Visite nuestro patrocinador

Encuentro con el Museo Picasso

 

José Manuel de Molina. 21.01.04. Ayer visité por primera vez el Museo Picasso de Málaga aprovechando que teníamos fiesta local. Confieso que iba un poco predispuesto negativamente porque no me atrae mucho la pintura vanguardista, pero tras dos horas de ver obras salí satisfecho.
El museo está aún mal señalizado, apenas una señal lo anuncia cuando ya lo alcanzas a ver. El viejo palacio renacentista tampoco es el mejor edificio para este fin a pesar de la revitalización de la zona, y sus salas, estrechas y repartidas en varias plantas no son las mejores para un museo que quiera tener la repercusión de éste. Sólo la parte aneja con la exposición temporal es realmente idónea,  aunque la escasez de bancos para deleitarse admirando una obra es un problema general de todo el museo.


Los visitantes foráneos superaban ayer a los locales, incluso los grupos de estudiantes venían de Madrid y Granada, a veces demasiado ruidosos ante la pasividad de los jóvenes vigilantes, que salvo algunas excepciones están deseosos de agradar.

En cuanto a las obras de arte he descubierto que me encanta el Picasso ceramista y escultor, y que el Picasso pintor se repetía demasiado cuando ya era un cotizado artista. No obstante es lógico hartarse un poco de tanto surrealismo cuando se ven decenas y decenas de obras de un mismo autor, unas al lado de otra, lo que por otro lado no deja de ser un magnífico lujo. 

De cualquier forma no duden en ir, hasta el 28 de febrero está la exposición permanente con magníficas y distintas obras como La Celestina o Las Meninas, cedidas para la inauguración por los museos picassianos de París y Barcelona. Otras pinturas de la colección permanente también son inolvidables como Olga Kokhlova Retrato de Pablo con gorro blanco, o Busto de mujer con los brazos cruzados.

Para finalizar bajé al subsuelo donde encontraron unos restos arqueológicos fenicios y romanos que han pretendido conservar, ya saben, como los de la Plaza de la Marina, mucha barandilla, poca piedra,  y de noche me los cargo.
Una placa resumen de la historia de la ciudad de Málaga hizo sonreir mi sangre andalusí: Hablaba de los tiempos lejanos del califato y las taifas, y recordaba la conquista, no reconquista, de los Reyes Católicos. Qué curioso que gracias al museo los visitantes aprendan que llevamos más tiempo de moros que de castellanos.