RADIOGRAFÍA DE ELADIO COBO
Eladio Cobo, Noviembre del 2.003.. Un gran filósofo, profesor y amigo mío, hace unos 30 años me definió globalmente como “Pez de muchas peceras”. Después de analizarlo durante mucho tiempo y veces, entendí lo que quería decir: “Mundos diversos y paralelos”, en los que en verdad nadaba y me desenvolvía como un autentico pez, eran mis distintas pero interconectadas peceras. Ahora, ese profesor-amigo me diría: “Te metes en todos los charcos”.
Si alguien analiza lo poco que he escrito en este medio se dará cuenta de que son opiniones de cuestiones sin fondo, cuestiones superfluas, ¿porqué?, simplemente porque huyo de lo estúpido, de las aberraciones, de las obsesiones, del ansia de poder, de las mentiras, de las falsas apariencias, en resumen, de los pecados capitales.
He incordiado al D. Luis Bravo, algo le he dicho a Joaquín, a Carlos Alberto, a Carlos Samuel, a Roque (de todo un poco), a IU (que se meten también en todos los charcos y además, Encarna nunca se me puso a tiro), al PA y a ASIAT (nada, porque han estado siempre fuera de escena y no ha hecho o dicho ninguna tontería), a la Concejala de Medio Ambiente (le dijeron que intentara convencernos con una “milonga” la gravedad de las canteras), al Sr. Galán (por ser un obseso de los artículos del Código Penal, con un gran afán de protagonismo), y así he sido con todo el mundo, he pretendido llamar su atención, pero sin ir más lejos.
No me gusta la política pero me encantan las personas, adoro lo inteligente porque deploro lo estúpido, ansío la verdad porque me desaniman las mentiras, me lo creo todo pero que nadie me engañe, búscame que estoy para ti, pero no me utilices.
Como me da igual la política, lo mismo me asocio a la derecha que la izquierda, con los de arriba o con los de abajo, simplemente donde estén las personas honestas, sinceras y trabajadoras. Como eso es difícil encontrarlo en la política (según me dicen), por eso me encuentro fuera y donde me da la gana.
Por la actividad a la que me dedico debería de actuar como alguien de derechas, pero por las actitudes que adopto me califican de izquierdas, las dos son peceras bonitas y adecuadas, ahora bien, soy feliz y la conciencia muy tranquila, ¿qué mas da del color por el que apueste?.
A mi vida no le puedo pedir más, he alcanzado algunos éxitos personales y profesionales (los suficientes), me quedan algunas insatisfacciones por metas no realizadas, pero lo que poseo ahora mismo me compensa con creces esas ausencias: Tengo una familia bien estructurada, un hombre casado, con hijos, a los cuales constantemente les transmito lo que van a encontrar en la sociedad y lo que ellos deben aportar, contra lo que deben luchar y lo que deben defender, y de momento creo que lo van entendiendo. ¿Qué más da todo lo demás?. Todas estas historias pasarán, pero el recuerdo y las actitudes de las personas: no pasarán.
Agradezco a Federico Ortega que divulgó y permitió los escritos de Eladio Cobo (aún no estando muy conforme) porque le expliqué que era una asignatura pendiente que tengo personalmente conmigo mismo: Un compromiso social, y no conmigo precisamente, sino por los que me rodean, para no dar motivos a venganzas personales o acosos sociales, porque el abuso de poder no perdona, pero de miedo, ni una pizca. Tampoco ha sido necesario identificarme. Creo que he realizado una pequeña labor social y pasado un tiempo nadie se acordará ni de mí, ni de todo esto.
El próximo 27 de Febrero, víspera del día de Andalucía, según hemos acordado Alhaurín.com y yo, me identificaré como el “negro” de Eladio Cobo. Los asiduos se darán cuenta de que no hay nada extraordinario en mí ni en mis opiniones, tampoco creo que me tachen de deplorable, pero sí cuadrarán muchas cosas sueltas que han aparecido en esta publicación, e incluso en al ámbito social del pueblo. Pero eso sí, Roque me tiene que prometer que no me meterá en la cárcel, incluso que ni me llevará al Juzgado, ya que si analiza su trayectoria y la mía, yo no le hecho daño al pueblo.
Con este escrito desaparezco del foro como Eladio Cobo, perdón a los que haya incordiado e incluso intrigado, pero que repasen las líneas que les he dedicado porque algo pretendía transmitirles, positivamente, desde luego, aunque con algo de brusquedad en algún momento.