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El cartel de la Semana Santa 2009 destaca como elemento identificador la fachada de la iglesia parroquial
El acto de presentación contó con el añadido de una interesante conferencia sobre las representaciones pasionísticas 

Oficina de Prensa del Ayto. 09.03.09 

Una imagen que representa a tres pequeños nazarenos cada uno de ellas con la túnica de las tres cofradías alhaurinas, sosteniendo conjuntamente una cruz guía con el fondo de la iglesia de San Sebastian, es el cartel elegido por la concejalía de Cultura para representar la Semana Santa de 2009. La obra esta realizada por Isabel Aguilar, una artista que recientemente expuso en el Centro Cultural con gran éxito de público y ventas, ha demostrado reconocida calidad pictórica y por ello recibió el encargo de ser la autora del cartel de la Semana Santa.

El cartel fue presentado en la tarde del viernes en el salón de actos del C. C. Vicente Aleixandre con asistencia de numeroso público, entre los que se encontraban los hermanos mayores y numerosos representantes de las cofradías, ediles de la corporación y público en general que alabaron la obra de la pintora, destacando la novedad de que por primera vez la silueta del inconfundible campanario de la iglesia parroquial se incorpora al cartel de la Semana Santa como un elemento notable y protagonista que enmarca y realza uno de nuestros signos de identidad como es la iglesia. El alcalde, Joaquín Villanova, en sus palabras remarcó este hecho anunciando que pronto las cofradías tendrán sus propios locales amplios y acondicionados en un solar que tiene previsto ceder el ayuntamiento y seguramente desde allí saldrán los dos tronos y el resto del cortejo procesional, esto, según indicó, posiblemente alargue algo el recorrido procesional pero dará un nuevo impulso a la Semana Santa.

La autora recibió de manos del alcalde y de la concejal de cultura Marina Bravo un recuerdo que representaba el cartel de Semana Santa enmarcado y agradeció la deferencia de que ha recibido por el encargo. El momento tuvo la anécdota con la subida al escenario de los tres niños que han posado de modelo para dicho cartel, Rafael, Alejandro y Carmen.

A continuación tuvo lugar para finalizar el acto la conferencia “Representaciones Pasionísticas, raíces de una cultura”, conferencia a cargo de Francisco Priego Arrebola, natural de Zueros (Córdoba), subteniente del ejército  y gran amante de la Semana Santa, de la cual es un gran entendido, habiendo realizado diferentes investigaciones publicadas sobre sus orígenes y desarrollo. Ofreció una amplia disertación sobre las tradiciones y momentos de las diferentes cofradías en distintas localidades, centrando su exposición sobre los autos y dramas litúrgicos que aún se conservan en los diferentes pueblos.

Tras hacer un somero repaso sobre la historia de la Semana Santa en Andalucía, principalmente en la zona del Guadalquivir, identificó las cofradías creadas en aquel periodo con el ansia secular de representar diferentes momentos de la pasión que en un principio se representaban en las iglesias, con posterioridad salieron a los pórticos y finalizaron con una figuración viva en la calle.

Estas representaciones en vivo están amparadas y protegidas por ordenes religiosas, principalmente franciscanos y dominicos, que conforme van asentando conventos en los diferentes pueblos, van creando las sucesivas cofradías encargadas de ir interpretando estos dramas litúrgicos, en los cuales se persigue el adoctrinamiento de los feligreses para que el pueblo sienta la necesidad de plasmar sus inquietudes.

En este sentido, recordó que los franciscanos creaban sus cofradías en torno a dos figuras religiosas, la de la Vera Cruz y la Pasión, con sus colores representativos, verde y morao y sus cristos crucificados y nazarenos. Por el contrario los dominicos derivan hacia alegorías de gloria como el dulce nombre, representado en sus orígenes por imágenes de Jesús de niño en diferentes momentos y con diferentes túnicas y ropajes.

Estos dramas litúrgicos en vivos es el origen de la Semana Santa y tienen sus antecedentes en la vieja Castilla, pero en Andalucía toman nueva forma e impulso caracterizándose como la procesión actual, al ser sustituidas los elementos vivos por imágenes, aunque se mantienen en muchos casos dentro del cortejo, estas representaciones populares pasionísticas que aún se conservan en muchos de los pueblos andaluces. El conferenciante sobre este particular, desgranó numerosos ejemplos que ha investigado a lo largo del tiempo y acompañó su disertación con numerosas fotografías, entre ellas la de la procesión de los rabiches que se celebraba a principios de siglo en nuestra localidad. Cabe destacar que igualmente promulga la recuperación fe muchos de estos elementos que se han perdido con el paso del tiempo, en el fondo, con buscar de nuevo las raíces de nuestra cultura, título de la conferencia.

En definitiva, una interesantísima exposición documentalista sobre las representaciones pasionísticas que levantó numerosísimos aplausos entre los asistentes por la novedad del texto, y por la profundización en los diferentes cuadros o dramas semanasanteros que se producen en las diferentes localidades andaluzas realzando la vívida similitud y concordancia que tienen entre ellos en muchos de los casos. 


