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SOBRE ASOCIACIONES CULTURALES
Francisco Pérez Rios. 31.07.05. Con motivo de la
inauguración de una nueva sede social, cedida por el Ayuntamiento,
escribo estas líneas y comienzo reconociendo el alto grado
cultural que hoy alcanza nuestro pueblo, gracias a las distintas
asociaciones y como no, al verdadero motor, el Ayuntamiento.
Pero observo incrédulo como de lo poco que existía, estamos
pasando a un posible
aprovechamiento exagerado aunque sea legal, sin reparo alguno.
Explico: Se ha dado en nuestro pueblo la circunstancia de que una
asociación por los motivos que fuere, no me importa, se ha dividido en
dos, Asociación Cultural Torrijos 1831 y Asociación Cultural Torrijos
por la Libertad.
A ambas asociaciones le ha sido entregada una sede por
nuestro Ayuntamiento, una en Torrealquería, la otra en la urbanización
Torresol, ambas han sido reparadas, pintadas y puestas al día por
operarios del Ayuntamiento, asímismo es de suponer que todos los gastos
de agua, luz etc., correrán a cargo del Consistorio.
Estas asociaciones que hacen una labor encomiable y dignas de
elogio, no sólo operan en nuestro pueblo sino igualmente en Málaga
y Mijas.
Lo más lógico es que sólo existiera una, puesto que se supone
que ambas deben tener los mismos estatutos y las ideas y actos que
realicen tengan los mismos fines, buscar la memoria histórica de
Torrijos y recopilar y dar a conocer su legado.
Lógicamente para los mismos fines deben existir el doble de
subvenciones, gastos, y todo lo que de por sí pone el
Ayuntamiento a su disposición, todo con cargo al erario público.
Todo ello repercute en los alhaurinos que somos los que a la
postre pagamos.
¿No tenemos bastante con la presión fiscal que estamos soportando en
nuestro pueblo?. Presión fiscal que día a día se va incrementado con el
consiguiente perjuicio para las personas menos favorecidas, (jubilados,
pensionistas, parados, etc.)
Tampoco hubiese sido idea descabellada que
una de las asociaciones hubiese solicitado la sede social en
Málaga o Mijas.
Con anterioridad se ha dado la circunstancia en
nuestro pueblo que en una urbanización existió a la vez dos
asociaciones de vecinos y que por sentido común o por presión sólo
se quedo en una.
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