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La generación que construyó España 
“¿Quiénes son los pobres? Los nietos de los ricos”. Aforismo castellano

Fernando Sánchez Salinero. 01.05.12 
Cuando analizas lo que ocurre en una empresa o una sociedad, debes buscar las  causas que provocan su situación, porque sólo trabajando sobre las causas, puedes  cambiar los efectos. Y no tengo ninguna duda de que una de las principales causas de  la prosperidad que vivimos en los años pasados fue la actitud de la generación de  nuestros padres, y una de las principales causas de la crisis, es haber perdido esa  actitud. 
Recuerdo que hace años, un empresario brillante que viajó a China para hacer  negocios, me comentaba: “China va a ser imparable. Cuando llegas allí el ambiente te  recuerda la España de los años 70. Todo el mundo quiere trabajar mucho, ahorrar,  comprarse su casa, su coche, que sus hijos vayan a la universidad… Cuando una  generación está así centrada, no hay quien la pare” Este pensamiento me hizo  reflexionar entonces y me ha vuelto a la memoria al contemplar a las tres  generaciones que convivimos.

Mis padres tienen en torno a 70 años, y siempre han sido un ejemplo de trabajo,  honradez, austeridad, previsión y generosidad. Pertenecen a una generación que,  como dice mi padre, les tocó el peor cambio: de jóvenes trabajaron para sus padres y  de casados para sus hijos.
 
Son gente que veían el trabajo como una oportunidad de progresar, como algo que les  abría a un futuro mejor, y se entregaron a ello en condiciones muy difíciles. Son una generación que compraba las cosas cuando podía y del nivel que se podía permitir,  que no pedía prestado más que por estricta necesidad, que pagaban sus facturas con celo, y ahorraban un poco “por si pasaba algo”, que gastaban en ropa y lujos lo que la  prudencia les dictaba y se bañaban en ríos cercanos, disfrutando de tortillas de patata y embutidos, en domingos veraniegos de familia y amigos.
 
Y tan sensatos, prudentes y trabajadores fueron, que constituyeron casi todas las  empresas que hoy conocemos, y que dan trabajo a la mayoría de los españoles.
 
Sabían que el esfuerzo tenía recompensa y la honradez formaba parte del patrimonio  de cada familia. Se podía ser pobre, pero nunca dejar de ser honrado. La democracia significaba libertad y posibilidades y seguir viviendo en armonía y respeto.
 
Y cometieron los dos peores errores imputables a esa generación:
 
1)      “Que mis hijos no trabajen tanto como trabajé yo”. Nos cargamos la cultura del  esfuerzo y del mérito de un plumazo, convirtiendo el trabajo en algo a evitar.
 
2)      “Como tenemos unos ahorrillos, hijo, tu gasta, que para eso están tus padres”.  Con lo que mi generación empezó a pensar que el dinero nacía en las cuentas corrientes de sus padres, que daban la impresión de ser inagotables y que los bancos  eran unas fuentes inagotables de hipotecas, rehipotecas y contrarehipotecas.
 
Y entonces, eclosionó nuestra generación (yo soy del 67). La generación de los nuevos  ricos, la generación de “los pelotazos”, del gasto continuo, de la especulación, de la ingeniería financiera, de la exhibición del derroche, la de lo quiero todo y lo quiero ya,  la de “papá dame”. Y todos nos volvimos ricos (en apariencia), todos nos convertimos en gastro-horteras. ¿Conocéis a alguien que se atreva a comer un bocata de chorizo?  Le corren a gorrazos por paleto. Ahora hay que comer hamburguesas deconstruidas al aroma de los almendros al atardecer. ¿Y qué decir del vino? Pasamos del Don Simón  con Casera, al Vega Sicilia sin fase de descompresión. El vino ya no está “bueno”, ahora tiene matices a fruta del bosque, con un retrogusto alcohólico, que adolece de  un cierto punto astringente, con demasiada presencia de roble. Esto, por supuesto, a golpe de docenas de euro, que para ser un “enterao” hay que pasar por taquilla. ¡Y es  que pocas cosas cuestan tanto, como ocultar la ignorancia!
 
Somos la generación de “endeudarse para demostrar que eres rico”. Increíble pero  cierto. ¿Sólo debes 500.000 €? Es que eres un cutre. Mira, nosotros debemos ya 2.000.000 y nos están estudiando una operación por otros 2 más. Vosotros sí que  sabéis sacar provecho al sistema… Ojalá yo algún día pueda deber esas cantidades. ¡Cuánto envidio tus préstamos!

En Alemania no daban abasto a fabricar Mercedes, Audis, BMW para los españoles.
 
Irrumpió Europa en nuestras vidas y llegó en forma de mega infraestructuras que  producían mega comisiones para todos los involucrados. ¡Viva el cazo! ¡Viva el yerno del Rey! ¡Que se besen los padrinos! Además llovían las subvenciones, nos daban una  fortuna por plantar viñas y luego a los dos años otra fortuna por arrancarlas. Que llegaba un momento que no sabías si tenías que plantar o arrancar. A propósito, ¿Qué  toca este año?
 
Si algún “tarao” dice que hay que parar esto, se le lapida y  “que no pare la fiesta”. Por  supuesto que todos estamos de acuerdo que esto es imposible que se sostenga, pero hay que empezar a recortar por el vecino, que lo mío son todo derechos esculpidos en  piedra en la sacrosanta constitución.
 
De la siguiente generación mejor no hablar (lo dejaré para otro post). Esa es la  generación que dice el aforismo que será pobre, por ser nieta de ricos.
 
Si somos incapaces de volver a los valores con los que se construye una sociedad  sostenible, nos hundiremos, eso sí, cargados de reivindicaciones.
 
En mi casa siempre he tenido un ejemplo vivo de cordura, honradez y esfuerzo. Y no  han sido menos felices que nosotros. Los psiquiatras, de hecho, dicen que al revés, que han sido bastante más. Debe ser que la sencilla tortilla, el melón fresquito,  comprar el sofá cuando se podía, poner las cortinas cosidas por nuestra madre, con ayuda de la abuela, trabajar y echarle huevos para emprender (aunque no lo llamaban  así) no debía ser mala receta.
 
Desde aquí quiero dar las gracias a mis padres y a toda esa generación que nos  regalaron un país cojonudo, que nos hemos encargado de arruinar (entre todos, que todos hemos aplaudido la locura), y que sólo con que nos descuidemos un poquito  más, le vamos a dejar a nuestros hijos un protectorado chino, donde serán unos esclavos endeudados y tendrán unas historias legendarias sobre la prosperidad que  crearon sus abuelos, empeñaron sus padres y son incapaces de imaginar los nietos.
 
Estamos a tiempo de cambiarlo, pero cada vez tenemos menos. Podemos encontrar maestros en casa.

http://www.tribunasalamanca.com/noticia/72547/Blog-de-Fernando-S%C3%A1nchez-Salinero/generaci%C3%B3n-construy%C3%B3-espa%C3%B1a.html

Enviado a Alhaurin.com por Luis Bravo

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