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Impacto social y medioambiental de las canteras en Alhaurín de la Torre. Fundaciones y restauraciones. Articulo de opinión

Juan Manuel Mancebo Fuertes. 27.02.10 

Sirva esta reflexión en voz alta sobre el siempre presente dilema de la existencia de canteras de áridos en nuestro pueblo, como análisis y  posicionamiento personal en este asunto, sin más connotaciones que las que se deriven de la intención de compartir en este medio una opinión personal. No pretenda el lector encontrar información legal o datos más allá de los que haya podido copiar de la información accesible por cualquiera en internet o la prensa local y nacional. Lo que sí encontrará, sin duda, es mi opinión personal, que por otra parte, nunca he ocultado a quien me la ha solicitado, por si a alguien pudiera interesar.
Para empezar me declaro uno más de los numerosos vecinos y colectivos que conforman la oposición ciudadana a la existencia de Canteras en la Sierra de Mijas, en especial en el término municipal de Alhaurín de la Torre. Y lo argumento.

Impactos

La existencia de actividad minera en cualquier entorno natural, causa efectos perjudiciales sobre el medioambiente en general y el ecosistema concreto en particular, modificando el paisaje y afectando de forma irreversible a la biodiversidad de la zona. Pero tras este evidente primer impacto visual se ocultan otras muchas situaciones, no menos preocupantes.  La extracción de áridos a cielo abierto y el posterior tratamiento en plantas machacadoras conllevan en primer lugar contaminación acústica, o sea, ruido y vibraciones a causa de la maquinaria y las explosiones controladas. Además, estos procesos suelen emitir sustancias contaminantes como el dióxido de azufre (So2) Anhidrido carbónico  (CO2) y sobre todo partículas de polvo, que queda en suspensión afectando a la calidad del aire en varios kilómetros a la redonda.  La actividad extractiva y los posteriores tratamientos del árido utilizan gran cantidad de agua, en sus procesos de limpieza, decantación y selección. Agua que es obtenida de los acuíferos cercanos y que posteriormente son susceptibles de contener partículas o sustancias contaminantes cuando son devueltas a los acuíferos subterráneos o superficiales. En el caso de Alhaurín de la Torre, el transporte es otro elemento que causa no menor impacto tanto al medio natural como a los usuarios que comparten las carreteras públicas con centenares de camiones diarios que transportan el producto resultante de la extracción, al no haber otras infraestructuras alternativas válidas para estos materiales, lo que supone efectos perjudiciales añadidos sobre nuestro entorno, como ruido, vibraciones, polvo, emisiones de gases contaminantes o impacto visual, además de situaciones que afectan directamente a la circulación y seguridad de nuestras carreteras.

Impactos sobre el medio natural en el que vivimos, inevitables en buena medida, incluso en el mejor de los casos, es decir, incluso cuando las empresas extractoras cumpliesen la legalidad vigente para la actividad. Sin hablar de la repercusión negativa en el uso y disfrute del medio natural, incluso como atractivo turístico, dinamitando directamente las posibilidades de nuestra sierra, de convertirse en el lugar de recreo y esparcimiento, en el pulmón verde y parque natural por excelencia de todo el valle del Guadalhorce, Málaga y la Costa del Sol.

Seguridad

No es menos cierto que las consecuencias de que existan canteras en Alhaurín también pueden observarse desde el punto de vista de la seguridad, arrojando igualmente conclusiones negativas. Las ya mencionadas situaciones derivadas del transporte por carretera,  y sobre todo la perdida de la cobertura vegetal a causa de la deforestación inherente a la actividad minera en superficie, suponen un riesgo directo y permanente para los ciudadanos de nuestro pueblo, que están expuestos a posibles accidentes provocados por los propios vehículos industriales que atraviesan vías públicas cercanas a viviendas y colegios.  Tampoco podemos obviar la principal consecuencias de la deforestación en el gran cráter provocado por las canteras en nuestra sierra, que es la nula retención de las aguas superficiales, que finalmente desembocan en arroyos y barrancos de forma torrencial muchos de ellos encauzados o embovedados atravesando subterráneamente calles y urbanizaciones de nuestro pueblo.  Sin duda, buena parte del agua que revienta canalizaciones, y se desborda rio abajo al llegar al casco urbano y la vega, podría haber permanecido en la sierra si hubiese existido la cubierta vegetal que las explotaciones mineras han eliminado.

Restauración

Es comprobable que la obligada restauración ambiental, se ha realizado de forma irregular en muchas de las canteras, y en el mejor de los casos se ha empezado tarde a realizar unas operaciones de reposición de las especies vegetales que se han perdido.

