| tu gacet@ |
|
Boletín informativo electrónico del Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre |
La Virgen de la Candelaria entre olor a pan
03
de febrero de 2004.-
La
presentación del niño Jesús en el templo, un episodio bíblico que se
conmemora el segundo día de febrero, tiene su correspondencia litúrgica en la
procesión de la Virgen de la Candelaria. Y desde tiempo inmemorial, el pueblo
de Alhaurín de la Torre tiene una costumbre que ni los mas viejos del lugar
recuerdan y es el ofrecimiento a la Virgen de los bebes nacidos durante ese año.
El
día de la Candelaria la iglesia de San Sebastián se llena de fieles y de
alborozo de niñas y niñas, en brazos de sus madres o madrinas, que sostienen
una rosquilla de pan para ofrendársela a la Virgen, porque esa es otra tradición
enraizada en la cultura del municipio, que siempre ha hecho gala de su renombre
como lugar de panaderos y molinos. Aquí se fabricaba el pan que venían a
comprar desde la capital atraídos por su sabor y calidad. Y esa fama del buen
pan alhaurino era el mejor presente que ofertar a la Virgen en agradecimiento
por el nuevo vástago que acababa de nacer.
Esas
rosquillas ofrecidas con su correspondiente lazo rosa o azul, según el sexo del
recién nacido, son bendecidas por el párroco de la localidad que impone también
la manos a los pequeños. Colocadas en cuatro puntales en las esquinas del
trono, son sacadas en procesión a hombro exclusivo de mujeres, por las calles
del pueblo hasta la plaza, donde una hoguera de muñecos de trapo y otros
objetos aportados por los vecinos, espera la llegada de la Virgen para iluminar
con su fuego la escena, dado el significado de candela/fuego del nombre de la
Virgen de la Candelaria.
La
tradición local exige que el niño Jesús que porta en sus manos el conjunto
escultórico, en esta ocasión, abandone los brazos de su madre y pase a ser
portado por una madrina infantil elegida entre las niñas del pueblo, que lo
lleva en su regazo, mientras dos acompañantes portan unas canastillas con el
pan de la ofrenda.
Cuando
el fuego se extingue, las hogazas de pan son repartidas entre la multitud que se
agolpa alrededor de la imagen, ya que este pan bendecido, dicen, trae la fortuna
y felicidad a quien lo consume.
Antiguamente
cuando la escasez alimentaria era la nota predominante en la sociedad local, la
costumbre era repartirlo entre los pobres del pueblo, que así el día de la
Candelaria tenían la suerte de comer un pan especial, el elemento
representativo de que un nuevo alhaurino o alhaurina se había incorporado a la
vida del pueblo.
Ayer,
Alhaurín de la Torre se vistió de gala para recibir el paseo de su Virgen de
la Candelaria, un virgen envuelta en olor a pan.
Edita: Oficina de Prensa del Ayuntamiento