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Al-Ándalus Construcciones Sánchez Montero |
Lucía Trabajo Rubio. 12.04.04. El adjetivo metrosexual, así como su sinónimo heterogay, ya han comenzado a circular por Alhaurín siguiendo el ejemplo de todos los hablantes españoles. Y no sólo se nota en el pueblo desde un punto de vista lingüístico sino también visual, porque ya son mucho los hombres que recorren nuestras calles con mechas en el pelo, tintes, ropa ajustada y a la moda, presumiendo de un cuerpo de escándalo esculpido entre los muros de los gimnasios. Hasta hace algunos años todo aquel que no pudiese considerarse prototipo de macho ibérico puro, de hombre de pelo en pecho que los turistas observan en las playas con atención porque nunca antes han visto una mata de vello negra tan espesa en individuos de su misma especie, era considerado gay y marginado socialmente. Por el contrario, hoy nos encontramos con cantidad hombres que quieren ser como Beckham, porque la llegada de este astro del fútbol a nuestro país ha calado tan hondo que hasta nuestra localidad se ha visto afectada. Es raro que precisamente un deporte del que tanto disfruta el macho ibérico español haya dado lugar a la aparición de este inglés que se ha convertido en el máximo exponente de la metrosexualidad: es un hombre atraído por el sexo opuesto y excesivamente preocupado por el culto al cuerpo y otros aspectos relacionados con la femineidad. Ya se ven en este municipio dependientes de supermercados que se cuidan mucho más que sus clientas, pasan por la peluquería, tienen un cutis fino que todas envidiamos, un cuerpo fibroso, bronceado y sin vello, y lo peor es que nos da la impresión de que ellos no han tenido que sufrir para lograr esos resultados. Usan cremas de todo tipo, consumen revistas de moda, visten siempre siguiendo las tendencias más novedosas y se pintan las uñas. Esto de la manicura yo no lo he visto aún en Alhaurín, pero todo se andará porque ya conozco a más de uno interesado por el diseño, la cocina y prácticas como el yoga, tradicionalmente asociados a los gustos de la mujer. También en la personalidad se diferencian del hombre tradicional puesto que son sensibles, no les da vergüenza exteriorizar sus emociones, opinan de la belleza de otros hombres, disfrutan yendo de compras, en definitiva, son el sueño de toda mujer. Hay quien dice que los políticos obtendrían más votos si tuviesen este aspecto heterogay: que Zapatero lo es más que Rajoy pero que mejoraría aún más si las chaquetas americanas le sentasen mejor. Está visto que durante este siglo seguiremos bastante obsesionados con nuestra apariencia física porque este fenómeno, que empezó en el mundo de la moda, el espectáculo y el deporte, ya ha saltado todas las barreras para instalarse en la política y en municipios como el nuestro. Alguien debería analizar si puede darse el fenómeno contrario, es decir, que las mujeres comiencen a descuidar su aspecto físico y se aficionen en masa al fútbol y al bricolaje. Así habremos sustituido al macho ibérico por la hembra ibérica, nueva especie que probablemente no atraerá al hombre metrosexual y pondrá en peligro nuestra especie. Ya veremos cómo acaba todo.
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