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El PSOE en su laberinto | | Eduardo Saez Maldonado. 06.03.16 | | “Quédese, le dijo el ministro, y haga un último sacrificio por salvar la patria” * Las nuevas circunstancias políticas que, afortunadamente, tenemos ahora en España, han obligado al bipartidismo hegemónico a ceder su cómoda alternancia incondicional y a sentarse a discutir con otros partidos que reclaman nuevas maneras de hacer política. El descalabro del PP debido a sus políticas serviles con los poderosos y regresivas en muchos (demasiados) aspectos así como a su vergonzosa corrupción en infinidad de casos “aislados”, prácticamente institucionalizada, lo ha dejado en una situación de aislamiento hasta el punto de que, a pesar de que sigue siendo el partido más votado (sorprendentemente por lo demás), nadie quiere hablar con ellos para pactar nada. Esto ha dejado al PSOE en una posición clave en la formación de un nuevo gobierno. Pero la debilidad (90 escaños) en que ha quedado este partido como consecuencia de sus propios errores (corrupciones incluidas), lo está obligando a mojarse. | El PSOE lleva 40 años proclamando su condición de partido de izquierdas. Efectivamente en aspectos sociales ha llevado a cabo propuestas en este sentido, algunas interesantes como la ley de dependencia. Sin embargo, en asuntos económicos, lleva 40 años aplicando (cuando ha estado en el poder) políticas que han ido acercándose progresivamente (casi sin darnos cuenta) hacia el centro-derecha. Y es que, aunque sus bases tienen un sentimiento general de pertenencia a la izquierda, sus dirigentes son mucho más conservadores. No es tampoco nada extraño pues la deriva que tomó el socialismo al devenir en socialdemocracia ha sido común en todo el mundo. Sin embargo, en muchos ayuntamientos, el PSOE ha apoyado gobiernos de izquierdas, evidenciando sus esencias. Pero para el gobierno central les está costando más. Por eso Pedro Sánchez, cuando salió de hablar con el Rey y se encontró con una oferta de Podemos de formar un gobierno en coalición, no la rechazó en absoluto e incluso propuso una consulta a las bases sabedor de que el rechazo que esperaba de los dirigentes se vería amortiguado por la previsible respuesta positiva de la militancia. Sin embargo, las presiones que recibió, parece que lo obligaron a mirar primero a la derecha y pactar con Ciudadanos. Y la consulta a las bases perdió su sentido y quedó en una pantomima lamentable (“¿está usted de acuerdo con lo que acuerde Pedro Sánchez, sea lo que sea, y sea con quien sea?”). Es verdad que la irresponsable arrogancia de Pablo Iglesias no está facilitando mucho las cosas pero es ahora cuando hay que mojarse, y el PSOE se encuentra en un momento crucial de su historia. Ha llegado la hora de decidir si están dispuestos a que todo siga igual, y sean los poderosos los que sigan gobernando el mundo según criterios economicistas, o si empiezan a tomar decisiones difíciles y valientes en pos del humanismo (a Pedro Sánchez le ha dado por hablar ahora de las políticas del “bien común”, tratando quizá de aprovechar la inercia de las revolucionarias propuestas de Christian Felber) y el ecologismo. Incluso hay cuestiones que serán de obligada discusión en un plazo muy breve y que tienen que ver con el necesario fin del crecimiento global (y que, salvo EQUO, nadie toma en serio) y que debe ser algún partido con sensibilidad social y ecológica (alguno del espectro de izquierdas) el que lo empiece a considerar de una vez. El PSOE se ha ido metiendo estos últimos lustros en un laberinto en el que ya se encontraba cómodo. Hasta se llevaba bien con el Minotauro capitalista. Para ahora la Historia lo está obligando a salir. Ha asomado la cabeza y está mirando para un lado y para otro. Su futuro, y quizás también el de España, depende de hacia dónde se dirija finalmente. Estamos todos pendientes de su decisión. Eduardo Sáez Maldonado * “El general en su laberinto”, de Gabriel García Márquez. |
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