Representaciones Pasionísticas en la Andalucía Central
Dado en Alhaurín de la Torre, el 6 de Marzo de 2009

Salutación:   

    Ilmo. Sr. Alcalde de Alhaurín de la Torre, hermanos mayores y juntas directivas de las cofradías, cofrades, familiares y amigos que habéis tenido a bien acompañarnos en éste acto, de presentación de vuestra Semana Mayor, muchas gracias por vuestra presencia. También quiero agradecer la confianza que depositáis en mí para tal menester. Sólo es mi deseo, el no defraudaros.
    Tenemos que felicitar a Isabel Aguilar por la confección de su magnífico cartel, que unifica a las tres cofradías alhaurinas, en un intento de realismo en su expresión y de unificación en cuanto a las cofradías, especialmente en éste año en que las cofradías de índole franciscano, como son «verdes» y «moraos», tienen tanto que celebrar por motivos que comunicaremos más adelante.
    Amigo Salvador: encontrar alguien como tú, con tan honesta y desinteresada preocupación por su trabajo así como por la Semana Santa y tradiciones de su localidad, no prueba más que la elevada consideración en la que te tengo, y que seguro comparten tus paisanos.
    Cuando en nuestras tertulias cofradieras me expresabas tu enorme interés por el tema, y me mostraste las fotografías de 1913 sobre el Paso Antiguo de Alhaurín, me embargó la emoción.
    Empecé interesándome por las representaciones sobre la pasión de Jesús en Andalucía, a través de un pequeño documento que apareció en la casa de mi suegro, en mi Zuheros natal. Se trataba de un texto, que su familia llevaba leyendo muchos años en la “madrugá” de la Semana Santa zuhereña. De aquel primer contacto con la «Sentencia de Pilatos» y trozos del «Sermón de la Madrugá», me llevaron a investigar en las localidades cercanas y más allá.
    No se trataba de estudiar los grandes autos sacramentales creados por Don Luís de Góngora o Calderón, sino de pequeñas obritas creadas en los primitivos conventos franciscanos y dominicos de Andalucía y dedicabas a la predicación popular.
    Mi vinculación con Sevilla, tras vivir y trabajar en ella durante 23 años, me hizo investigar sobre el tema en ésta provincia. Avanzar sobre ello fue fácil tras encontrar números vestigios en muchas localidades. Conocer que éstas representaciones se mantenían también en localidades diversas de Málaga, Granada y Almería me descubrió un mundo que cada vez era más grande y que se completaba con las fotografías que Salvador me mostraba así como los personajes que intervenían en ellas, en ésta localidad.
    Pero éste mundo que para mí es verdaderamente apasionante me di cuenta que se moría. La globalización que hoy alcanza en todas las facetas de nuestras vidas, llega a la celebración de la Semana Santa Andaluza a través de los diversos medios de comunicación y Canal Sur marca estilo. Aparecen imágenes que exportan una Semana Santa según las grandes capitales y las expresiones más espectaculares, quedando en el olvido aquellas que dicen del silencio, el recogimiento, la predicación plástica de las representaciones y muchos otros elementos de devoción. Málaga y Sevilla marcan el estilo y todos queremos seguirlas. Ello lleva a que muchas localidades que tenían unas formas plásticas de devoción secular, las vayan abandonando por las modas que nos imponen los medios de difusión, y la globalización se produce.
    Más aún hay localidades que se están revelando contra ello. Rebuscan en sus archivos, en la memoria de sus mayores, y de sus cronistas e intentan mantener lo que hay y recuperar lo que se perdió. En esa fase estamos, y en muchas localidades aparecen los resultados de esa recuperación con más o menos acierto, pero siempre con la sana intención de reponer formas de expresión plástica tradicionales de las que se servían  los antiguos predicadores andaluces en épocas medievales, para llevar al conocimiento sobre la pasión de Nuestro Señor Jesucristo, la conversión de moriscos y judíos tras la reconquista y la lucha contra las ideas reformistas de los protestantes.

    Podríamos decir que  ...
   
        Introducción Histórica: La Reconquista en el Valle del Guadalquivir.

    Uno de los momentos históricos más relevantes de la reconquista española, fue la entrada de los ejércitos de Fernando III en el valle del Guadalquivir. Con la toma de Jaén, Córdoba, Sevilla y la llegada al mar, el reino castellano alargaba su dominio de uno a otro de los extremos de la península ibérica. Se asentaba una larga frontera con la nueva dinastía del reino de Granada, los Nazaríes, que aún se mantendría durante 2 siglos más.
    Paralelo a la conquista y colonización territorial, también se fue formando un entramado de fundaciones de tipo espiritual, que desde las principales ciudades conquistadas, se expandieron hasta los lugares más recónditos de la frontera.
    Así en lugares en que nadie quería habitar, por miedo a las «razias» y banderías de los moros, se realizaron fundaciones monacales a través de las cuales se fueron colonizando los nuevos territorios.
    Especialmente queremos hacer hincapié en dos órdenes de frailes mendicantes, por lo que tienen de relevancia en el tema que nos afecta: Los Dominicos hijos de Santo Domingo y Los Franciscanos, hijos del Santo de Asís.
    La extensa frontera que en las sierras de Jaén y las lindes de Murcia, guardaban las órdenes de Caballería; en Córdoba y Sevilla, eran defendidas por las ascendentes casas nobiliarias andaluzas, como los Fernández de Córdoba ó los Guzmanes en el bajo Guadalquivir. Estas familias nobiliarias impulsan en gran medida las fundaciones monacales.
   
     Las fundaciones monacales

    La frontera espiritual se cubre con Abadías tan espectaculares, ricas y señoriales como la de Alcalá la  Real, el Convento Dominico de Consolación (1419-22) que dio origen a la localidad de Doña Mencía, El Convento Franciscano de la Hoz, entre Rute y Iznájar, el convento Franciscano de Puente Genil, ó los magníficos monasterios de Antequera, Estepa, Osuna, Arcos por nombrar algunos. Todos ellos fundados en la peligrosa línea de frontera. Estos y los que vendrían posteriormente, serian especialmente relevantes a la hora de crear las primeras cofradías en Andalucía, especialmente después del concilio de Trento.
    En Alhaurín de la Torre se funda un convento de mínimos en 1615  que  ya no existía 1845. De ello nos informa el libro de D. Juan Benítez Navarro.