No tengo argumentos para saber si en la actualidad la supuesta restauración de nuestra sierra se corresponde a lo que todos entendemos por devolver a su estado original el entorno afectado, lo que si me consta es que desde hace años debería haberse comenzado y en cualquier caso se ha realizado escasamente y con numerosas deficiencias paisajísticas, en un incumplimiento evidente de la legislación vigente y de los planes de explotación, en el caso de que los hubiese. La prueba, irrefutable es la existencia de frentes de extracción y hasta canteras enteras, que actualmente no están en explotación y que nunca han sido restauradas.

La vinculación según el acuerdo al que antes me refería, de la restauración a la existencia de una fundación con fondos privados y públicos no parece tampoco una solución satisfactoria. La existencia de un plan de restauración debería estar garantizada con algún aval en poder de la administración para asegurar su efectiva ejecución, según un estudio objetivo del impacto ambiental y dentro de la más estricta supervisión. 

El plan de restauración debería implicar que las empresas extractoras contemplen el aspecto medioambiental sobre todos los otros aspectos de su actividad, de manera que a la vez que se explota una zona se vaya restaurando, con el objeto de reponer la vegetación y la fauna, la calidad del suelo y el agua, la integración paisajística, el acondicionamiento de escombreras, y taludes y la demolición de estructuras y cimentaciones de las construcciones auxiliares. Pero sobre todo aprovechar los movimientos de tierra de la actividad restauradora principal para restaurar de forma paralela otras zonas ya explotadas, por lo que puede plantear dudas el hecho de que se siga extrayendo,  transportando y comercializando árido al ritmo que actualmente se hace.  Parece, al menos a mi me lo parece, que la actual actividad de restauración encubre la explotación efectiva de las canteras.

Impacto social. Fundación

Ya he comentado que no voy a entrar, por desconocimiento, en la parte legal de este conflicto. Aunque si voy a referirme  a las consecuencias del acuerdo marco al que se llegó tras las últimas movilizaciones derivadas de la famosa sentencia del TSJA, en especial a la existencia de la Fundación de las canteras.

Pero antes quiero compartir mi impresión sobre el impacto social y la respuesta de la sociedad Alhaurina a la existencia de Canteras en nuestro pueblo.

La existencia de explotaciones mineras a cielo abierto, y las consecuencias sobre la salud y seguridad de los habitantes de Alhaurín de la Torre, supone para muchos de nuestros vecinos uno de los principales motivos de preocupación y alarma social. Y no lo digo yo, es el asunto del que más se habla en cuanto los vecinos se reúnen en público o privado y se comenta sobre las condiciones y calidad de vida en Alhaurin, sobre todo si tienen niños pequeños y viven en alguna de las urbanizaciones cercanas a las canteras. Es muy probable que las sospechas o certezas de afecciones pulmonares derivadas de la calidad del aire, pueda demostrarse algún dia, tal vez cuando finalmente los medidores de polvo entren en funcionamiento, lo que si es comprobable y suficiente como argumento negativo a la existencia de canteras es la alarma social y preocupación que en numerosos habitantes se genera.

La existencia de Canteras no es entendible en un municipio que ha crecido en población como el nuestro, y cuyo uso es primordialmente residencial. No se justifica su existencia desde el punto de la actividad humana residencial a tan poca distancia. Numerosas asociaciones, organizaciones y plataformas ciudadanas, además de cientos de ciudadanos a nivel personal en cuantos medios y foros podamos imaginar, se han expresado de forma explícita y directa en este sentido. Desde aquí mi apoyo y admiración por su valentía.

Es relevante también analizar la principal consecuencia de los acuerdos entre la administración y las empresas extractoras, que ha sido la creación de una fundación a medio camino entre lo público y lo privado, en la que en teoría se depositan anualmente cientos de miles de Euros por parte de los canteros, en concepto también a medio camino de ser tasa, sanción o donación, situaciones ( la del carácter privado o público y la del concepto de las aportaciones) que tarde o temprano se dirimirá donde corresponde. Tampoco está claro si el montante total de las aportaciones es equivalente a las tasas y sanciones que les corresponderían ni siquiera si es proporcional a los beneficios obtenidos o a  los efectos causados.

En un principio, fui poco consciente de lo que implicaba esta fundación, y de veras que confiaba en que podría ser un mal menor dentro de este conflicto, pero a la vuelta de sus primeros meses de funcionamiento, y a la vista del comportamiento de sus patronos y gestores, mi opinión no puede ser más negativa.

