|
Al-Ándalus Construcciones Sánchez Montero |
Lucía Trabajo Rubio. 02.06.04. Recorrer las calles de Alhaurín supone un acercamiento a la multiculturalidad cada vez más presente en todo el mundo a causa de la globalización. Se han mundializado las economías, el derecho, la política y la diversidad cultural no podía quedarse atrás. Las conductas racistas y xenófobas van quedando relegadas a oscuros rincones de la España más profunda y menos tolerante, y por el momento no parece que en nuestro municipio vaya a ser necesario crear un gueto para recluir a estas mentes retrógradas. Según los datos del Instituto Estadístico de Andalucía para el año 2001, de los cerca de 24.000 habitantes que residían en Alhaurín por aquellas fechas, 1.520 habían nacido en otro país. A día de hoy, el números de vecinos de la localidad ha aumentado igual que la llegada de ciudadanos no españoles. Los motivos que los han llevado a recalar en el municipio son diversos: algunos llegan enamorados de las playas y el clima y ya es imposible que se decidan a volver a su país de origen; otros vienen buscando trabajo, oportunidades para empezar una nueva vida o por infinidad de circunstancias que no enumeraremos aquí. El caso es que vienen para quedarse, y cruzarse con alguno de ellos ya no es un hecho que nos llame la atención. Hay peluqueros argentinos que desbordan labia mientras ejercen su tarea; albañiles polacos capaces de reformarte el porche en un abrir y cerrar de ojos; asistentas marroquíes y dominicanas cuyos precios a la baja están sembrando cierta polémica en la demanda de estos servicios. Algunos han creado negocios innovadores relacionados con Internet y las nuevas tecnologías, proporcionando al municipio una característica más de la modernidad. Otros viven en Alhaurín pero trabajan en la costa o el aeropuerto porque si hay algo en lo que nos superan es en el dominio de los idiomas. Y es que no es fácil encontrar alhaurinas parecidas a esas suecas extraordinarias que hablan inglés y español perfectamente además de su lengua materna. Ir al banco en este pueblo es toda una experiencia y a veces nos trasmite la sensación de que al franquear la entrada de la sucursal hemos desembarcado en una oficina de otro país: en la cola se escucha hablar a la gente en inglés, francés y otros idiomas que no sabemos distinguir. Los encargados de atender a los clientes se afanan en sus mesas por pronunciar con detenimiento las condiciones de los fondos de inversión, que es un tema delicado en el que conviene no equivocarse. Poco a poco nos vamos adaptando a ellos pero sobre todo son ellos los que hacen suyas nuestras tradiciones: disfrutan de la feria y el verano incluso más que nosotros y al poco tiempo de estar aquí ya saben que las sandalias no se deben lucir con calcetines blancos y que en Andalucía existen más cosas aparte de los toros y el flamenco. A veces demuestran más conocimientos del entorno que los habitantes autóctonos de Alhaurín, hacen amistades con facilidad y por lo general son extrovertidos y nos entretienen con las peculiaridades de sus culturas. Los que los recibimos aquí no adquirimos sus costumbres porque suelen adaptarse a los comportamientos propios del lugar, pero demostramos tolerancia y sabemos ver la riqueza que esto supone para el municipio. Eso sin tener en cuenta que en muchos aspectos ya somos todos iguales: nos gusta comer en McDonalds o Burguer King y somos fanáticos de las películas americanas. Esto no cambia ni aquí ni en ningún lugar. Quizás sea mejor esta convivencia de culturas dispares para que en el mundo la globalización no acabe homogeneizándolo todo de tal manera que no podamos experimentar nuevas emociones en ningún punto del planeta. Mientras vemos como se desarrolla este multiculturalismo seguiremos dando a conocer las tradiciones alhaurinas y asimilando las extranjeras para poder ver el mundo desde perspectivas más amplias que las que obtendríamos encerrándonos en lo local.
|
Porcel y Vergara
PDSS
Partido Popular
|
|
|
Periódico Digital Independiente de Alhaurín de la
Torre: |
PÁGINAS WEB |
|