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LOS SINDICATOS SE RECONVIERTEN EN SIERVOS DEL PATRONO 

Juan Manuel Cestino. Presidente de Ecologistas en Acción Habalcuza. 11.01.04. A mediados del siglo XIX, los sindicatos nacen básicamente para defender la dignidad de los trabajadores en una sociedad  influenciada por los convulsos tiempos de la revolución industrial, y en donde la mano de obra es infravalorada y hasta despreciada, por las clases pudientes y los artesanos, en definitiva eran los “parias” del momento. Los sindicatos unieron y dotaron a esta nueva clase social de la autovaloración suficiente como para plantear sus reivindicaciones en base a la dignidad del trabajo y personal del individuo.

 Hoy en los inicios del siglo XXI los sindicatos ya no se plantean la dignidad en el trabajo, simplemente han evolucionado hacia un ente que protege ante todo su organización y a su clase dirigente y usa a los trabajadores.  En el mejor de los casos se limita a conseguir puestos de trabajo aunque sean en precario y siempre a las ordenes y conveniencia del patrono, se han transformado en siervos del empresario y su única razón de actuar es el consabido “POR LOS PUESTOS DE TRABAJO” no les importa que estos puestos de trabajo se sustenten en la amenaza, la ilegalidad, la inmoralidad y la destrucción de un patrimonio natural que es propiedad de todos los ciudadanos. La dignidad es lo de menos, lo importante es la “pela” y mantener una infraestructura sindical donde abunden los “Liberados”.

De esta posición parten los sindicatos en relación a la explotación irracional de los recursos naturales.   En el tema concreto de los áridos provenientes de las Canteras de Alhaurín de la Torre su actitud es realmente desoladora y muestran claramente la insensibilidad de estos mercaderes de la mano de obra aborregada. Ahora convocan una huelga general e indefinida en apoyo de sus pagadores, tratando con ello de forzar a las administraciones a cometer un delito de prevaricación continuada y chantajear a sus convecinos y a la sociedad civil en su conjunto para favorecer los intereses económicos de unos pocos, los propietarios de las explotaciones mineras que en el caso que nos ocupa mantienen otra cantera en la Araña (Rincón de la Victoria) y de una descomunal cantera en Casares, cantera que amenaza con destruir también uno de los parajes más bellos e interesantes de Sierra Bermeja. Esta claro que poco les importara a  los dirigentes sindicales la cultura representada por los  restos de asentamientos neolíticos (ya destruidos en las canteras de la araña) o los parajes geológicos del Canuto de la Utrera. Los sindicatos apoyan el salvajismo consumista y despilfarrador.

La construcción en España y en Andalucía es la industria que menos recicla y menos reutiliza sus materiales, aproximadamente un 3% frente a países como Holanda y Dinamarca que lo hacen en 80%. Claro que en estos países las administraciones priman generosa y de forma directamente proporcional al material reciclado que se utiliza por la industria de la construcción.

No hemos oído nuca manifestarse en este sentido a los “Jefes” de las organizaciones sindicales, no luchan por crear puestos de trabajo en empresas de futuro como las del reciclado de materiales de construcción. Está claro que para la empresa extractiva es más rentable y barato el destruir patrimonio natural que reutilizar lo desechado y en este sentido y bajo esa directriz, trabajan sus “mandados”.

Es necesario por tanto y la vista de la toma de posición arrogante y prepotente de los explotadores de las concesiones mineras de áridos y los dirigentes sindicales, que el chantaje que pretenden contra toda una sociedad y sus representantes en las administraciones, sea contestado como tal por sociedad uniendo nuestros criterios y razones, defendiendo las condiciones necesarias para que se salvaguarden los intereses de los ciudadanos en su conjunto, sin presiones, sin chantajes y si amenazas por parte de nadie.

                                                  Juan Manuel Cestino. Presidente de Ecologistas en Acción Habalcuza