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En
el recreo estaba todo el colegio alrededor
de ellos. Los niños jugaron al
fútbol con nosotros. Martins
siempre sabía dónde iba a
caer la pelota y le daba con la
cabeza.
Al
principio los vimos raros, desconocidos y
feos pero luego comprendí que no
eran así, que eran muy parecidos a
nosotros ...¡eran el orgullo del
colegio!.
Nos
hemos comunicado bastante bien en
inglés aunque nosotros somos unos
principiantes.
Un
niño de la clase sabe alemán
y habló con una de las maestras que
también sabe.Todos son
simpáticos y bien
educados.
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