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Alhaurin.com empieza a editar el libro Perfiles Flamencos
Cada domingo se publicará la biografía de un cantaor flamenco elaborada por el autor Paco Acosta, que incluirá además un soneto, una foto del artista y a ser posible un audio de alguno de sus cantes. Perfiles Flamencos es el tercer libro que edita Alhaurin.com, después de Málaga en versos y Sierra Brava

Perfiles Flamencos. 01.01.09 

El presente libro es la recopilación de una colección de semblanzas que junto a sus correspondientes sonetos fueron apareciendo, mensualmente, en la revista La Fontana, editada en Alhaurín de la Torre desde octubre de 1997 a febrero de 2004. En ellas, bajo el título genérico de Perfiles Flamencos, quedan reflejadas no sólo las características artísticas que el autor ha creído ver en cada uno de los profesionales del cante, del baile o la guitarra que aparecen en el libro, sino que ha querido destacar la importante función que desarrollan algunos personajes íntimamente ligados al mundo del flamenco, así como de entidades claramente relacionados con su cultura.

            

PRÓLOGO

     Hace bastantes años, casi dos décadas, viéndome en trance de asistir a un alumbramiento primerizo, muy deseado y afanosamente buscado en forma de obra poética, me fue permitido glosar el sugerente hecho dedicándole unas líneas a las que quise dar un tinte de vitalismo orteguiano y que concluían diciendo: “... la vida de todo hombre tiene un argumento que consiste en que algo pugna en ella por realizarse y para lograrlo se enfrenta de continuo con su circunstancia o contorno”. En cada uno de nosotros, el argumento vital que persistentemente es convocado a realizarse recorre una trayectoria que llamamos vocación, es decir, en esa pugna vital el hombre encuentra y despliega su vocación, que puede coincidir o no con su profesión. Yo pronosticaba entonces que en Paco Acosta, el argumento vital, su verdadera vocación era la poesía que en aquel alumbramiento 1 habría encontrado por fin su camino.
     Aquella obra no sólo “ponía en valor” una vocación poética, un argumento vital hasta entonces irredento sino que, sobre todo, tratándose de una hermosa miscelánea, latían en ella un sinfín de posibilidades estéticas y de rumbos temáticos entre los cuales el arte flamenco y la copla se hacían notar ostensiblemente propensos, urgidos más bien, del oportuno y cariñoso análisis. Esta primera eclosión situó en alza ante el ambiente literario local a un autor y manifestó a las claras un doble vínculo que el tiempo se ha encargado de robustecer. Quiero decir que la obra de Acosta aparece desde entonces unida por una parte al complejo, profundo y enriquecedor universo cultural del flamenco y, por otra, vinculada estrechamente también a una territorialidad, al paisaje y al paisanaje torrealhaurino cuyo clima cultural, a modo de matriz en continuo trance expansivo ha sabido auspiciar y fecundar algunas de las potencialidades de aquella creación literaria.
     Para entender con detalle y en toda su importancia el proceso cultural acaecido durante los últimos lustros en Alhaurín de la Torre y que afecta además, de modo directo, al libro que comentamos, debemos referirnos al éxito obtenido por cierta entidad mediática que vino a remover con su presencia periódica los escasos y acomodados resortes de comunicación local. En efecto, sin precedentes que lo expliquen satisfactoriamente, sin demasiadas tutelas ni oficialismos manifiestos o comprobables, al calor tenue de una cierta tolerancia responsable, tácitamente admitida por todos como verdadero sostén de la opinión libre, es notorio y será por siempre admirable que hubo una vez en Alhaurín de la Torre un interesante ambiente cultural que consiguió nuclearse, canalizarse y expresarse a través de la revista La Fontana. Esta publicación que de dicho clima surgió como vástago necesario y singular, tuvo en Paco Acosta un valedor incondicional en las circunstancias difíciles y uno de sus más fieles y prolíficos cooperantes en todo tiempo. Hoy, de su propia mano, y gracias al libro que comentamos, podemos afirmar que aquel esfuerzo, aquel “periodismo amateur y lúdico” ha transcendido con toda dignidad el proyecto concebido originariamente y viene a ser el testimonio que otorgue al proceso y a ese tiempo pasado su verdadero alcance y su  valía.
     En un largo y fructuoso sexenio, el fontanismo cultural consiguió poner en pie no solo las ayudas protectoras particulares a través de un cierto mercado publicitario sino también y sobre todo, un creciente número de colaboraciones literarias, absolutamente gratuitas y, con  ello, un universo temático y estilístico que en su admirable y generosa  multiplicidad venía a satisfacer holgadamente las expectativas de un creciente público lector. En aquellas páginas se daban cita el artículo de reflexión crítica junto a la erudición histórica o el comentario sociopolítico al lado del paisajístico o botánico o culinario y desde la reseña cinematográfica a la crónica social de interés localista pasando por la diatriba personal con retranca literaria o sin ella, seguida a veces de rebrotes destemplados rayanos en el exabrupto. Pero, en general y pese a todo seguíase cabalgando.
