PROHIBIDO DECIR ¡VIVA ESPAÑA!
Miguel Ángel Gutiérrez. 04.04.04. Me han contado una
anécdota que ocurrió el pasado viernes día 12 en un Instituto de Alhaurín de la
Torre; posiblemente no me habría planteado escribir éstas líneas comentándola,
pero la masacre del 11-M la hace merecedora de ello. Paso a relatar los hechos.
Me cuentan que en el desarrollo de una de las clases que se impartían en dicho
centro, una profesora, dentro de su hora de clase, decide que los alumnos
expongan sus opiniones sobre los terribles e infames atentados del 11-M, que nos
tienen a todos conmocionados y compungidos. Los chavales y chavalas van
exponiendo sus pensamientos en notas que se van colocando en el mural de la
clase, pero he aquí que de pronto la profesora exclama indignada: ¿quién ha
escrito esto?, los alumnos alarmados leen la nota y observan asombrados, muchos
de ellos, que la profesora señala un ¡VIVA ESPAÑA! escrito al final de la nota;
otros alumnos que también lo habían escrito se sintieron cohibidos, es más
cuando uno de ellos se lo hizo saber la profesora cogió su nota y doblándola por
donde había escrito tan” infames y terribles palabras”, cortó la frase en su
totalidad. Parece ser que cuando el alumno censurado le preguntó el porqué de
aquello ésta profesora le explicó, en voz baja y para él sólo, “que esa
expresión es de la derecha” (sic).
No se a Vds. pero a mi me dejó totalmente perplejo cuando me lo contaron (de
primera mano, cuidado). Lo primero que se me viene a la cabeza es preguntarle a
ésta profesora que me explique a mí, como padre de alumno de dicho instituto,
esa animadversión hacia ésa expresión y porqué censura, sin explicación
racional, el sentimiento de unos chiquillos que, hasta su intervención, se
expresaban libremente y, que yo sepa, sin infamar o insultar a nadie.
Me gustaría explicarle a ésta profesora, por si no lo sabe, que vivimos en
España, que estamos en democracia, en un estado de derecho, dónde nuestra
Constitución defiende, como uno de los principales, el derecho de expresión.
También le pediría a ésta pedagoga que me explicase, ya que entra dentro de su
especialidad de literatura, como me tendría que expresar al referirme a mi país
en un arrebato de amor hacia España, o hacia Andalucía, o hacia Nuestro Señor de
la Vera Cruz o hacia el Lauro Club de Fútbol, por poner un ejemplo. Se lo ruego
de todo corazón, ya que no tengo la suficiente formación académica para
encontrarla por mi mismo.
Para darle una ayudita a éste favor que le he pedido, voy a exponerle algunos de
mis pensamientos más íntimos al respecto del tema.
Soy español y andaluz, nacido en España de padres españoles y todos mis
antepasados también españoles, con sangre mezclada, mestiza, por los cuatro
costados, por todos los pueblos y culturas que por éste país han pasado desde
que el ser humano puso sus pies en la piel de toro.
Soy español y orgulloso de serlo, de ser hermano de un catalán, de un vasco, de
un gallego, de un castellano, de un extremeño, de un murciano, de un canario, de
un balear, de un mañico, de un riojano, de un santanderino, de un asturiano, de
valenciano.
Soy español y estoy orgulloso de llevar en mi herencia cultural un poco de todas
las culturas que forman nuestro país, orgulloso de un Pau Casals, de un Miró, de
un Goya, de un Unamuno, de un Miguel Delibes, de un Pío Baroja, de un
Blasco-Ibáñez, de un Antonio Gala, de un Federico García-Lorca, de un Velázquez,
de un Leandro Fernández de Moratín, de Severo Ochoa, de Ramón y Cajal, de Torres
Quevedo, de Narciso Monturiol, de Juan de la Cierva, de Picasso.
Soy español y estoy orgulloso de la historia de mi país, con todas sus grandezas
históricas y también de sus miserias, porque creo que hay que asumirlas todas.
Orgulloso de un Pizarro, de un Juan Sebastián de Elcano, de Tofiño, de Malaspina,
de Churruca, del Duque de Alba, de Felipe II, del Tempranillo, de Agustina de
Aragón, de Abdelrraman, de los Almogávares, del Reino de Aragón, del Reino de
Castilla, de Al-andalus, de Cartago, de los fenicios, de Torrijos, del héroe de
Cascorro, de Mariana Pineda, de los Tercios de Flandes, de la Armada Invencible,
de Blas Infante.
Hay un libro magnífico, riguroso y emotivo sobre los refugiados, de los vencidos
de la República Española y sus andanzas durante la Segunda Guerra Mundial. Unos
españoles que fueron maltratados y humillados por la República de Francia que
los “acogió” en sus campos de concentración; unos españoles que fueron el germen
de la famosa Resistencia de la Francia Libre, que engrosaron (a la fuerza) las
filas de la Legión Extranjera Francesa y de los cuerpos expedicionarios
franceses durante la Segunda Guerra Mundial; unos españoles que también
sufrieron y murieron, pero también resistieron en los campos de concentración
nazis.
Quién lea éste libro (imprescindible en cualquier biblioteca) observará que tras
leer las anécdotas y vivencias de éstos españoles en su calvario personal hay un
denominador común: su añoranza por España, por su tierra, por su pueblo y todos
coinciden en que siempre tenían en sus labios un ¡VIVA ESPAÑA!, sobre todo
cuando en el combate (bajo una bandera que no era la suya) arriesgaban su vida y
morían lejos de su España.
Querida “profe”, espero que después de lo expuesto reflexione y, aprovechando su
profesión y formación, me de una respuesta, mejor dicho, les de una respuesta
fundamentada a los muchachos de su clase, les instruya con base de porqué se
debe o no escribir ¡VIVA ESPAÑA!