Días pasados hemos conocido por medios de comunicación -han dado la noticia todos: prensa, radio y TV- de la existencia de un adulto alhaurino de 40 años con síndrome de down que aún con varios hermanos, una vez fallecida la madre, vivía una lamentable existencia, está encerrado con llave en su domicilio porque su agresividad hace imposible que sus hermanos puedan cuidar de él. Hasta desde un hospital de Málaga, pasados varios días de internamiento lo rechazaron metiéndolo en una ambulancia y soltándolo a la puerta de su domicilio.
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El hecho es que en el pleno del pasado 13 salió su caso a relucir y si las cosas estaban liadas con este enfermo, no mejoraron con la discusión del asunto. Los familiares dicen que habían solicitado por escrito al Ayuantamiento cuatro veces desde el pasado mes de mayo que los servicios sociales del Ayuntamiento, que tiene dos trabajadores puestos por la Junta para este menester, se hicieran cargo del caso. El equipo de gobierno dice que ellos no tienen nada que ver, que la documentación la traspasaron a la Junta de Andalucía, aunque estraña que los papeles tardaran en llegar a la Junta seis meses. Alguien aquí no ha hecho los deberes. Habría que aclarar quien ha hecho dejadez de los mismos porque el caso no requiere ser especialista para comprender que debe atenderse.
Esto nos lleva a una reflexión sobre la Ley de Dependencia: algunos consideramos que esta ley es la mejor que el gobierno de Zapatero ha sacado adelante y una de las más importantes de la democracia porque no olvidemos que trata de ayudar a los más dependientes, los ancianos enfermos y faltos de recursos. Pues bien, la ley por muy buena que sea no marcha. El Partido Popular dice que no funciona y el Gobierno responde que la Comunidades Autónomas, sobretodo las del PP, corresponsables de su desarrollo no cooperan y lo hacen para fastidiar al PSOE, pero la verdad es que entre unos y otros están ahogando a los ancianos y demás personas que necesitan ayuda y habían puesto sus esperanza en esta ley. Por favor, pónganse de acuerdo, discutan, pero atiendan al síndrome de down alhaurino, a ese y a todos los que lo necesitan.
Estamos seguros, que todo el mundo quiere resolver la situación del adulto trisómico que en muy poco tiempo su vida se ha visto alterada por la pérdida de su madre. Posiblemente él no es consciente de las dimensiones del problema y necesite ayuda de un experto/a, que progresivamente le vaya explicando a él y a su familia la nueva situación y la forma de proceder ante ella. Nuestro amigo, desarrolla crisis que pueden terminar en agresividad, quizás sean hábitos adquiridos para conseguir algo y esto complica la situación, por esta razón es necesario la intervención de profesionales que marquen las pautas que ayuden a normalizar y socializar cuanto antes su vida y la de su familia. Es necesario que los poderes públicos locales y de la Junta actúen de forma urgente, para que pueda recibir la asistencia que necesita. Es sabido que un pueblo se conoce de verdad por la capacidad que tiene de ayudar a los más débiles.
Cristóbal Ortega, Encarna Ruiz, Miguel Arlandis, Federico Ortega, Carlos Carmona y Antonio Pino. |