     En tan amplio panorama de colaboraciones, no exento de inevitables medianías, la pluma de Paco Acosta supo labrarse un crédito notable y una presencia por muchos envidiada. Dos páginas se hicieron especialmente depositarias de sus trabajos. Y quiero mencionarlas porque ambas, dilatadas en casi siete años (entre 1.997 y 2.004), contribuyeron a perfilar su personalidad literaria, curtieron su estilo, enriquecieron su bagaje cultural y psicológico al tiempo que hacían lo propio con una amplia mayoría de sus lectores. Me estoy refiriendo, por una parte, a la página poética de carácter general titulada Rincón del poeta, que nuestro autor frecuentaba y compartía con otros colegas y, por otra parte, al comentario-reseña sobre un motivo de raíz flamenca que con el título de Perfiles flamencos se consolidó entonces como colaboración fija y tuvo a nuestro hombre como único redactor de la misma hasta la desaparición de la revista en 2.004, verdadero record en la materia.
     Autor, temática y territorio se dan hoy cita en otro horizonte, en una dimensión nueva con caracteres de compilación monográfica, si se quiere considerar así, en la que Acosta ha sabido conservar la impronta matricial y el referente torrealhaurino manteniéndose entre lo divulgativo y lo creativo, entre lo periodístico y lo poético poniendo en juego los elementos culturales necesarios sobre dos ejes básicos: una cierta flamencología que, a grandes trazos, se acerca ilustrativa y precavida a las formas tradicionales cuidando su arcaísmo, y el clasicismo formal de la métrica renacentista, culta donde las haya, en las que se escancia y sintetiza todo en atrayente, sagaz y muy laboriosa metodología. Por consiguiente, estos Perfiles flamencos que el lector tiene en sus manos, tarea singularísima si la consideramos en la extensión de su conjunto (casi ochenta entregas mensuales), en su dimensión estilística (prosa-verso) y en su especial contenido 2 (el flamenco en su variedad estilística, en su evolución, en su marco de expresión, en su afición y en su futuro, etc.), representa el ingente esfuerzo por incorporar y someter los datos sustantivos de cada biografía flamenca o paraflamenca con su inevitables matices psicológicos, socio-culturales, artísticos-musicales, etc., a la escueta y exigente formalidad estrófica de un soneto.
     El lector podrá comprobar que el “perfil flamenco” como unidad periodístico-temática se estructura en dos partes, conceptualmente distintas: una primera, desarrollada en prosa, que recoge la información esencial relativa a cada asunto perfilado y una coronación en forma de canto poético que embellece, magnifica y recorta el conjunto determinando su silueta más significativa. Esta síntesis, por su condición a la vez creativa y academicista no es asunto baladí. El hecho de hallarse sometida al rigor formal de una composición clásica, por tanto, muy condicionada en metro, rima y cadencia, confiere al compendio resultante y al método utilizado tal carácter y riqueza que llega a erigirse en la gran novedad de la obra y en el matiz diferenciador de cada silueta flamenca respecto a todas las demás. Y si todo ello fuera poco, hace relucir también el tono didactizante que, a distintas profundidades, se desliza siempre por la obra de Acosta que, de este modo, gana en realismo, se humaniza fugitiva de todo parnasianismo vacuo e incontaminado 3.
     Por lo que respecta al preludio informativo como componente de cada perfil debemos destacar su extensión mesurada en una prosa bien trabada que no pierde nunca la frescura y la agilidad que el género requiere. El autor sabe que en las dimensiones de un artículo periodístico no caben floreos eruditos ni arduas indagaciones biográficas o estilistas y, consecuentemente, se aleja del alarde flamencológico que además de extemporáneo sería una inutilidad en un medio no especializado. El verdadero talento aquí consiste en alcanzar el punto de ilustración necesario para satisfacer, en cuanto a datos, los requerimientos del público receptor sin empobrecer ni desvirtuar los saberes que se exponen ni faltar al rigor en el discurso. Esta mesura tiene algo de dosificación pedagógica y en ello reside y cobra forma esa otra singularidad que anida en la obra que comentamos. Por tanto, razonable comedimiento en la prosa ilustrada y culminación poética en acertada síntesis determinan el verdadero techo crítico que obliga al autor a la terrible prueba de la originalidad. Y Acosta sale airoso de la misma tanto si nos fijamos en el detalle, en lo menudo, como si consideramos el extenso número y la variedad de las situaciones perfiladas.
