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Embrague intelecto

Cuentos y relatos globales. 22.08.10 

Krishnamurti Góes dos Anjos. goesk@odebrecht.com
“La peculiarísima brutalidad y la agresiva estupidez con que se comporta un hombre, cuando sabe mucho de una cosa y ignora de raíz todas las demás.” José Ortega y Gasset "Misión de la Universidad."  
Después de consultar la cartera que contiene sólo exiguos diez reales, me senté a una mesa cerca del mostrador de bebidas del bar. De una asociación mental involuntaria, reviso en el suelo de mi biblioteca, envueltos en paquetes de papel de embalaje, sesenta ejemplares del último libro que publiqué. Vendidos a diez reales cada (¡exíguos diez reales!), ¡ seiscientos reales! Pero ¿ a quién vender? ¿ Cómo distribuir en las librerías? ¡Cuanto desaliento!...

Eché un vistazo en el ambiente casi vacío del bar. Pocos consumidores. En la fila de bancos circulares pegados a lo largo del mostrador, a unos dos o tres metros de donde estaba, un hombre con un vaso de cerveza frente a él leía un periódico. Pido una cerveja al camarero, y me pongo a mirar para el hombre leyendo el periódico. Me quedé en una rigidez de mirada imperturbable… finalmente el narrador que mira ¿no sería el contrapunto y al mismo tiempo la redención de la palabra en esta época de la imagen? Ya no sé. No reparen como cuento las cosas. Me ven así, sin rumbo, ahora aqui, ahora allí, y en verdad, sólo más tarde, calmada mí resaca, fue que las añadí como ocurrieron. Es que esa historia yo no podría dejar de contarla, y sólo podría hacer de esa manera. Aquí es lo que cuenta.
Pero ¿por que me llamó la atención aquella imagen de hombre medio gordo, de cara gorda y ojos pequeños? Tal vez la abundante cabellera despeinada e ya, como la barba, medio grisalla. Rara. Llevaba gafas con lentes gruesas que constantemente resbalaban por la nariz. Las ajustaba con paciencia, y continuaba la lectura demostrando profundo interés. A veces, estancaba haciendo un gesto casi imperceptible y sin diálogo con el texto, para después llevar la taza a los labios. Sin embargo, lo que realmente mantiene mi atención a él fue el hecho de que, al levantar el periódico tamaño tabloide para volver la página, pude ver el nombre del periódico. Le Monde Diplomatique. Pero finalmente, ¿quién sería aquel extraño personaje  a leer periódico francés? 
Se acercó a él un muchacho de aproximadamente 20 años, alto y bien vestido. Tocó su hombro y le saludó:
–Oh, maestro Araujo, ¿usted por acá?
El otro despertado de la lectura, sonreí, cierra con lentitud el periódico, y contesta:
–¡Hola, joven! ¿ Cómo está? Si, estoy bebiendo una cerveza y a la espera de Jorge…
¿Va una cerveza? Siénta aquí... ¡en este bar  nadie queda sin beber! ¡Camarero! Dos cervezas! ¿Sabe? Jorge e yo, del departamento de filosofía, estamos escribiendo una tesis con el objetivo de publicarla por el editorial de la Universidad.
– ¿ Verdad? ¿Sobre lo que es? ¿Ya tiene título?
– No, sin título todavía, pero puede ser que sea así: “¡Karl Marx se debate en el ataúd!”
– ¿Cómo?
– Broma mía, todavía no tenemos el título definitivo, pero es una tesis sobre el espectro del marxismo, que gira y se mueve, resucita; incluso después de tantas décadas de idiotez religiosa…
– Sé. Ah, maestro; fue providencial que nos hemos encontrado. ¿Sabe aquél trabajo que usted ha recomendado en la clase de la semana pasada?
– Si. En su clase fue…
– Un análisis del Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres, de J.J. Rousseau.
– Ah, si! En la otra recomendé Adam Smith. 
– Sí. ¿Sabes que pasó? Cremilda, que se comprometió a hacer copias del Discurso, hizo un lío y por fin sacó las copias sólo de la mitad del texto… 
El maestro, con una expresión de impaciencia, se ajustó las gafas, sacudió la cabeza y dijo:
