logo

Tu diario. Libertad de expresion

Visite nuestro patrocinador                     Visite nuestro patrocinador

Tel. Alhaurin.com 678 813 376 Telf. de interés Su opinión Clientes Colaboraciones Normas de Alh.com Buscador Anúnciese aquí Hemeroteca Todas las carpetas •0 usuarios en línea • Domingo 8 de Diciembre de 2019
banner

Papá, papá, yo también quiero una inyección de dólares y que me rescaten

Lina Arlandis. 14.10.08 

Hace no mucho tiempo cuando los españolitos nos creíamos ricos y la vecina del quinto vestía de Dolce Gabana y olía a Dior no faltaba un currante que no tuviera un BMV y un televisor de plasma. Nadie se acordaba ya de que hubo otros tiempos. ¡Aquellos en los que cruzábamos la frontera con la maletilla de cartón! Nos habían vendido la moto del progreso rápido y fácil y ay de aquel pobre bicho raro que no la cogiera. Los gobiernos y sus usureros marcaban los patrones de la felicidad y había que ir a la última. 

Pedro, Ana y Carmen trabajaban en una modesta fábrica que fue creciendo con el esfuerzo de todos ellos y cuando empezó a dar beneficios, la compró una multinacional. Los jefes no eran de aquí pero prometieron ser piadosos con todos. Cuando las cosas fueron bien hasta presumían de trabajar para una empresa extranjera la cual acumuló más y más beneficios aunque ellos siguieron cobrando lo mismo. Ana se casó y según me contó apechugando con una hipoteca a la japonesa de esas que se hacen por 100 años y que después la heredarían sus hijos y así por los siglos de los siglos. Quería vivir como su prima en un chalet, tener un 4x4 y viajar al Caribe por vacaciones. Estaba atándose de pies y manos de por vida gustosamente como la mayoría de nosotros, los mortales hipotecados. A la vuelta de unos años, la fábrica cerró porque según sus propietarios no resultaba rentable aunque se trasladó a Malasia buscando nuevos paraísos. La desdichada Ana no pudo irse tras ella y tuvo que ponerse a limpiar escaleras para pagar sus infinitas deudas.  

En aquellos maravillosos años, no existían límites ni fronteras para los capitales y bueno de aquel que insinuara que había que revisar las normas de la ruleta trucada de la diosa fortuna. Curiosamente, siempre ganaban los mismos; podían comprar y vender a su antojo; todo estaba a la venta, incluso las personas. Así saquearon países, hundieron en la miseria a otros tantos….sin embargo todos parecíamos extasiados en esta enfermiza balsa que hacía aguas por todos lados. Un amigo economista me explicaba que el libre mercado como tal había que dejarlo libre y que los capitales tenían que fluir de unos estados a otros aunque nunca mencionó la unidireccionalidad de esos capitales porque no resultaba del todo ético. Eran las leyes del libre mercado y los gobiernos no debían intervenir. Mientras los libremercantilistas llenaron las sacas, nadie dijo esta boca es mía. ¿Por qué empresarios ejemplares generadores de tanta riqueza no inyectaron entonces una pequeña dosis de dividendos a los estados que tantas facilidades les brindaban? 

Los entresijos de la globalización no hay quien los entienda, según mi modesta opinión, ni tan siquiera los “politicuchos” que dicen gobernarnos y los gurús que se supone que los asesoran. Hay que ver la cara de gilis que se les está quedando a algunos. Nos prometieron el oro y el moro pero al moro lo apalearon; el oro se quedó en los sueños de aquellos españolitos que fueron a América en busca del dorado. Los muy listos nos dijeron que nos descontarían entre otros, un tanto de la paga y que lo guardarían en una bolsa para las pensiones pero no especificaron de quién ni nos contaron que lo invertirían en bolsa y que en lugar de 40 tendríamos que trabajar 65 horas a la semana por menos de mil euros al mes. ¡La Europa del Bienestar!! El que llegue a abuelo, si es que algunos llegamos que pelee a ver si queda paga para él…
Vivimos en una tremenda incertidumbre, nadie sabe que nos espera mañana y que pasará si esto pasa de castaño oscuro. Nadie entiende nada pero nuestros bolsillos están hoy mas vacíos que ayer, según dicen los entendidos de este embrollo por los efectos colaterales de las macroeconomías. El viernes pasado pasará a la historia de la economía mundial como un día fatídico. Muchos nos quedamos de una pieza sin comprender cómo la bolsa puede afectar tanto a la economía de todos, de la limpiadora, el obrero o el cabrero cuando una inmensa mayoría ni siquiera entendemos que pintan allí esos hombres de corbata tan alterados que compran y venden sin que veamos la mercancía por ningún lado. Y es que cuando a los yanquis les pica un huevo (con perdón de la expresión) aquí todo el mundo se arrasca. Ahora resulta que son como niños, no los podemos dejar sólos. A los más grandes se les oye decir: “Papá, papá-estado, rescátame, tienes que intervenir; ponme una inyección de dólares y que la paguen tos los desgraciaos”. 

Lina Arlandis Mendoza, ciudadana y vecina de Alhaurín

Esta noticia ha recibido 1948 visitas       Enviar esta noticia



<-Volver

Artículos de opinión y colaboraciones:
Animamos a los alhaurinos a expresar sus opiniones en este periódico digital. Alhaurin.com no se responsabiliza del contenido o datos de dichas colaboraciones. Todo escrito debe traer necesariamente, incluso si quien escribe es un colectivo: Nombre, apellidos y un teléfono de contacto del autor. Envíe su artículo o carta a: redaccion@alhaurin.com
Alhaurin.com Periódico Independiente · Alhaurín de la Torre · Málaga. Dep. Legal: MA-1.023-2000. Andalucía Comunidad Cultural S.L. Servidor de Internet. Director: Alejandro Ortega. Delegado: Federico Ortega. 952 410 658 · 678 813 376
Webs que alojamos:
contador
visitas desde nov. 1998