas de traerle esa bolsa de cucas un poco endurecidas que él por goloso se come en ayunas y que le hacen daño. Lo hubieras visto la Navidad pasada pagando el precio de su pecado, pálido y doblado por el dolor de estómago y aflojado de todo, llorando, lo llevaron de emergencia al puesto de salud.
Niño Dios, volviendo al caso, te escribo con el corazón en la mano (esto último me lo sugirió mi mamá te lo escriba así porque dizque se lee bonito aunque no lo entiendo mucho porque en la mano lo que tengo es el lápiz y dentro del pecho siento latir de emoción mi corazón; en todo caso, con el corazón en la mano y en ésta al mismo tiempo el lápiz, te repito, tráeme mi bicicleta roja y a mis hermanas tú verás si unas muñecas…ya ellas están empezando a ser mujercitas)…De nuevo te verifico mi dirección: Calle del Repaso, léelo bien, Calle del Repaso, y como en el pueblo no hay nomenclatura te indico lo que harás para llegar. Pregunta por mí al vecindario, me dicen “el Mono de Átala” –mono por lo de mi pelo y lo de Átala porque es el nombre de mi mamá- Vivo en una casa de esquina, de crema y rojo recientemente pintada por “el Cuco”; ubicada frente a la vivienda de Lilia Padilla, al lado de la de Eloína y de la de Arcelia, diagonal a la de Conchita, la madre-tía de Galo. Ojalá no te pierdas ni equivoques. Sin más, yo, el fastidioso de cada Navidad.
Leí la carta a mis padres y, doblada, la coloqué detrás del cuadro del Sagrado Corazón de Jesús, allí estaban ya las de mis hermanas y, al día siguiente, sumergido en mi mundo en exceso lleno de juegos, alguien aprovechó mi distracción y, sin darme cuenta, de allí la quitó y se la llevó. Lo confieso, me dije que había sido el Niño Dios y con un rezo comprensivo, lleno de esperanza rescaté mi fe confiando en que ahora sí sería y sin imaginar siquiera, en ese momento, cuánta era la sordidez de mi familia.
Una semana después, llegada la esperada fecha y aclamada por el mundo la gloriosa venida del Niño Dios, con la garantía de la seguridad infaltable, al pie de mi cama, y sin dificultades para su identificación, estaba la nunca ausente pelota de letras, el vitalicio caballito de palo y el escandaloso pito de policía atrabiliario.
Con cara de contrapuesto, enseguida fui a donde Galo a verificar ansioso sus aguinaldos y descubrí que ya llevaba consumida media bolsa de cucas, al tiempo que con cierto matiz burlón en la voz, me dijo:
-El Niño Dios le trajo la bicicleta a Bienvenidito. La tiene en el parque. Vamos a verla.
Sobreviviente al golpe emocional y, enojado conmigo mismo, llegué al sombreado sitio sin evitar sentirme inferior al resto de pobres del género humano en tanto que Galo y yo, opacados por la alucinación que veíamos, movíamos acompasados la cabeza en el mismo sentido en que Bienvenidito, montado sobre su aparato, feliz le daba y le daba giros al parque.
No lo niego, con un nudo en la garganta quise llorar mi infortunio, valía la pena llorar no importaba fuera en público, pero por rebeldía no lo hice o sí, sí lloré, pero por dentro, sin ruido, y me acordé de la carta, de aquella la última carta que esa vez le escribí al Niño Dios en la Navidad en que le trajo una bicicleta roja a Bienvenidito, el hijo de don Bienvenido, y no a mí.

walter pimienta jimenz <walter53pimienta@hotmail.com>  
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