Carmen Rosa duerme, su reloj biológico es otro, o su excusa para levantarse tarde. Al que madruga Dios le ayuda, vengo escuchando desde niño; pero sé que también ayuda a los roncadores irredentos…y yo que no lo soy, no dejo de sentir alguna envidia de la buena por aquellos a quienes se les pegan las sábanas… Madrugo por hábito. No soy pasivo. No nací para el pecado venial de la pereza en la cama…
De niño, allá, en mi pueblo natal (Juan de Acosta), me despertaba mi mamá con su golpetear de ollas y cacerolas en la cocina y, ya en pie, a la tenue luz del crepúsculo matutino, contemplaba la difusa silueta de mi padre ordeñándole la leche de la vida a su vaca la “Regalito”.
Así eran mis momentos de vida primitiva. No existían en mi mundo más que estas cosas, gratas y grandes aunque fueran las mismas cada día pero diferentes…
Ya en la mesa del comedor, volviendo a la comarca fronteriza del tiempo, mientras “Minina” me pregunta con la mirada si no hay más de lo que le di, me siento dedicado a mi diario ritual: el de tomarme el primer café del día; lo saboreo. Lo siento amigo. De madrugada –decía mi abuelo Hernán- es cuando el café sabe mejor… y me impulsa a escribir estas confidencias a la luz de una lámpara apoyada en la pared… Y entonces puedo expresarlo todo… ya es día y por las tuberías del edificio donde vivo, cruje el agua de fregaderos, de lavaplatos y baños. La gente hace lo que tiene que hacer… Una olla a presión silba el caldo de costilla cercano; es la hora de la cita con el hambre…
Afuera, el silencio se volvió ensordecedor: pitos de autos que también se despiertan, radiorreceptores que han pasado la noche en vela y no encuentran una mano que les apague y les haga dormir desde ayer. A su ritmo el mundo empieza a pertenecer a los demás. “Minina” se estira, mueve la cola y me vuelve a mirar, es su forma de pedirme que le abra la ventana que da a la calle. Ella también empieza el día. Le hago el favor con mi segundo pocillo de café en la mano. Alguien apagó las luces de la noche y el sol acude… Mañana habrá otra madrugada…Dios quiera…
Walter Pimienta Jiménez Walter53pimienta@hotmail.com. |