    Eran generalmente los hijos segundones de las familias nobiliarias Andaluzas los abades, priores o guardianes de las nuevas fundaciones, con frailes procedentes de otros monasterios de más renombre especialmente en las grandes ciudades a lo largo de los siglos XV y sobre todo el XVI tras la reconquista total del reino Nazarí.

    Los autos Sacramentales y los «Dramas Litúrgicos»

    Los autos ya existían como forma de predicación en la vieja Castilla en su  forma más plástica   Estamos ante una sociedad inculta, incluida la propia nobleza, a la que hay que adoctrinar de la forma más fácil posible. Evidentemente, relatar mensajes e historia bíblica a través de expresiones teatrales era un medio muy fácil de enseñar a una población que no sabía leer. A los sermones cuaresmales, se le añade un elemento nuevo y fresco, que entra por los ojos y oídos con poco esfuerzo.
    Así, mímica y cánticos populares intervienen, junto con las figuras pasionísticas , en unos autos que  persiguen el adoctrinamiento, la conversión de moriscos y judíos, así como son un elemento de propaganda fundamental para atraer fieles a los conventos.
     Las representaciones de la pasión comienzan a realizarse en el interior de los templos. Los conventos son los que más las impulsan amparándose en las primeras cofradías. Fdez. Millán nos dice al respecto:

«Este extremo deseo de dar a conocer el testimonio evangélico hace que el pueblo sienta cada vez más la necesidad de plasmar escenográficamente sus creencias, con las cuales se identifica. Nacen así los «dramas litúrgicos» los cuales eran justificados por el pueblo apoyándose en una de las conclusiones del Concilio de Letrán (1251) que recomendaba mayor participación sacramental para controlar la ortodoxia de la religión. Los Dramas Litúrgicos comenzaron a representarse en el interior de las iglesias, no siendo considerados aptos posteriormente por Inocencio III(XVIII), desplazándose los escenarios a los pórticos, de estos las plazas, y posteriormente a las calles». En ellas son las cofradías las que absorben las representaciones.
    En un principio, los actores eran religiosos, a los cuales fue sustituyendo progresivamente el pueblo.
    Estas formas de predicación que si son válidas para la iglesia de la edad media, pasan a ser perseguidas y exoneradas por los obispos de la Ilustración. Son varios las normas que remiten los obispos andaluces a sus diócesis para erradicar los «dramas litúrgicos».
     Como en ellos no se permitía la intervención de mujeres, eran hombres disfrazados los que intervenían haciendo éstos papeles, lo que daba un aire cómico a un  acto de tanta relevancia. Los gestos exagerados de aquellos brazos y cuerpos peludos imitando a las tres Marías, o a las Sibilas de Pilatos, daban motivos de mofa y risa, lo que llevó a prohibir tales representaciones. De hecho en ninguna capital de provincia actual, quedan restos de estos autos.
    No son todas las localidades las que aceptan las órdenes episcopales y, gracias a ello algunas de estas representaciones han llegado curiosamente hasta nuestros días, a pesar de las insistentes prohibiciones durante los siglos XVIII y XIX.

    Precedentes de las cofradías.  Los Vía Crucis.

    Quizá el antecedente más destacado, como precedente de las procesiones es la realización de los Vía Crucis.
    Predicadores como Juan de Ávila, invitan  practicar la penitencia en los Vía Crucis, como el que funda el Dominico San Álvaro de Córdoba en 1645,tras volver de Tierra Santa; éste es anterior al de D. Fadrique Enríquez de Ribera en Sevilla, que se realizaba saliendo de la ciudad hasta la Cruz del Campo. Predicación y procesión de penitentes de sangre, que dan pública exposición de los momentos de dolor que se expresarían después en las representaciones pasionísticas y en los pasos procesionales al formarse  las cofradías, después de Trento.
    Este concilio sería el verdadero impulsor de las cofradías andaluzas.

    Cofradías de influencia Franciscana.

    Las primeras cofradías de origen Franciscano son las del Cordón de San Francisco que no llegan a cuajar. Seguidamente y partiendo desde Toledo se fundan las de Vera Cruz, en muchos casos acogidas a la de San Juan de Letrán en Roma(1542). Las impulsa especialmente  el obispo Quiñones, quien siendo Papa Paulo III solicita indulgencias que le son concedidas y se propagan por el resto de España y América.
    En el siglo XVIII se lleva a cabo una campaña contra las cofradías de disciplinantes y contra las representaciones, por parte de los obispos ilustrados que consiguen que muchas cofradías de la Vera-Cruz desaparezcan.
    Tenían  especialmente dos fiestas anuales, el Día de la Cruz en Mayo y el de la Exaltación de la Cruz el 14 de Septiembre.
    Con la enorme decadencia de estas cofradías, los hijos de San Francisco potencia las advocaciones a San Diego de Alcalá y a Jesús Nazareno desfilando penitentes con la Cruz al  hombro.
    Estas cofradías tienen un enorme arraigo popular. La imagen se hace intervenir en diversos Autos litúrgicos como «El prendimiento» lo que genera una plástica especial. Se componen «Dramas litúrgicos» que representan toda la pasión, y de los que nos han quedado textos totales o parciales de ellos.
    Especialmente en la madrugada del Jueves al Viernes Santo, se realizaba el «Sermón de Pasión», donde intervenía un predicador cuaresmal contratado para tal efecto, que revelaba el dolor de Jesús a los fieles con todos los tintes dramáticos que era capaz de expresar. Elementos del pueblo realizaban varios cánticos que aún perduran en muchas localidades andaluzas, como eran:
«El Consuelo del Ángel» ó la «Sentencia de Pilatos» el más difundido. Tras el canto o rezo de ésta, La imagen del Nazareno recortaba con su sombra las calles de las localidades andaluzas como aún lo hace.
    En esta localidad habéis sabido refundar y mantener las dos cofradías franciscanas por excelencia: La Vera Cruz (los conocidos popularmente como Verdes), y Padre Jesús (los moraos). En este año en que se celebra el VIII Centenario de la fundación de la Orden de San Francisco y la fraternidad Franciscana  podemos hacer una llamada para descubrir que existen muchos más motivos para sentirse unidos  que miserias que nos separen, pues en Alhaurín existían estas representaciones pasionísticas de orden franciscano.

