Conocedor de auto, sé que Romelio concibió la idea de portar un bigote de respeto y deferencia, desde la noche en que vio en el Teatro Montecristo la película de Gabino Barrara, un mero-mero charro mexicano oloroso a pólvora y que, con su pinta de buitre montañero se procuraba el amor de las muchachas de su pueblo. No conozco si a él le habrá ido igual que al personaje de la cinta ni si su pelambre labial, antes que ayudarle le resta esplendor en ese mismo propósito, pero que le ha costado trabajo tener el bigote que hasta hoy ostenta, le ha costado: doce años con cinco meses y diez días (hasta la fecha en que escribo esto), hace que Rome no se afeita, tiempo en el cual se han hecho en mi Juna de Acosta natal,por fin, o por milagro, muchas esperadas reformas: creo que se reconstruyó o se remodeló, quien sabe por cuantos billones, el nuevo Palacio Municipal, como que se reconstruyeron algunos puentes, se pavimentaron ciertas calles y se eligió a tres "excelentes alcaldes (¿dije excelentes?)... Bueno no sé... y Rome ahí, untándose ají picante sobre su bigote (eso me dijeron) que dicho sea de paso ha suscitado un bigote de asombro...
Con el perdón de los creído de mi pueblo, nada es más famoso en nuestro pueblo ahora y por estos días que el fabuloso bigote de Romelio. En un tiempo lo fue el violín de Drigilio, aquel que Don Santa le trajera de contrabando de Panamá; en otro, el reloj de pared de la viuda Carlotica; en distante época, el acordeón "vayan bailando" del Mono Pompilio y, un poco más acá, el mondongo de la "Negra Josefa", "las cocás" de José María, los ilusionismos de Miguel Esquea, conel "el Niño en Cruz" volviendo billestes de a peso a las hojas de calabazo; pero el bigote de Romelio, es cierto, es hoy por hoy un bigote de renombre y de expoprtación.
Póngale usted a Romelio un fino saco oscuro con pantalón de paño, zapatos de charol y encímele a la pinta un sombrero recortado y le aseguro que no faltará la personaque reverente le salude creyéndolo un actor italiano... un silencio de asombro produce su bigote, tanto así que mirándolo de frente, uno cae en la cuenta de que, ante él, cualquier alcalde de los de ahora es una "auténtica autoridad ornamental"...¡Qué lástima que los politiqueros de ahora no lo tomen en cuenta!...Bien vale la pena hacer, en consecuencia, una masiva campaña publicitaria en favor del bigote de Romelio, esto le volvería famoso a mi amigo de infancia y al pueblo: almanaques, afiches, pergaminos, carteles, banderines y pasacalles por todas partes y el popular personaje apenas si se daría abasto para conceder entrevistas y reportajes a Caracol y a RCN, para firmar autógrafos y con su pinta de de hombre Marboro, posar para la prensa...haciéndose más folclórico que el Presidente de la República de quien nadie se ocuparía ni se acordaría hasta el día en que le encontraran muerto en su cama...
Estoy convencido de que Romelio puede llegar a una fiesta en pijama o en vestido de baño y por su desenfadada apriencia no se le miraría, sino por ese cipote bigote que se gasta, natural y esencial ya con quien le lleva a buena cuenta de que él, sintiéndose directamente aludido por cualquier comentario hecho, con voz de ministro plenipotenciario opinará que ni siquiera las más prestigiosas cuchillas de afeitar son dignas de su bigote...
Poco le falta a Romelio para salir de los estrechos predios provincianos y gracias a su poblado y largo bigote, darle la vuelta al mundo en menos de veinticuatro horas... es cuestión de la internet y nada más... ¿Si o no, viejo Rome?...
-Claro viejo "Pimie" (refiriéndose a mi por mi apellido)- estoy seguro que diría él...
walter53pimienta@hotmail.com
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