ALHAURIN DE LA TORRE: Con paso
majestuoso
Miles de fieles participaron en la
procesión del cincuentenario de Nuestro Padre Jesús
Diario SUR J. Sesmero Carrasco
Martes, 14 de septiembre de 1999
Majestuoso e inolvidable. La procesión del cincuentenario de la primera salida de
Nuestro Padre Jesús Nazareno del Paso de Alhaurín de la Torre puso el broche de oro a un
programa de actos que quedará grabado en la memoria de los hermanos moraos por su
brillantez y emotividad. En el desfile del domingo participaron miles de fieles.
Fue el cierre mágico a un mes de celebraciones. La Hermandad de Nuestro Padre Jesús
Nazareno del Paso y María Santísima de los Dolores, los Moraos de Alhaurín de la Torre,
clausuró con gran brillantez su homenaje a la figura tallada en 1949 por el escultor
Pedro Pérez Hidalgo, con un intenso fin de semana cargado de solemnidad, emociones
contenidas y fiesta por todo lo alto. La ocasión bien lo merecía.
El aperitivo tuvo lugar en la noche del sábado, con el pregón del hermano fundador y ex máximo responsable de la cofradía, Juan Benítez Navarro, quien enardeció al público que abarrotaba la iglesia parroquial de San Sebastián con un documentado y emotivo pregón, cargado de referencias históricas y con especial atención a los logros de cada uno de los 11 hermanos mayores que ha tenido la entidad desde su refundación en 1946. El pregón, de 40 minutos, fue interrumpido en varias ocasiones por los aplausos de la concurrencia, así como por la interpretación de una sevillana rociera compuesta por un grupo de hermanas morás.
Al término de la intervención de Benítez, se procedió a la entrega de cuadros conmemorativos a los distintos ex hermanos mayores y al concejal de Cultura del Ayuntamiento, Miguel Ángel Huesca. Posteriormente, la Asociación Músico-Cultural La Unión, de los alhaurines, ofreció un concierto de gran calidad, con un repertorio en el que destacó la pieza 'La Saeta'. El traslado del Nazareno desde el altar mayor hasta el trono, con un saludo a la capilla de la Cofradía de los Verdes, cerró la velada.
El día cumbre de las celebraciones en honor de Nuestro Padre Jesús, el domingo, comenzó con una diana floreada a cargo de la banda de cornetas y tambores del municipio, dirigida por Manuel Cinta. Posteriormente hubo un acto íntimo en el cementerio de homenaje a los hermanos fallecidos, que fue oficiado por el párroco de la localidad, Jaime Gasulla, y el capellán castrense del IV Tercio de la Legión Española.
La liturgia posterior también estuvo cargada de emotividad, al coincidir con momento de la imposición del Escudo de Oro de Alhaurín de la Torre a Nuestro Padre Jesús, de manos del alcalde, Joaquín Villanova, con lo que cumplió así el mandato del pleno. La coral Santa Cecilia puso el acompañamiento musical al evento, que se cerró con la entrega de un recuerdo al escultor de la imagen del Nazareno.
Una vez concluida la función religiosa, el parque municipal albergó un concierto en el que actuaron varias bandas invitadas para la ocasión: la municipal de Campillos, La Unión y la de la Hermandad de los Moraos de Alhaurín el Grande, con gran éxito de público. Por la tarde, antes de la salida en procesión, estas formaciones realizaron el tradicional pasacalles, al que se unieron las bandas de cornetas y tambores de los Moraos de Alhaurín elGrande, la municipal de Alhaurín de la Torre y la de la Cofradía de las Tres Caídas de la Esperanza de Triana (Sevilla), de reconocido prestigio en toda Andalucía. Esta banda interpretó una versión de 'La Malagueña', del maestro Lecuona, que puso los vellos de punta al numeroso público.
Y luego se convirtió en Jueves Santo el domingo. Miles de feligreses participaron en la salida procesional del Nazareno, que recorrió su itinerario acostumbrado en loor de multitudes, con invitados de excepción como el presidente de la Agrupación de Cofradías de Málaga, Clemente Solo de Zaldívar, además representaciones de numerosas hermandades de toda la provincia, incluidos, cómo no, los Verdes y Moraos de ambos alhaurines. Uno de los momentos más destacados fue el paso por la calle El Chorrillo, cuyas fachadas estaban ricamente decoradas con los mantones de manila, así como la posterior bendición en la plaza del pueblo, que arrancó los aplausos del público. El encierro de la imagen, que tuvo lugar poco antes de la medianoche, coincidió con una lluvia de buganvillas moradas desde el campanario, que dieron mayor color y realce al acto final. Fue el auténtico broche de oro a una fecha inolvidable.