    Intérpretes de los autos

En el desfile intervenían principalmente las imágenes procesionales, que también participaban de alguna manera en las representaciones.
    Estandartes, trompeteros, «rezaores», figuras bíblicas del antiguo y nuevo testamento. Estos elementos relataban la pasión por las calles, y en ciertos lugares, se detenían las procesiones y se representaban momentos concretos de la pasión: la cena, el prendimiento, las negaciones de San Pedro, el encuentro de San Juan con María, el de María con su Hijo... Cada localidad  se identificaba participando en un drama que marcaría nuestra tierra de por vida. El Drama de Jesús Nazareno.
    En una tierra donde las carencias de alimentos, la baja salubridad de los hogares, la falta de futuro, donde el poder está concentrado en cuatro manos, donde la esperanza de una vida mejor no llegaba nunca, donde las epidemias diezmaban al pueblo, y la esperanza de vida era muy corta, el drama de Jesús y la injusticia que llevaba implícita, era vivido a diario en cada casa, y  calaba profundamente entre el pueblo.
    Por  ello se formaban cofradías y agrupaciones para representar tanto el nuevo como el viejo testamento.
    Agrupaciones que están representadas con mayor  o menor difusión en muchos de nuestros pueblos, pero quizá sea en Puente Genil y su comarca , donde alcancen su máximo esplendor: El Arca de Noé, Pentateuco, Arca de la Alianza, Destrucción de Sodoma, Fundadores de Israel, los Babilonios, Los Reyes de Israel y Judá, Libertadores de Israel, Levitas, Jueces, Pecados de David, Macabeos, Apóstoles, Pilatos y las Sibilas, Evangelistas, Virtudes... Cada Agrupación representa los personajes Bíblicos describiéndolos con su  ropajes, símbolos significativos, y bordados ó grabados en el pecho el nombre bíblico o la alusión a un texto.
    Por ejemplo,  los apósteles de Zuheros e Iznájar portan un detente en el pecho que desde el primero al último nos predican el Credo. La predicación más plástica no puede ser.
    Otro tipo de agrupaciones son las Centurias de  Soldados Romanos.
    La colonización Romana fue en la  geografía andaluza tan amplia que en cualquier rincón aparecen diversos y riquísimos  restos de ella. En Andalucía se vivió  el paso de Escipión, en la guerra contra Cartago, la asimilación de Pompeyo y la guerra civil de sus hijos contra Julio Cesar  que termina con la Batalla de Munda, el saqueo de Córdoba, y la amplia colonización de la Bética.
     Si  a ello  añadimos que la pasión de Jesús Nazareno se llevó a cabo  bajo el imperio de Roma, no nos cave duda de la aparición de restos de esta cultura en la Semana Santa autóctona. Aparecen  romanos en los autos del prendimiento, en el lavatorio de Pilatos, sus Sibilas y moñitos; la sentencia de Pilatos está  esparcida y  versionada de antiguo en nuestros pueblos desde Cuevas de Almanzora en Almería  hasta Las Cabezas en el extremo sur de Sevilla; son Romanos los que escoltan a Jesús al calvario y lo clavan; son Romanos los que vigilan el calvario en el «auto del desenclavamiento» y los que vigilan la entrada del sepulcro y custodian el Santo Entierro.
   
Pero si hay una agrupación popular en las representaciones estas son las «Turbas de Judíos». Las «Turbas de Judíos», representaban al pueblo de Israel, condenando al Maestro, y algunos «Judíos» - en algunas localidades - aún son quemados, apaleados, y posteriormente «escopeteados», simbólicamente representando a «Judas» traidor.
     Era la agrupación más  numerosa e intervenía en casi todas las procesiones. La tipología del judío le hace ser ridículo, feo, malvado. El es  el que condenó  a Jesús ante Pilatos, y judío era el que lo traicionó.
     Esta tipología se representa en unas caretas, carillas ó rostrillos  que se ponen los que las portan, el pueblo llano. Se trata de  las clases mas bajas de la  sociedad, a las que había que sojuzgar y hacer llegar a la doctrina de Cristo y  quizá  se sojuzgaba portando esta careta.
    La vestimenta más antigua del Judío la encontramos en los actuales  trajes de la Judea de Iznájar: Rostrillo, tocado de cintas de colores, morrión floreado, pantalón a media pierna, capa corta, medias y sandalias de tela ó material Las similitudes con la indumentaria de los antiguos «rabiches» de Alhaurín de la torre es evidente. Su existencia en esta localidad lo prueban: las fotografías de D. José Sánchez Ponce de 1913, publicadas por la Concejalía de Cultura de Alhaurín, así como los libros de D. Alberto de Mersseman y Titren de 1967 , como el nombrado de D. Juan Benítez Navarro.
    También se refleja en la antigua tradición de quemar los ‘Júas’ para San Juan Bautista acompañando la fiesta con brevas y aguardiente..

