Mis razones para votar
NO
José Manuel de Molina.
07.02.04. La
Constitución europea es
un anhelo de todos los europeos
para intentar hacer una gran
unión entre países que se han
machacado hasta hace sesenta
años, sin embargo la nueva
Constitución no añade a los
españoles más derechos que los
que ahora tenemos, no acaba como
dice Federico con la influencia
de militares o curas, (no
comparto su fijación con los
curas que en todo caso no tienen
el poder de antaño), simplemente
dependeremos de otros "curas" y
de otros "militares", que bajo
la excusa del laicismo se
vuelven anti-católicos e incluso
retrasan la entrada de una
Turquía musulmana, por más
cambios que les obliguen a
hacer.
A mi amigo Fede se le olvida el
otro gran poder, la banca,
esta Constitución santifica el
euro a costa de animar al
capitalismo más salvaje y
las contrataciones
temporales con menos
compensaciones
sociales. España, y peor aún
Andalucía, será sólo un mercado
de consumidores, nuestro campo
verá reducida las ayudas al
tener que sostener a los de
Europa del Este, de la pesca no
hablo porque ya se la
cargaron, y la mano de obra más
barata que llegará, acabará con
ventajas sociales obtenidas
después de muchos años de
sufrimiento. Esto no lo dice la
Constitución no, simplemente
será un efecto de "la ley de la
oferta y la demanda".
Por otro lado tampoco asume que
puede haber pueblos sin estado
en esta Europa multinacional.
Que no haya fronteras internas
no quiere decir que no las haya
culturales y querer lo mejor
para tu tierra no es
incompatible con querer lo mejor
para Europa. Lo ideal
efectivamente es no tener
fronteras, pero la Constitución
no elimina a los estados, los
ratifica, y reduce las regiones
a un consejo consultivo poco
concreto, cuando en España la
circunscripción única hace muy
difícil oir a las minorías. Si
queremos realmente una unión y
poder dar ejemplo al mundo, no
para enfrentarnos a nadie,
incluidos a los americanos,
deberíamos suprimir totalmente
los países actuales y tener un
estado único que oyera la voz de
sus ciudadanos. no sólo una
regulación económico-financiera.
En definitiva la Constitución a
referéndum, coordinada por un
personaje tan nefasto para
nosotros como Giscard D'Estaing, es
un soporte legislativo donde
franceses y alemanes nos dirán a
los demás europeos lo
que tenemos que comprar o
vender, no cómo vamos a tener
mayor bienestar social o cómo
solucionar que Andalucía siga a
la cola del desarrollo europeo.
Creo pues que por Europa hay que
ir a votar, pero a esta
Constitución hay que votar que
NO.