     Resulta aleccionador observar que la mirada del autor, seducida por lo popular, no deja de fijarse en todo aquello que de cierta significación late y brilla en la panoplia flamenca, y su pluma, siempre considerada y benevolente, traza airosa el contorno o perfil y, sin faltar a la verdad lo recrea y lo dignifica ante el lector dándole su impronta personal impregnada de esa inconfundible solera malagueña que, desgraciadamente, tanto escasea entre la legión de versificadores al uso.
     Cuando el perfil alcanza su cúspide, los epítetos se vuelven más expresivos y se llenan de donosura, la metáfora se hace más lúcida y el símil más ajustado, es el momento en el que el flamencólogo, si alguna vez quiso existir, cede el paso al poeta para que se enseñoree del territorio que constituye su feudo habitual y, en forma de soneto, el arte hace raya y pone las cosas en su verdadero lugar.
     El tiempo, irreparable en su huida pero aleccionador excepcional nos dice hoy, casi a gritos, cuan poco se supo justipreciar la singularidad de aquellos perfiles, de aquellos poemas que con la periodicidad indefectible, rigurosa y fácil de los fenómenos cósmicos, aparecían como llovidos del cielo aunque realmente procedieran de una trabajosa forja y, en ocasiones, hasta temerosos como si de un abusivo entrometimiento se tratara. Volverán a nacer otros perfiles para otros flamencos y nuevas golondrinas colgarán nuevos nidos pero serán otros y otros los balcones y otras las circunstancias. Y otra valoración se hará de ellos porque, cuando esto suceda, la usurpadora e injusta tentación de la inocencia y del gratuito merecimiento estará también en su verdadero sitio.
     Líneas arriba se ha señalado a la adjetivación como uno de los aspectos de mayor mérito que encierran estas páginas. Ejemplos sobran y no quisiera silenciar algunos, siquiera sea con caracteres de minúsculo florilegio que advierta y prepare al lector sobre tan interesante asunto. Y no me resisto a iniciar la cita por aquellos dedicados a Juan Valderrama, artista en el que Acosta siempre centró sus predilecciones más fervorosas y, como no podía ser de otro modo, a quien ha dedicado uno de los perfiles más bellos, sentidos y mejor informados de la serie. En él hallamos expresiones de este tono: “... ruiseñor jaenero al que el duende del flamenco, tan esquivo, se le entregó en gloria y en fortuna ...”.
     Nadie que hubiese contemplado a Porrinas de Badajoz en escena podría apuntar mejor su aspecto externo: “gitano de notoria extravagancia ..., vestimenta atildada y deslumbrante”. ¡Resulta verdaderamente admirable lo mucho que de belleza pictórica se alberga en estas magistrales palabras!
     Cuando el perfil corresponde a Rafael Farina, Acosta, con singular acierto, se expresa así: “... voz gitana como las mismas fraguas, ... más que cantaor fue cancionero de personalísimo estilo”. No obstante, “ sus fandangos dejaron huella..., cortos como latigazos flamencos”. O el singular acierto del autor cuando el perfil corresponde a Camarón: “Gitano en sus más profundas raíces, el cante fue su alimento desde el mismo seno de su madre”. 
     En otros perfiles el aspecto externo del protagonista cede el paso a las consideraciones caracteriales y de orden ético. En el caso del “Niño Gloria”, cuya aportación estilística al acervo flamenco, con ser mucha y eminente, no desmerece al orgullo indomable con que el jerezano defendía su profesión frente a los que, atraídos únicamente por la diversión y la juerga en su peor sentido, la degradaban al perderle el respeto al cante y a sus intérpretes.
     A Antonio Fernández “Fosforito” le dedica uno de los capítulos más sabios y enjundiosos de la obra. La veteranía, el enciclopedismo flamenco y el magistral dibujo del cante, en el maestro pontanés se aquilatan y se expresan como “jondura cordobesa que late en este orfebre de todos los estilos”.
     Junto a los veteranos y desaparecidos o alejados de los escenarios figuran noveles del cante y de la copla que se afanan hoy por gozar de favor del público. Ciñéndonos a nuestro ámbito comarcal, el poeta define a Lorena con la bella expresión de “calandria de Alhaurín que sobre Jabalcuza vuela y canta” y al jovencísimo “Canito”, niño todavía y aventajado intérprete, lo adjetiva así: “tierna espiga, promesa cartameña que al hilo de los cantes se agiganta”.
     En ocasiones la mirada del poeta toma otros derroteros: “voz redonda de encendido vigor y de acertado brillo en la cadencia”, otorga al que llama “juglar de Andalucía”, en un espléndido perfil dedicado al arte declamatorio que en la personalidad de Diego Gómez alcanza la suma maestría del rapsoda.
     Mucho me agradaría proseguir este bello entresacado de textos hasta vaciar la rica valija de aciertos literarios que Paco Acosta ha llamada Perfiles flamencos. Sin embargo hora es ya de poner fin a mi modesta tarea. En las líneas precedentes hemos averiguado cómo y porqué llevan tal nombre, pero son otras muchas más las cositas güenas que el lector, sin duda alguna, sabrá encontrar para su información y su deleite en las páginas de este libro.   
______________