    Un uniforme parecido lo encontramos en los «sayones» de Priego de Córdoba, y también es muy similar el tocado del morrión al de  los danzantes de San Isidro de Fuente Tojar,  lo que nos da que pensar que se trata de un atuendo más  antiguo que la propia Semana Santa, asimilado por esta, y posiblemente, perteneciente a un ritual de entrada en la primavera de alguna cultura más antigua.
    Por otro lado la figura del Judío evoluciona en Baena hacia otros derroteros. Primeramente creemos fuese similar a la de Iznájar, sin el gorro, ó al judío de Cabra que tampoco lo tenía. Portaron en su evolución, primero  rosarios, posteriormente picas, y más tarde el actual tambor.
    Los arreos del Judío de Baena actualmente se componen de: calcetín, pantalón y zapatos negros, camisa blanca y chaqueta roja de paño bordada o con agremán, pañuelo sujeto al cuello con una sortija, casco de metal, plumero de colores y cerda de caballo,  negra, ó blanca según la turba a que pertenezca.
    Existen varias teorías sobre el origen de este traje. Todas intentan dignificarlo asociándolo a uniformes de los coraceros y caballería de principios del siglo XIX que vistiesen paisanos de Baena, e interviniesen en la guerra de independencia y concretamente en la  Batalla de Bailen.
    Tras esta batalla, las tropas Francesas de Caballería apresadas descansan en Baena camino de los puertos del sur. Son las únicas que intervienen en la batalla, que se tocan con casco con crines y chaquetillas rojas. Pudiera ser que estos uniformes se quedasen en Baena, como símbolos de victoria y pasasen a formar parte de la indumentaria del «malvado judío semanasantero».

    Los «rezaores» en los autos y sus saetas antiguas

     En el transcurso de la procesión, en algunas poblaciones, destacan los «rezaores». Estos personajes, van relatando los hechos de la pasión con unos cánticos que recuerdan más el aire de una moaxaja o una jarcha que al de una saeta flamenca. Si escuchamos las formas de canto que han llegado hasta nuestros días, podemos notar su similitud con el canto de un «mohecín» llamando a la oración,  el de un rabino judío en una sinagoga e incluso con el canto litúrgico, todo ello recogido en diversas grabaciones.
    Se trata de los precedentes de la saeta actual. Más la diferencia, radica primero en la letra: Los cantes antiguos relataban un momento de la pasión del Salvador y no la exaltación  de una imagen ó la petición personal a ella, como las saetas actuales.
    Por otro lado está la forma de cantarse: Los cantos cuaresmales, es evidente que no derivan  en su forma de la Seguirilla que llegase a Andalucía más tardíamente.
    Ello da que pensar a algunos estudiosos que los primeros rezaores de la «saeta antigua» -como se denominaba en algunas localidades- eran judío-conversos y moriscos-conversos que con ello pretendían expresar con más intensidad públicamente su verdadera conversión.
    La saeta actual, se conforma en los años 20 del siglo pasado con diversos estilos. A éste tipo de saeta- mas enlazada con el flamenco- se le denominó en algunas localidades «saeta nueva», en contra posición de la «saeta antigua» con raíces en los dramas litúrgicos que tendrían un origen anterior. En el S. XVII  nos decía Fr. Antonio de Escaray: « Mis Hermanos los Reverendos Padres del Convento de Nuestro Padre San Francisco todos los meses del año, el Domingo de Cuerda por la tarde, hacen misión, bajando la Comunidad a andar al Vía Crucis con sogas y coronas de espinas y entre paso y paso, cantando Saetas».
    De ésta saeta antigua, nos han quedado: « La Samaritana» de Castro del Río, las «quartas» y «quintas» en Marchena y Puente Genil, aquellos cantos que realizan los incensarios en Loja, los relacionados con las representaciones pasionísticas en  diversas localidades, las saetas Coreadas ó Cuarteleras de Puente Genil, así como los «Cantos de Santería» de Lucena.

    Otras representaciones:

    Además de las representaciones de la Pasión completa o parcial (como «El prendimiento, «La cena», La «Oración en el Huerto», «La Lanzada»...) existen algunas que en nada o solo en parte tienen que ver con el relato de la pasión. Son pequeños autos que nos dan conclusiones ejemplarizantes sobre el comportamiento humano como es el caso de «Las negaciones de Judas».
    Otras de corta extensión  solamente se interpretan mímicamente, sin ningún tipo de texto o canto. En muchos casos en un predicador el que edifica sobre lo representado como     es el caso de  «El Sacrifico de Isaac» que nombrara D. Juan Valera en «Juanita la Larga».
    En cambio en «La expulsión del paraíso de Ntros. primeros padres, Adán y Eva» que perdura en la ciudad Ducal de Baena son actores sin carilla quienes lo representan y un predicador el que emite las conclusiones.
    Todas ellas son una forma plástica de entender la Pasión y Muerte de Jesús Nazareno que el tiempo y las prohibiciones de los prelados de la propia iglesia católica no pudieron hacer desaparecer, por el enorme arraigo que creó en el corazón del pueblo andaluz.