– La astucia de los artificios de la indolencia. 
– ¿ Cómo?
– Nada, no importa. – Y gritó al camarero: - ¡¿Donde están las cervezas!? ¿Pero al menos se puso a leer el Discurso?
– Leí la parte que ella sacó copia, pero confieso que tengo algunas dudas que…  
– Entonces léalo todo – interrumpió el maestro. – Lea, mí joven. Después hablaremos sobre esto. ¿Ese camarero es sordo? – Hizo un v con los dedos para el camarero, y continuó: - Mire, es muy importante conocer la historia del pensamiento humano, para que usted pueda entre otras cosas comprender el sentido de estos golpes del destino que caen sobre nosotros. ¿Cuáles son las causas de la creciente calamidad que asola o no el mundo actual?...
Este punto el maestro ajustó con el dedo medio extendido y los demás cierrados, el arco entre las lentes de las gafas – y este gesto me hizo pasar en la retina la evocación de un gesto inmoral…
– ¿ Viene de hoy? ¿De cuatro años Del último presidente de la República? ¿De las fluctuaciones de las bolsas? ¿De las tasas de interés, y esta babel de estadísticas que nadie lo entiende? – Y el joven parado mirando, tonto, sin saber lo que decir… - Vienen de un pasado más remoto… Las grandes navegaciones han impulsado la globalización… Desde Colón y Cabral, que han descubierto esta confusión, hasta ese todo vale de la Internet! Sólo que los elementos escénicos son otros. Ahora las almas son colonizadas por la burla de los medios de comunicación que se está difundiendo en las cuatro esquinas del mundo. Imágenes, palabras sin conexión, conductas. Y nosotros obedecimos. Obedecimos ciega y estúpidamente a la nueva orden in sentido. Y el mayor obstáculo del mundo fue cuesta abajo: ¡la inteligencia! Ahora formamos atropelladamente ingenieros, abogados, agentes de viaje y gerentes  de diferentes áreas, que en términos de la humanidad son poco más que analfabetos.  
Como ha dicho maestro Carpeux: "El espíritu de las grandes masas, pueris por naturaleza”. Resultado: espíritus artificialmente protegidos en el estado pueril  con una formación profesional superpuesta". Es el utilitarismo de las universidades actuales. El utilitarismo es el enemigo mortal de la Universidad. Los poderosos así se perpetúan, incluso si para eso gran parte del mundo fuera trasformada en senzalas inmensas, donde la miseria ni siquiera origina espontáneamente a su propia superación, porque ni conciencia tiene de la miseria en la que está inmersa… - El maestro decía estas palabras e iba golpeando con el periódico enrollado en forma de cono en el mostrador. Después gritó: - ¡Camarero! ¡Traiga más! – y continuó: - ¿Por qué usted está mirándome de esta manera? Está espantado. ¿ Difícil de creer? ¿Piensa usted que yo estoy jugando? ¿Que exagero? ¿Que estoy borracho? Es verdad que la cerveza suelta un poco nuestra lengua, pero no importa, es así que yo pienso cuando estoy cien por ciento sobrio. ¿Ves? Estadística.         
– No, de ninguna manera. Sabe, maestro, eso que usted dijo me recuerda las cosas que mi novia ha estado pensando y hablando conmigo.
– ¿Ella piensa así también? ¡Finalmente se salva uma alma!
– Es. Ella estudiaba turismo pero después abandonó, e hizo vestibular para administración con gestión de sistemas.  
– Interesante... – dijo el maestro ocultando una sonrisa dentro de la taza.
– Es. Ella ha leído una tal de… ¿cómo es mismo el nombre de la figura? ¡Ah! Marilyn Fergunson, que es la autora de un libro llamado La Conspiración de Acuario, una especie de síntesis de la Nueva Era que dicen que está rodando por todo el mundo.
El maestro movió los ojos y vertió el resto de la cerveza garganta abajo. Después con el bigote blanco de la espuma volvió a gritar:
– Dos más, ¡rápidamente! – Volvió bruscamente la cara para el estudiante y, apretando los ojos, dijo: -Ya he visto esta película… movimiento hippie, paz y amor, Woodstock y mucha marihuana rodando. 