La Fundación de las canteras se ha convertido en un Impacto social más del conflicto de las canteras, enfrentando y dividiendo a la población de nuestro pueblo entre los que aceptan o no aceptan subvenciones y ayudas, que por otra parte corresponde al ayuntamiento otorgar. Y este asunto no es menor, la dejación de obligaciones y responsabilidades de nuestro consistorio al delegar la concesión de ayudas y servicios que le corresponden en una fundación que ellos mismos definen como privada, es susceptible de toda crítica y tal vez de una investigación objetiva por parte de instancias superiores.

No es de recibo que sea la Fundación la que eludiendo sistemas de control y representación como el pleno municipal por poner un ejemplo, decida el destino de ayudas que provienen de las arcas públicas, ni tampoco que decida sin consultar ni consensuar con nadie sobre actuaciones que afectan al urbanismo, el planeamiento o los equipamientos públicos. El caso de la construcción de un circuito deportivo en determinado terreno público en una urbanización que ni lo ha demandado, ni tan siquiera se ha manifestado o ha sido consultada sobre su conveniencia o necesidad, es un ejemplo de tal circunstancia. Sin mencionar el uso propagandístico directo y sin tapujos de cuantos eventos o campañas organiza, en los que, los anagramas y logotipos de la propia fundación prevalecen sobre los del ayuntamiento o la concejalía correspondiente. Tampoco es menos importante el posible aprovechamiento último de los recursos de esta Fundación con fines propagandísticos y casi electoralistas que algunos atisbamos desde hace tiempo.  En cualquier caso, lo que no se le puede reprochar, veámoslo desde el lado positivo, es que la famosa Fundación no se ocupe de la “restauración” en nuestro pueblo, al menos tras su interés por ayudar a los restaurantes y bares del municipio con polémicas campañas como las de la tapa.

Trabajadores, huevos y ladrillos

No quiero olvidarme de los trabajadores y empresarios que por supuesto tienen el innegable derecho de ejercer sus profesiones y desarrollar sus proyectos empresariales, y más ahora, con la que está cayendo.

También es innegable, que los áridos son el principal material de construcción desde tiempos de los griegos y romanos,  (indispensables, como los huevos a la tortilla, dicho sea de paso y perdonen mi poca originalidad). En su casa, en mi casa, se usaron para la construcción entre cien y cuatrocientas toneladas de áridos. Las carreteras, los puentes, los puertos, y casi todas las infraestructuras usan como material básico el Hormigón, que contiene casi dos toneladas de áridos por metro cúbico. Incluso otros sectores como la industria o incluso la alimentación usan los áridos para elaborar, acero, papel, pinturas, plásticos, e incluso en la cosmética. Tal es la importancia de los áridos que, creo haber leído en algún sitio que son el segundo material básico usado por el hombre, en todo el mundo, solo después del agua.

Por tanto reconozco que los áridos, hoy por hoy, son sin duda imprescindibles en nuestro sistema productivo, y esto es tan evidente que no tendría sentido negarlo.

Lo que tampoco tiene sentido es que, pensando en el futuro, las administraciones, la legislación y las empresas, continúen apostando por la obtención de estos áridos en explotaciones mineras a cielo abierto como las canteras, cuando existen alternativas, reales y eficientes, que ya se producen en otros lugares, a través del aprovechamiento de los materiales de derribo y demolición, que habitualmente acaban en vertederos sin control. La gestión de estos residuos y la comercialización de los mismos una vez clasificados y tratados, supondría posiblemente, un número de empleos incluso mayor que el actual, además, el aprovechamiento de infraestructuras y apertura de nuevas líneas de negocio sostenibles, supondría para los empresarios alternativas rentables y posibles sin las consecuencias negativas que el actual modelo de obtención en las canteras lleva consigo.

Pero, sobre todo, aunque no se adoptasen estos criterios de reciclaje y reutilización del material ya extraído, tan sencillos y desgraciadamente, tan difíciles de asimilar por algunos, lo que resulta evidente, es que la actividad minera presenta importantes inconvenientes a la población y al entorno natural, lo que la hace incompatible con el uso residencial y el desarrollo optimo de los proyectos de vida de los vecinos de Alhaurín de la Torre.

Por estas razones, por la calidad de vida de mis vecinos y mi familia, por la  conservación y defensa de los ecosistemas de la sierra de Mijas, y por el futuro de mi pueblo y mi planeta, es por lo que, en público o en privado, en mi asociación de vecinos o en la cafetería, en cada una de las oportunidades que encuentre, aportaré mi granito de arena, para procurar que en un futuro lo más cercano posible, y siempre según la más estricta legalidad, las canteras de Alhaurín de la Torre dejen de existir.

PD: Y en este empeño las amenazas o las promesas no harán más que animarme a seguir.

Juan Manuel Mancebo Fuertes
www.bobastro2.blogspot.com

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