    Cofradías de influencia Dominica

    Los Frailes Dominicos dan origen a las cofradías de Gloria que ostenta la advocación del  Santo Rosario y especialmente tras la batalla de Lepanto.
    Su advocación más popular, en cuanto a las  penitenciales son las Cofradías del Dulce Nombre de Jesús. La más antigua se funda en el convento de San Pablo en la ciudad de Burgos (1550) por fray Diego de Victoria con la pretensión de erradicar el pecado de blasfemia.
    En Málaga, la hermandad del Dulce Nombre de Jesús, posee capilla propia a mediados del Siglo XVI. En 1609 hace su primera estación de penitencia al serle concedida una Bula de Paulo V. Se le denominaba, Jesús del Paso, pues se representaba un Auto de toda la Pasión en la plaza, tras su salida.
     Generalmente el titular de la cofradía es un niño Jesús con la Bola del mundo en una mano y el rosario en la otra, ó con diversos símbolos de la pasión, como el «niño Jesús Chiquito» de Antequera o el de Campillos.
    Los primeros y más próximos antecedentes los encontramos en un niño Jesús de Jerónimo Hernández de 1582 realizada para el Convento de San Pablo de Sevilla.
    Con el paso de los años, esta titularidad desaparece en muchas poblaciones, especialmente ante el cambio de titulares en algún momento de la historia concreta de cada cofradía, con la proliferación de las imágenes barrocas de diversa índole.
    Las Cofradías del Dulce Nombre también eran de sangre en un principio, pero tras las prohibiciones, en algunas poblaciones desaparecieron y en otras cambiaron sus designaciones pasionales.
En varias localidades, se da el caso de que donde no existieron conventos Franciscanos que les hiciesen competencia, los Dominicos fundaban las nuevas cofradías del Dulce Nombre procesionando tallas de  Jesús Nazareno por el enorme arraigo que tenía y tiene esta advocación en nuestra tierra. En lugares donde existían fundaciones Franciscanas, los Dominicos optan por otras imágenes como la «Oración en el Huerto», o diversas advocaciones de otra índole.
    Hay que puntualizar, que en Cofradías del Dulce Nombre de Jesús que procesionaban originariamente la talla de Jesús Nazareno, es ésta denominación la que se impone con el paso de la historia, y desaparece la denominación original de la cofradía.
    La cofradías de ésta titularidad, también dan origen generalmente a las del Santo Sepulcro y  Santo Entierro en muchas localidades.
    En otras, y tras desaparecer las del Dulce Nombre o desvincularse de sus orígenes, cubren el hueco con esta advocación las cofradías de las Angustias, (especialmente en zonas de influencia granadina) o las de « La Soledad»  en el Siglo XVIII y tras varias pragmática emitidas por el consejo de Castilla , como la famosa de Carlos III de 1777 contra las representaciones litúrgicas y los disciplinantes de «Sangre» que procesionaban con las cofradías de Vera Cruz y Dulce Nombre.
    Originariamente son los frailes Dominicos los que potencian el «auto del desenclavamiento, descendimiento de la cruz y posterior Santo Entierro».
    Durante el sermón de las «Siete Palabras» generalmente en la tarde noche del Viernes Santos, concluía con el desfile procesional del Sepulcro de Jesús, en muchos lugares, portado por religiosos, y con unos séquitos muy variopintos como veremos más adelante.
    Las advocaciones de estas órdenes eran en cierto modo una especie de franquicia. En Antequera  cuando fundan los Dominicos, ya existía la cofradía del Dulce Nombre. Recurren los frailes para que no se utilice dicha denominación en la cofradía ya existente y tras un largo pleito ganan los frailes.

   

Resumen

    Por tanto, tenemos en el siglo XVII, una serie de cofradías de origen Franciscano que cubrían en aquella época, la tarde del Jueves Santo con las cofradías de la Vera Cruz. Las madrugadas y mañanas del Viernes Santo con las cofradías de Jesús Nazareno y los autos de la pasión de diversa índole.
    La Tarde noche del Viernes Santo, la cubrían las cofradías del Dulce Nombre de Jesús con el auto del «descendimiento» la procesión de «La Oración en el Huerto» y la procesión del Santo Entierro.
    Las cofradías de la Soledad cubrirían los huecos especialmente en el siglo XVIII que dejaban en la tarde noche del Viernes Santo, las del Dulce Nombre de Jesús.
    Esto es una norma genérica, que dependiendo del tipo de influencia que tuviese cada localidad evolucionaría en una forma diferente, como ya hemos explicado.
    Esta regla general no se cumple en las grandes ciudades. En ellas, las representaciones llegan a sustituirse por «los pasos de misterio» con imágenes talladas que de la excelente imaginería Barroco-Andaluza.
   
    Actualidad de los autos sacramentales de pasión

Introducción:
    Las representaciones a las que vamos a hacer  alusión se dan con más asiduidad en la Andalucía central. La campiña sur de Córdoba, las Sierras Subbéticas, el filo norte de Granada y Málaga, y la campiña central de Sevilla en sus límites con Córdoba y Granada. Esto no implica que no existan otras poblaciones donde se puedan encontrar. Así que las imágenes que ofreceremos serán donde más intensamente se han conservados éstas manifestaciones de religiosidad popular.
   
-El Paraíso

    Este extenso y largo auto, aún se representa en Baena, Viernes Santo por la mañana, en una parada de la procesión de Jesús Nazareno.
    Parte de la iglesia del antiguo convento de San Francisco y representa el pecado y la expulsión de nuestros primeros padres del paraíso.
    Es representado por voluntarios del pueblo, y desde un balcón se imparte un sermón cuaresmal por parte de un sacerdote.

- «El Sacrificio de Isaac» o «La obediencia de Abraham».

    Tenemos constancia de su interpretación hasta poco antes de la guerra civil en localidades como Cabra, Marinaleda y en Alhaurín en los años 20 del siglo pasado.
    Actualmente no conocemos ninguna localidad donde se represente basado en textos antiguos.
    Conocemos algunos de sus textos como los de Cabra, Baena, Luque y Alhaurín.
    En Puente Genil es representado por varias figuras públicas. Se trata del momento bíblico en que Abraham obedeciendo al Señor, va a sacrificar a su hijo Isaac.
    La figura del cordero quedará como símbolo revelador posterior de la imagen de Jesús en su sacrificio por nosotros.