– No, no, yo conozco esa onda ahí, pero la cosa ahora es diferente. Es otra onda, ¿sabe? 
– Sé, pero ¡espero Dios que no sea la onda Alvin Toffler, Espero mi Dios! –Sus labios se movieron y la nariz se contrayó de asco.
– Qué onda?
– Alvin Toffler, un hombre sin carácter que predica que estamos al borde de una nueva Edad Media o Edad de las Tinieblas sin posible redención, incluso en el mundo virtual. Camarero!
Por fin el camarero les sirvió. El profesor tomó la copa y empezó a beber con entusiasmo.
–Pues, maestro, ella se asoció, es decir, ella no, su grupo, que se llama Burbuja Azul, en Abrasca, que es la Asociación Brasileña de las Comunidades Alternativas.
–E ya existe Abrasca ¿verdad? – el maestro preguntó con ojos curiosos.
–Hay sí. Hoy yo he marcado con ella acá para que fuéramos a una reunión de la Burbuja Azul. Habrá una conferencia cuyo tema es: “Cómo libertar la deidad inmanente aprisionadas por la conciencia trascendente del humano”.
El maestro, que llevaba el vaso a la boca, se detuvo, y muy irritado:
–Qué? Lo que es eso? Anda, me explica. Tal vez sea una verdad sacrosanta lo que salió de su boca ahora. Pero tenga la bondad de explicarme ¿qué cosa es esta?
–Bien, yo todavía no entendí perfectamente lo que es esto, no...- respondió el estudiante con la mirada confusa.
–iDios mío! – El maestro puso las dos manos en la frente y los codos en el mostrador, para, después de unos segundos, volver a hablar al joven tan pensativo:
–Tal vez... la tribu primitiva, buen salvaje de Rousseau… o el admirable iroqués de Engels...
El joven miraba al maestro más asombrado que nunca. Y este se calló, miró el reloj y luego dijo:
–Creo que Jorge no vendrá más...
Después de largo silencio el maestro continuó pensativo:
–Tal vez la tribu primitiva, el buen salvaje de Rousseau… o el admirable iroqués  de Engels …
El muchacho miraba al maestro más asombrado que nunca. Y éste se puso en silencio, miró el reloj y dijo:
–Creo que Jorge no viene más...
Después de largo silencio el maestro continuó pensativo:
-Tal vez la desaparición de las personalidades en el mar igualitario de las masas produzca esta reacción instintiva e irracional de la búsqueda de las tribus. Es una lucha desigual esa de la anarquía del sistema de autogestión contra la unanimidad reduccionista, sin embargo, es una brecha… Vaya, mi hijo, vaya a ver su reunión alternativa…
El estudiante lo miró y sonrió amarilla, al considerar tal vez que el maestro estaba un poco borracho diciendo aquellas cosas que no comprendía. Y el otro, con la lengua enrollada, gritó al camarero:
-¡Camarero! ¡Más ninguna cerveza! Ahora yo quiero beber una cálida. ¡Whisky para mí y la cuenta!
Después de servido y pagar la factura, el maestro bebió de una sóla vez la bebida, haciendo después una mueca. Se levantó medio oscilante, dio unos palmaditas paternales en el hombro del estudiante, y habló apoyándose en el borde del mostrador:
–La única certeza que tengo es que todo está incierto en esta paranoia jamás vista por la humanidad, orquestada por el cinismo… - Llevó la mano a la boca para eructar, y después llegó a la conclusión con ceremonia trágica: -¡El cinismo universal!
Y el maestro se fue del bar, tropezando con una silla u otra, llevando debajo del brazo el Le Monde Diplomatique todo arrugado.

(#) Krishnamurti Góes dos Anjos. (1960) Nació en Brasil - Bahia. Libros publicados -  El Crimen de la Nueva Vía – Novela – 1999, Gato del Techo – Cuentos  2000, Um Nuevo Siglo - Cuentos 2002 e  Embrague Intelecto y otros cuentos 2005. Ha participado de 22 colecciones y antologías, resultantes de algunos premios literarios. Trabaja como Responsable por los Programas de Planificación en la la Industria de la Construcción en Panamá.

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