EMIGRANTES DE ALHAURÍN DE LA TORRE
FUNDARON UNA CIUDAD EN LUISIANA EN 1778

José Manuel de Molina y Federico Ortega, 15 de julio de 2000

Hace meses tuvimos un contacto por Internet con una señora americana que afirmó ser descendiente de emigrantes de Alhaurín de la Torre que se establecieron en Luisiana a finales del siglo XVIII. Ahora tenemos más datos para confirmar la noticia. Norman F. Carnahan, profesor de la Universidad de Rice en Texas, Estados Unidos, y descendiente también de estos alhaurinos, nos ha facilitado una extraordinaria información que confirma que el 1 de junio de 1778, un grupo de malagueños, la mayoría de Alhaurín de la Torre, zarpó en el bergantín San José con destino a Nueva Orleáns para formar parte del contingente de los 700 colonos malagueños y canarios llamados por el gobernador Bernardo de Gálvez para hispanizar el territorio de Nueva Orleáns, que había pertenecido a los francNueva Iberia en Luisianaeses hasta unos años antes.

Los torrealhaurinos, entre los que podemos confirmar se encontraban familias apellidadas Segura, de Prados, Manuel, Hernández, Garrido, López, González, Romero, Gómez y Villatoro, llegaron a Nueva Orleáns el 11 de noviembre de 1778 tras un penoso viaje con escalas en Cádiz y La Habana. Tras su desembarco tuvieron que esperar trámites de varios meses  hasta poder partir hacia el oeste de la ciudad, donde fundaron a comienzos de 1779 la ciudad que llamaron NUEVA IBERIA
Nueva Iberia está en la entonces región india de Attapakas, hoy parroquia de Iberia, condado de Cajun, perteneciente al estado norteamericano de Luisiana, y es la única ciudad fundada por los españoles en este estado americano.

Los vecinos de Alhaurín de la Torre que se atrevieron a tan arriesgado viaje, debían firmar un contrato con el gobierno antes de partir, que les garantizaba pagar su manutención hasta llegar a su destino, así como construirles una casa, asignarle tierras, proveerles con aperos de labranza, pagarles la primera siembra y suministrarles todas las necesidades hasta recoger la primera cosecha, manteniendo los bienes recibidos en propiedad para sí y sus descendientes.