- El Lavatorio.

    La representación del lavatorio se lleva a cabo en diversas parroquias en la mañana o tarde del Jueves Santo. Previamente se lleva a cabo la procesión de Estaciones: Todas las cofradías en diversas localidades, desfilan por sus calles sin imágenes para dirigirse a la parroquia ó lugar de celebración. Es parte de los oficios del Jueves Santo.
    En Iznájar lo representa Pilatos con sus moñitos; también en muchas poblaciones malagueñas como Frigiliana.
   
- La Cena

    Se  realiza esta representación en diversas localidades, como auto independiente, ó consecutivamente a otros. Representándose la institución de la eucaristía así como la acusación de Judas.

- La Oración en el Huerto.

    Se trata de un texto que perdura por los siglos en mi localidad, en Zuheros. Se relata por un miembro de la cofradía de Jesús Nazareno en el interior de la parroquia. Al igual que Jesús eleva en la madrugada del Jueves al Viernes Santo su oración al padre, el pueblo de Zuheros se la eleva al Maestro antes de la procesión del Silencio.
    En Archidona se realiza una oración similar denominada «La embajada el Ángel» en la iglesia de la Victoria, así como en Genalguacil.

- El Prendimiento

    Existen varias versiones. Las que lo representan como obra teatral, con texto y actores sobre un entarimado, o sólo mímicamente, interviniendo la Judea, la imagen de Jesús, y Judas. Si existen dos momentos cruciales en la pasión del Señor que se exaltan en las representaciones pasionísticas, son la oración en el huerto, el momento en que Jesús asume su pasión, y en el momento que la culmina en el calvario.
    En el primero, el prendimiento, es un momento de una violencia tal, que rompe con la fase de predicación llegando Jesús a la máxima entrega, consciente de ir al calvario. Eso lo asimila el pueblo andaluz, de una forma tan intensa que es la representación más trasmitida y más diversificada del recuerdo de la pasión. Aquí decimos «que una cosa es predicar y otra dar trigo», o aquello de «hechos son amores y no buenas razones». Con el prendimiento, la pasión de Jesús pasa de ser una profecía, a un hecho irrefutable, la entrega total de Jesús por nosotros, algo que despierta la máxima admiración entre el pueblo andaluz, sensible por naturaleza, y cansado de escuchar «predicadores» que raramente «dan trigo».

- La Sentencia de Pilatos.

    Es posiblemente el texto más difundido y recordado de nuestras localidades andaluzas. La voz popular ha ido variando y evolucionando los textos originales. Relatado ó cantado, era parte de dramas litúrgicos que componían una composición superior. 
    En las ciudades evolucionó, hasta convertirse en magníficos pasos de misterio, como el del Cristo de la Sentencia de Málaga.

- El Encuentro.

    Sería extrañísimo encontrar en Andalucía una localidad donde, en algún momento de sus procesiones, no se produzca el encuentro del Nazareno con su madre bajo diversas advocaciones : Amargura, Angustias y sobre todo Dolores. En el no solo se simboliza el encuentro de la Pasión de Jesús, si no ese retorno a la tierra que realizan miles de andaluces por Semana Santa. Es la seña de identidad de un pueblo que vuelve a sus raíces para unirse a su tierra.
    El escenario puede ser diverso así como su protocolo, evolucionado, dependiendo de la historia particular de las cofradías en cada localidad.
    En algunos existen dos encuentros, el de María con  San Juan, y el de Esta con su Hijo.
   

- El Calvario.

    La exaltación del drama de Jesús, es el calvario. Y en poblaciones como Fuensanta de Martos en la provincia de Jaén, es la culminación de la Semana Santa, representando un calvario «a lo vivo», con ellos dicen. Las figuras de Longinos, las tres Marías y San Juan  son recordadas en algunas localidades con figuras Bíblicas.

- El Sorteo de la Túnica.

    Lo conocemos como una interpretación mímica en Baena durante la procesión del Nazareno, representada por los Sayones.

- El desenclavamiento, descendimiento y entierro de Jesús.

    Este auto ya lo hemos tratado en el desarrollo del la exposición. Está muy difundido y representado en muchas poblaciones, en las que se ha recuperado por su fácil adaptación, cómo la realizada en Benalauría.

- Las negaciones de Judas.

    Solo existe en la localidad de Zuheros. Enfrentados las imágenes del Nazareno y la Virgen de los Dolores, entre ambos, y en fila de a uno, de cara a Jesús se arrodillan las figuras bíblicas de los apóstoles. Un relator, canta lo que con mimo los apóstoles interpretan. San Pedro se dirige a Judas -que está de espaldas- y le pide por tres veces que mire al Maestro que el lo perdona, a lo que Judas se niega. Pedro viene al maestro llorando y pide perdón por todos los pecados. Esta simbología nos muestra cómo el hombre por orgullo, en multitud de ocasiones, niega el perdón de Dios.

- La persecución de los niños (Iznájar).

    Delante del estandarte que abre la procesión del Nazareno, hay un soldado Romano que con dos cuerdas atadas a la espalda, sujeta a dos judíos. Cada uno de los judíos, porta una cruz en aspa en la mano. Los chiquillos de Iznajar hacen burlas a los dos Judíos. De pronto redobla el tambor de un romano, los judíos son soltados de las cuerdas y persiguen a la chiquillería, intentando pegarles con las aspas de madera, mientras los nenes se esconden. Tras la  carrera, los judíos vuelven a ser sujetados por el romano, y vuelven los niños a hacer burlas, en un ciclo que dura toda la procesión.
    Representa la persecución de los niños por Herodes.