1
     Nos venimos refiriendo a la obra titulada Mi pueblo, mis coplas y otras cosillas, Ed. Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre, Imprenta Los Palacios, Torremolinos. Depósito legal MA-907 / 92.
2
     En otro orden temático y en otras circunstancias, la creación poética dedicada por R. Alberti al universo de las formas pictóricas fue recogida en la obra A la pintura, Ed. Alianza, Madrid, 1.989.
3     Quisiera alguna vez tener ocasión de expresar in extenso la importancia de este magisterio que late en toda la obra literaria de Paco Acosta y en la mayor parte de aquellos de sus quehaceres que, por razones difícilmente excrutables, asume con ánimo olímpico, lejos de todo nec otium, en la entera libertad de un otium noblemente creador. Solamente pretendo recalcar aquí la idea de que, en la personalidad de nuestro autor, unida a la vis poética, bulle una incontenible vis pedagógica que ya hice notar en el comentario a su obra prima cuando este prologuista, amigo y admirador, hablaba de ilustración y de cierta épica menor sumergidas en aquellas páginas. Los años pasan, la poética acostiana busca y consigue mejores registros y prestaciones pero, cual viejo navío de línea, ha necesitado modificar su rumbo, restaurar su arboladura, alterar alguna cubierta. Sin embargo, las cuadernas se mantienen vigorosas en su sitio original, esencialmente obedientes al proyecto que les dio vida y sentido.

