Para él no había diferencias entre alumnos. Todos iguales con un objetivo en común: nuestra educación y aprendizaje. Valores que hoy día se desvirtúan por los pasos de gigante que da nuestra sociedad.
La falta de tiempo en las familias hace imposible la educación en el seno de las mismas, y los profesores han pasado de ser respetados a ser ninguneados en ocasiones por padres y alumnos sin valores básicos de convivencia.
La enseñanza se está poniendo un tope muy alto que será muy difícil de superar en años venideros.
Por eso, ántes de que se tome su merecido descanso, déjeme decirle una cosa:
“¡Gracias por ser mi ejemplo a seguir y mi guía!.
Que los dioses le guarden por muchos años para que pueda disfrutarlos con sus seres queridos. |