La conversión de la Magdalena.

    Existen unos textos antiguos sobre la Semana Santa de Alhaurín en los que se encuentran los autos de la obediencias de Abraham, el prendimiento, la lanzada de Longinos, y el encuentro con la Verónica, pero queremos destacar el de la Conversión de María Magdalena, texto que hasta ahora es la única localidad donde hemos encontrado reflejado ese momento que se representaba en ésta localidad.
    María Magdalena se acerca al calvario ricamente vestida, es recriminada por el sacerdote desde un balcón y tras el milagro de la curación de un ciego con la sangre de Cristo, tras la lanzada, se convierte.
   
- El Baile del Evangelista o Los Escribas.

Se representa en Baena, Valenzuela y Luque.
    Los cuatro evangelistas desfilas de a uno, en la procesión del Nazareno. Tras ellos, la turba de Judíos colinegros con mas de 1200 tambores, desfilan por cuadrillas. Un evangelista simula escribir el evangelio. Un judío sale de la formación sin tambor y realiza una danza alrededor del evangelista pretendiendo distraerlo para, de un tirón, arrebatarle el evangelio que escribe, a lo que el evangelista se opone y tras fallar en el intento el Judío vuelve a formación y sale otro y lo intenta, con el siguiente evangelista.
    El auto se lleva a cabo mientras dura la procesión sin parar.

- La Búsqueda del Cirineo (Iznájar).

 Los Romanos lo buscan para representar el paso de llevar la Cruz, mientras este se esconde entre la gente, en una casa, o le da vuelta a una taberna.

-Longinos.
    Los «Judillas» de Alcalá la Real portan un crucificado ante el cual Longinos se arrodilla solicitando el perdón por su acto. Este auto se representa mímicamente, sin texto.
    En Puente Genil también es representado por dos romanos, uno de ellos ciego, que desfilan con las figuras bíblicas. Este paso se representaba en Alhaurín en la conversión de la Magdalena.


- La pasión completa.

    La Pasión completa con textos antiguos, se representa actualmente en Iznájar. En localidades como el vecino Alhaurín el Grande o Riogordo, se representan autos actuales de la Pasión, que aunque conservan la tradición de las representaciones, no conservan íntegramente los textos y formas de los autos de los siglos XVI y XVII. También conocemos los textos de Zuheros y  Rute, más ya  sólo quedan elementos sueltos de lo que tuvieron  que ser unas representaciones de toda la pasión de Nuestro Señor.
    Se conserva el de Igualeja en Málaga, escrito en 1907.

- El paso de la Resurrección:

    Se representa el Domingo de la misma, y relata el momento en que Jesús se aparece a las tres Marías después de su Resurrección. Iglesia de Guadalupe de Baena.
    En varias localidades es el niño Jesús el que desfila como resucitado. En algunas localidades Malagueñas como Algatocín, Genalguacil, Júzcar, Parauta... existe la costumbre de «hacer un huerto», un vergel de flores, en el que acunan al «niño Jesús». El Domingo de Resurrección  salen San Juan y la Virgen en procesión, encuentran al Niño, y son procesionados juntos. Es entrañable esta forma de representar la Resurrección en la inocencia del Niño Jesús.

    El auto de «Los Escribas» o «Los Evangelistas»  de Baena y Alhaurín de la Torre:

    La demostración evidente que nos da éste trabajo de campo, es que a pesar de la distancia entre las diversas localidades andaluzas de las que hemos obtenido estas imágenes, existen una gran cantidad de similitudes en aquellas localidades que tuvieron fundaciones franciscanas. De tal manera que se repiten las representaciones de una localidad a otra.   
    Esta similitud la hemos encontrado en un auto muy significativo de la Semana Santa de Baena y la de Alhaurín de la Torre.
    Hemos dicho que el auto de los escribas baenenses, comienza con un evangelista que representa escribir el evangelio. Un Judío colinegro sale de su formación y comienza a danzar al rededor del evangelista intentando despistar a éste para sustraerle el evangelio. Intenta quitárselo de un tirón pero el evangelista lo impide.
    La siguiente imagen es de 1913 en Alhaurín. Si observamos con detenimiento, vemos lo que puede ser un evangelista escribiendo con su pluma en la diestra, y curiosamente un antiguo «Rabiche», representación del «Judío» con una mano adelantada. Sospechamos que se trata del mismo auto. Los que van detrás posiblemente sean el resto de evangelistas.
     ¿Casualidad? No, las formas de predicación son las mismas en las nuevas fundaciones  Franciscanas.
    La riqueza de los autos o dramas litúrgicos es tan extensa que podríamos estar estudiando muchos años sobre ellos y posiblemente siempre nos quedaría algo nuevo que investigar. Para muestra creo que es suficiente éste botón de un estilo de hacer Semana Santa, del que cada vez va quedando menos.
    De su subsistencia está en  manos de aquellos que no se dejen llevar por la globalización en las formas, y defiendan aquello que es propio de cada localidad,  defendiendo  los orígenes de sus señas de identidad y de sus antiguas raíces.
    Espero que lo expuesto haya contribuido a enriquecer vuestra cultura Semana Santera y os anime a conservar y defender esa riqueza enorme de cultura cofrade que poseen y han poseído ustedes en ésta magnifica localidad cofradiera que es  Alhaurín de la Torre. Gracias por su paciencia,  siempre a su disposición, y recordando de nuevo ese VIII centenario de la fundación de la Orden de San Francisco de Asís, como hermano de una cofradía de orden Franciscana, que soy, os deseo a todos «Paz y Bien».

Francisco Priego Arrebola
 
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