Alhaurín de la Torre en junio de 2.005
Miguel Alarcón Suárez.
Catedrático de Instituto.
Geografía e Historia.


CONTRAPORTADA

     Nacido en la popular Calzada de la Trinidad, uno de los rincones más emblemáticos del malagueño barrio trinitario, Paco Acosta pasó su niñez y adolescencia en un entorno donde el flamenco era el género musical más escuchado, y donde el cante se respiraba en cada esquina de cada calle; la década de los 50 eran años brillantes para el flamenco, en los que aún existía la costumbre de cantar en bares y tabernas, lo que daba origen a numerosas reuniones y tertulias flamencas en las que era frecuente escuchar a muchos y buenos aficionados imitando a los cantaores de la época, algunos de ellos con verdadera maestría. En ese ambiente era normal que Paco, como tantos otros jóvenes, se aficionara al flamenco, afición que no hizo sino aumentar con el paso de los años.  
     A la vuelta a su tierra natal tras 11 años pasados en el extranjero, se encuentra con una Málaga notablemente cambiada tanto en su fisonomía urbana como en su estructura económico-social, a la que pronto se integra y adapta. Sus dos grandes aficiones, el cante y la poesía han permanecido dormidas durante su larga estancia en el extranjero;  desde su regreso a Málaga, con el despertar de ambas, Paco se reintegra al mundo del flamenco y la poesía dedicando su tiempo libre a llenar cuadernos y folios de artículos, poemas, cuentos y relatos cortos. Sin embargo, los cambios operados en la Málaga de su niñez es el tema que más le apasiona y al que más tiempo le dedica, resultado de lo cual es un interesante libro, “Málaga en verso”, editado por Editorial Grunoel, en el que, a través de 150 décimas el autor refleja la Málaga de su juventud, de sus recuerdos y de sus añoranzas. Versión de  “Málaga en verso” en Internet publicada por Alhaurin.com. 

 Sin embargo esta no es su primera experiencia literaria: ya había publicado “Mi pueblo, mis coplas y otras cosillas” y colaborado en varios libros, entre ellos “25 Años mirando a la Torre”, sobre la Peña Flamenca Torre del Cante, peña a la que pertenece, en su pueblo de adopción, Alhaurín de la Torre de cuyo Himno es autor. La Concejalía de Cultura de este pueblo le publica en 2008 un libro de más de 250 páginas donde el autor recoge una parte de su  extenso poemario.
     Así mismo escribe en varias revistas y publicaciones, y concurre a diversos concursos poéticos y certámenes literarios, en los que obtiene importantes premios. Como autor letrista, Paco Acosta escribe letras para el flamenco y la canción, muchas de las cuales han sido grabadas o cantadas por artista de ambos géneros.
     En el presente libro editado por Diputación de Málaga, con la recopilación de los artículos aparecidos en la revista La Fontana entre los años 1997 a 2004, bajo el título genérico de “Perfiles Flamencos”, y fundiendo en una sola sus dos grandes aficiones, flamenco y poesía, Paco Acosta recrea un brillante retablo de artistas del cante, el baile y la guitarra, retratándolos en una semblanza en prosa junto a un soneto en el que trata de reflejar las características más peculiares y rasgos más relevantes de cada personaje.

NOTA DEL AUTOR

     El presente libro es la recopilación de una colección de semblanzas que junto a sus correspondientes sonetos fueron apareciendo, mensualmente, en la revista La Fontana, editada en Alhaurín de la Torre desde octubre de 1997 a febrero de 2004. En ellas, bajo el título genérico de Perfiles Flamencos, quedan reflejadas no sólo las características artísticas que el autor ha creído ver en cada uno de los profesionales del cante, del baile o la guitarra que aparecen en el libro, sino que ha querido destacar la importante función que desarrollan algunos personajes íntimamente ligados al mundo del flamenco, así como de entidades claramente relacionados con su cultura.
     Si en estos Perfiles Flamencos se incluyen intérpretes de la canción española es por estimar que existe un cierto paralelismo entre ambos géneros. Creemos que, aparte de que sus respectivas músicas brotan prácticamente de las mismas fuentes, sus raíces son igualmente andaluzas, siendo numerosos los cantaores y cantaoras de flamenco que han interpretado magníficamente la copla, tantos como los interpretes de la canción que se han aproximado con genialidad al flamenco más ortodoxo. Por otra parte, muchas de las letras de nuestro rico acervo popular son interpretadas, ya como copla cantada con orquesta, ya como estilo flamenco con acompañamiento de guitarra.
     En el índice, cada semblanza aparece en el orden en que fueron publicadas por la citada revista, aunque algunas de ellas han tenido que ser puestas al día para incluir o corregir hechos acaecidos a sus personajes desde la fecha de su primera publicación: óbitos, premios, distinciones, etc.

