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Irena Sendler, una mujer que salvó a 2.500 niños judíos

Isabel Luna. 01.07.10 

Me gustaría contar una historia que ocurrió hace muchísimos años, y todo el mundo teníamos que conocer y no olvidar jamás, su nombre es Irena y esta es su vida. Irena Sendler nació en Polonia en 1910, en un pueblo llamado Otwock a 23 kilómetros al sudeste de Varsovia.  Su padre, Stanislaw  Krzyzanowski, un medico que contaba mayormente con pacientes judíos pobres. Sus enseñanzas fueron una gran influencia para la joven Irena quien estudió literatura polaca. Cuando Alemania invadió el país en 1939, Irena era enfermera en el Departamento de Bienestar Social de Varsovia la cual trabajaba en  los comedores comunitarios de la ciudad, allí incansablemente día y noche acudía para aliviar el sufrimiento de miles de personas tanto judías como católicas.

Gracias a Irena, estos comedores no solo proporcionaban comida, asistencia financiera y otros servicios para huérfanos, ancianos y pobres; sino que sumaron la entrega de ropa, medicinas y dinero a las familias judías.
 Para evitar las inspecciones, se las registraba bajo nombres católicos ficticios y se las anotaba como pacientes de enfermedades muy contagiosas como el tifus o la tuberculosis.
Pero en 1942, con la designación de un área cerrada para alojar a los judíos, conocida como el gueto de Varsovia, las familias sólo podían esperar una muerte segura.
Horrorizada por las condiciones en que vivían los judíos, Irena se unió al Consejo para la Ayuda de Judíos, Zegota, organizado por la resistencia polaca. La joven fue una de las primeras organizadoras del rescate de niños judíos. En ese entonces 5000 personas morían mensualmente de hambre y enfermedades.
Irena logró obtener un pase del Departamento de Control Epidémico de Varsovia para poder ingresar al gueto en forma legal. Iba diariamente con el fin de restablecer contactos, llevar comida, medicinas y ropa vistiendo un brazalete con una estrella como signo de su solidaridad para con los judíos.

Persuadir a los padres de separarse de sus hijos era una labor horrorosa para una joven madre como Irena. "¿Puedes asegurarme que vivirá?"  preguntaban los angustiados padres. Pero sólo podía garantizar que morirían si se quedaban allí . "En mis sueños, todavía puedo oírlos llorar cuando dejaban a sus padres", decía.
Tampoco era fácil encontrar familias que quisieran darle cobijo a niños judíos.
Comenzó a sacar a los niños en una ambulancia como víctimas del tifus, en bolsas de arpillera, cestos de basura, cajas de herramientas, cargamentos de mercadería, bolsas de papas, ataúdes... cualquier elemento se transformaba en una vía de escape en manos de Irena.
Otros métodos incluían una iglesia que tenía dos accesos, uno del lado del gueto y el otro en el lado ario de Varsovia. Los niños entraban a la iglesia por un lado como judíos y salían por el otro como cristianos.
Irena logró reclutar al menos una persona de cada uno de los diez centros del Departamento de Bienestar Social. Con su ayuda, elaboró cientos de documentos falsos con firmas falsificadas dándoles identidades temporarias a los niños judíos.
Era más fácil escapar del gueto que sobrevivir en el lado ario. El rescate de un niño requería la ayuda de al menos diez personas. Los niños eran los primeros transportados a unidades de servicio humanitario (pogotowie opiekuncze) y luego a un lugar seguro.
Luego les encontraba ubicación en casas, orfanatos y conventos. "Envié a la mayoría de los niños a establecimientos religiosos," recordaba. "Sabía que podía contar con las hermanas." Irena también tuvo una gran cooperación para ubicar a los más grandes: "Nunca nadie se negó a aceptarme un niño," dijo.
Irena tomaba nota, por medio de una codificación, de los nombres de los niños y de sus nuevas identidades.
El único registro de sus verdaderas identidades lo conservaba en frascos enterrados debajo de un árbol de manzanas en el patio de un vecino, frente a las barracas alemanas. Tenía la esperanza de algún día poder desenterrar los frascos, ubicar a los niños e informarles de su pasado.
En total, los frascos contenían los nombres de 2.500 niños...
Finalmente lo nazis se dieron cuenta de sus actividades y, el 20 de octubre de 1943, Irena fue detenida y encarcelada por la Gestapo.
Aunque era la única que sabía los nombres y las direcciones de las familias que albergaban a los niños judíos, soportó la tortura y se rehusó a traicionar a sus asociados o a cualquiera de los niños ocultos.
 Le quebraron los pies y las piernas. Pero nadie pudo quebrar su voluntad. Irena paso tres meses en la prisión de Pawiak donde fue sentenciada a muerte.
Mientras esperaba la ejecución, un soldado alemán se la llevó para un "interrogatorio adicional". Al salir, le gritó en polaco "¡Corra!" Al día siguiente halló su nombre en la lista de los polacos ejecutados. Los miembros de Zegota habían logrado detener la ejecución sobornando a los alemanes. Irena continuó trabajando con una identidad falsa.
Al finalizar la guerra, Irena desenterró los frascos y utilizó las notas para encontrar a los 2.500 niños que colocó con familias adoptivas. Los reunió con sus parientes diseminados por todo Europa, pero la mayoría había perdido a sus familias en los campos de concentración nazis.
Los niños sólo la conocían por su nombre clave Jolanta. Pero años más tarde cuando su foto salió en un periódico luego de ser premiada por sus acciones humanitarias durante la guerra "Un hombre, un pintor muy famoso la llamo:
Dijo Señorita Sendler, "`Recuerdo su cara', dijo, 'Eres tú quién me sacó del gueto, quien me salvo la vida.
Irena Sendler no se considero nunca una heroína. Nunca se adjudicó crédito alguno por sus acciones, tenia una humildad y una bondad exquisita.
 "Podría haber hecho más," decia. "Este lamento me seguirá hasta el día que muera."
En 1965 la organización Yad Vashem en Jerusalén le otorgó el título de Justa entre las Naciones y se la nombró ciudadana honoraria de Israel.

Luego de la guerra trabajó para bienestar social; ayudó a crear casas para ancianos, orfanatos y un servicio de emergencia para niños. En febrero de este año nos dejo, pero siempre será Justa entre la Naciones, por mucho tiempo que pase, seguirá siendo la madre de 2500 niños.

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