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El Torreón

 

Para María Ángeles, niña de agua
transparente ante mis ojos 

Te veo transparente,
bajo tu piel canela se deslizan
claros tus pensamientos
para anidar detrás de tu sonrisa.

Puede que tras mis ojos
se esté volviendo intensa mi mirada,
pero más bien parece
que tú te estás volviendo limpia y clara.

Te escucho en tu silencio,
en todas las frases que nunca dices,
y al oírlas abonan
las flores que intuyo entre tus raíces.

Puede que en mis oídos
comience a retumbar cada palabra,
pero más bien parece
que hay ecos de tu voz en mis entrañas.

Te siento cuando pasas,
toda tu piel rezuma tu tristeza,
y fluye gota a gota
para envolver tu risa leve, espesa.

Puede que mi coraza
se haya agrietado un poco con los días,
pero más bien parece
que empapas los senderos que me guían.

Y a veces con el viento
creo intuir el dolor de tu pena,
y aspiro enormemente,
y pesas en mi pecho como arena.

Y en fin, te paladeo,
rozando tu belleza dulce-amarga.
Así eres frente a mí,
barro en el corazón, niña de agua.

 

Aquellos fueron los últimos días:
Casi no sonreías, y al mirarme
lograbas apartarme de tus manos.
Creo que nos amamos, lo recuerdo,

y todo lo que pierdo duele tanto
que el cruel y frío manto de los meses
no hace que tú regreses ni que olvide,
y como nada pides nada doy.

Ya sabes donde estoy, y que te espero.
Y sabes que te quiero. Nada más.
Sé que no volverás. 

 

Volo vt venias
(Quiero que vengas)

Amor que me abandonas hoy, amor,
que apenas sé si ayer te supe mía;
entre pena y sopor no te veía,
y hoy peno por no verte alrededor.

Amor, que me has amado en mi dolor,
y hoy dueles por no amarme en este día;
me dejas sin saber si te quería,
por no saber quererte sin temor.

 

Y empleo toda fuerza que hay conmigo,
en continuar mi vida sin tu sueño,
en recorrer un mundo hecho de selvas.

Pero a pesar de todo no consigo
acostumbrarme al mundo tan pequeño
que me queda sin ti. Quiero que vuelvas.

Juan A .Cuadra

 


 

ADIOS CIUDAD ENCANTADA

Dicen que el rey Boabdil,
cuando salió de la Alhambra,
por las vegas del Geníl
cruzó sin decir palabra.

Dicen que salió llorando,
¡Qué no quería dejarla!,
que volvía de vez en cuando,
la cara, para mirarla.

Donde se había criado,
donde gozó de su calma,
donde dejaba enterrado
su corazón y su alma.

La tierra de su reinado,
que le llenaba de gloria,
donde quedaron grabados
siete siglos de la historia.

Cuando salió de Granada,
exclamó con gran tristeza:
"¡Adiós, ciudad encantada,
çdueña de tanta belleza!".

"Mi Alhambra, que gran tesoro,
hecha en lo alto de un cerro",
dicen que exclamaba el moro
camino de su destierro.

Cuaderno de Poesía

"Ya no veré el sol salir
detrás de Sierra Nevada,
ni las aguas del Geníl
de su nieve destilada

Ya no veré las casitas,
los pueblos de mi Alpujarra,
blancas como palomitas
y alegres como cigarras.

Yo me marcho a tierra extraña,
con mis tropas derrotadas,
lejos, muy lejos de España,
de esta tierra tan amada."

Dicen que el moro lloraba
su destierro noche y día,
y llorando pronunciaba:
"¡Granada, mi Andalucía!"

Su cuerpo se embalsamó
con esencias perfumadas,
pero su risa y su amor,
su alma y su corazón
se quedaron en Granada.

 

Juan Arias Luque.

 


UN IDILIO INTERESANTE:
BONITA LECCIÓN DE AMOR

El palomo a la paloma
para pedirle el amor
recompone la figura :
su perfil el de un actor.

El palomo cuando encela
adquiere otra dimensión,
no es un palomo cualquiera:
es un dandi arrollador.

El arrullo del palomo
es símbolo de ternura:
la ternura que es amor
que todos los males cura.

Con altivez y arrogancia,
con la pechuga erizada
y salero desbordante,
¡es gracia desparramada.!

Corteja a su pretendida
a ritmos acompasados
con alegres movimientos
y aires desenfadados.

Se mueve con donosura,
juega con las sensaciones,
que rinde a la paloma
presa de las emociones.

¡Qué lección tan formidable
y ejemplo tan meridiano!
¿por qué no tomamos nota
para asumirlo de plano?

Por qué existen, ¡es absurdo!,
distancia tan abismales
para marcar diferencias
respeto a los animales?

Juan Prados

 

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