DEDICATORIA

A Mari,
tan paciente y tolerante conmigo,
cuando ni me ve ni me oye
durante las horas en que,
como fantasma silencioso e invisible,
me diluyo
encerrado entre papeles y libros.

Y a Rosi y Silvia,
a las que con tanta frecuencia recurro
en desesperada demanda de ayuda cuando,
en mi constante e infructuosa
pelea con el ordenador,
me siento vencido por la máquina

ÍNDICE GENERAL
    
Prólogo..........................................................................  
Nota del autor...............................................................
Dedicatoria ..................................................................
Fosforito........................................................................
Manolo Caracol.............................................................
Camarón de La Isla.......................................................
Marifé de Triana...........................................................
Rafael Farina.................................................................
Niña de La Puebla..........................................................
Pepe Marchena...............................................................
Pepe Pinto......................................................................
Antonio Molina..............................................................
Carmen Amaya..............................................................
Calixto Sánchez.............................................................
Juanito Valderrama........................................................
Lola Flores.....................................................................
Gonzalo Rojo.................................................................
Rocío Jurado..................................................................
Juanita Reina..................................................................
Miguel de los Reyes.......................................................
José Menese...................................................................
Niño Ricardo..................................................................
Antonio Mairena............................................................
Fernanda de Utrera.........................................................
Niña de los Peines..........................................................
Chano Lobato.................................................................
El Canario......................................................................
Paco de Lucía.................................................................
La Paquera de Jerez........................................................
Juan Breva......................................................................
El Cabrero......................................................................
Turronero.......................................................................
Isabel Pantoja.................................................................
D. Antonio Chacón.........................................................
García Lorca...................................................................
Niño Gloria.....................................................................
La Trini...........................................................................
Carmen Linares...............................................................
Enrique El Mellizo..........................................................
La Petenera......................................................................
Conchita Piquer...............................................................
Juan Talega......................................................................
Lorena..............................................................................
Macandé...........................................................................
La Seguiriya.....................................................................
Diego Gómez...................................................................
La Taranta........................................................................
José Mercé.......................................................................
El Príncipe Gitano............................................................
Manolo Sanlúcar...............................................................
Manuel Vallejo.................................................................
El Flamenco......................................................................
Las Alegrías......................................................................
Hijos de Almáchar............................................................
Vicente Amigo..................................................................
Carlos Cano.......................................................................
La Guitarra.........................................................................
Fosforito............................................................................
Niña de Antequera.............................................................
Antonio Soto......................................................................
Miguel Alarcón..................................................................
Peña Juan Breva.................................................................
Las Letras Flamencas.........................................................
Manolo El Malagueño.......................................................
Cantes de Ida y Vuelta.......................................................
El Flamenco en la Navidad................................................
Juanito Varea.....................................................................
Los Cafés Cantantes..........................................................
Pasión Vega.......................................................................
Canito................................................................................
Flamenco Fusión...............................................................
Porrinas de Badajoz...........................................................
Antoñita Contreras.............................................................
La Malagueña....................................................................
Ramón Martínez Rama......................................................
Naranjito de Triana............................................................
Gracia Montes....................................................................
Jesús Jiménez.....................................................................
Naranjito de Triana............................................................
Antonio de Canillas...........................................................
Andrés Cansino.................................................................
Bibliografía consultada......................................................

Paco Acosta Roldán. Alhaurín de la Torre 1 de enero de 2009.

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