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Romaníes:
La discriminación empieza en la
Educación Primaria
Situación y estado de la educación
de los niños romaníes en Bosnia Herzegovina, Croacia y Eslovenia
16 de
noviembre de 2006
La pobreza extrema, la discriminación en las escuelas y la falta de currículos
verdaderamente globales y multiculturales impiden a los menores romaníes de
Bosnia y Herzegovina, Croacia y Eslovenia disfrutar de su derecho a la
educación. En su último informe, Amnistía Internacional trata la exclusión de
los menores romaníes de la educación primaria en estos países y el hecho de que
los gobiernos no hayan abordado hasta ahora sus necesidades.
"Las barreras que encuentran los menores romaníes para acceder a la educación
les privan de la oportunidad de desarrollar su potencial y perpetúan la
marginación de sus comunidades", ha manifestado Omer Fisher, investigador de
Amnistía Internacional sobre Bosnia y Herzegovina, Croacia y Eslovenia.
"Es responsabilidad de los gobiernos ocuparse de estas barreras a la educación."
El derecho a la educación y a no sufrir discriminación se halla recogido en el
derecho internacional de los derechos humanos y en la constitución de los tres
países de que se ocupa el informe. Sus gobiernos han adoptado programas y planes
de acción especiales para la inclusión de la población romaní en la educación.
Sin embargo, tanto ellos como las organizaciones no gubernamentales admiten que
el acceso de los menores romaníes a la educación es, en el mejor de los casos,
parcial.
A veces se proporcionan a los menores romaníes comedores, libros de texto y
transporte gratuitos, pero el simple hecho de llegar a la escuela puede resultar
imposible si ésta está demasiado lejos para ir a pie o si no se tienen ropas que
abriguen lo suficiente en el frío invierno. A menudo, los menores no pueden
estudiar ni hacer los deberes escolares porque en su casa hace frío o la familia
vive hacinada en ella. Miembros de la comunidad romaní de Eslovenia explicaron
así esta situación a Amnistía Internacional: "Algunos vivimos en chozas. ¿Cómo
les va a ir bien a los niños en la escuela?".
En algunos casos, los menores romaníes son discriminados por sus propios
maestros. A veces, se los segrega en grupos o clases "de romaníes sólo" y se les
ofrece un currículo reducido. Con frecuencia se utilizan estereotipos negativos
sobre la "forma de vida" de los romaníes o su actitud hacia la educación para
explicar su escasa asistencia a clase y sus malas calificaciones. Los docentes
de la escuela primaria de Macinec, Croacia, expusieron en un informe judicial
los argumentos siguientes para explicar su decisión de segregar a los menores
romaníes: "Los padres romaníes suelen ser alcohólicos, sus hijos tienen
tendencia a robar, decir palabrotas y pelearse, y en cuanto los profesores se
dan la vuelta desaparecen cosas, normalmente objetos insignificantes e inútiles,
pero lo importante es que los roban".
Tanto el personal docente como las familias y los menores romaníes reconocen en
general que muchas de las dificultades que se les presentan a estos últimos en
las escuelas primarias se deben a barreras lingüísticas. Muchos menores romaníes
tienen un dominio limitado o nulo del idioma que habla la mayoría de la
población. Actualmente, las lenguas que hablan los menores romaníes están
prácticamente ausentes de las escuelas en los tres países, a diferencia de las
de otras minorías. Otras medidas que podrían contribuir a superar los obstáculos
que representa el idioma, como mejorar el acceso de los menores romaníes a la
educación preescolar y contratar a auxiliares docentes romaníes debidamente
formados, no se han aplicado de manera sistemática y exhaustiva. La cultura y la
historia romaníes en general no se incluyen de manera sistemática en los
currículos de las escuelas de Bosnia y Herzegovina, Croacia y Eslovenia.
"Las autoridades de Bosnia y Herzegovina, Croacia y Eslovenia deben aplicar a la
educación de los menores romaníes un enfoque basado en su integración en un
sistema escolar que se adapte a sus necesidades y cultura", ha señalado Omer
Fisher.
Amnistía Internacional pide que se tomen de inmediato medidas para hacer frente
a la discriminación de los menores romaníes en las escuelas, garantizando que
ningún menor romaní es incluido en clases o grupos especiales por el simple
hecho ser romaní, vigilando la composición de las clases y, si fuera necesario,
las actividades del personal docente que trabaja con romaníes e impartiendo a
los docentes de enseñanza primaria formación dirigida a eliminar los prejuicios
y estereotipos negativos.
Ocuparse de los obstáculos en el acceso a la educación que sean resultado de la
pobreza e incluir la cultura y la lengua romaníes en las escuelas forma parte
del proceso a largo plazo que debe seguirse para la inclusión plena de los
menores romaníes en la educación primaria.
"Los menores romaníes, al igual que todos los demás, tienen derecho a recibir
una educación que les capacite para ocupar su lugar en la sociedad del país en
que viven y contribuir a ella", ha manifestado Omer Fisher.
"Es responsabilidad de los gobiernos romper el círculo vicioso de analfabetismo,
pobreza y marginación e integrar a la parte más vulnerable de sus poblaciones."
Bosnia y Herzegovina
Los romaníes y el derecho a la educación
Datos y estadísticas
La población romaní de Bosnia y Herzegovina
Las estimaciones sobre el número de romaníes que viven en Bosnia y Herzegovina
varían, siendo 60.000 la cifra que más se menciona, entre una población total de
más de cuatro millones. El desplazamiento forzado de romaníes durante la guerra
de 1992-1995 redujo su número en la República Srpska (República Serbia) a menos
de 10.000, según las estimaciones. En la otra entidad –la Federación de Bosnia y
Herzegovina– las comunidades romaníes más nutridas se encuentran en los cantones
de Tuzla, Sarajevo y Zenica-Doboj.
La lengua romaní es usada por la mayoría de los romaníes, aunque de forma
decreciente entre las generaciones más jóvenes.
Los romaníes no han cesado de experimentar problemas al intentar regresar a las
zonas de las que fueron desplazados durante la guerra, en parte debido a la
discriminación.
Una proporción significativa de romaníes vive en asentamientos informales, a
menudo construidos sin los permisos necesarios y tienen un acceso limitado o
nulo a servicios esenciales.
El índice de pobreza entre los romaníes es considerablemente más elevado que el
del resto de la población: se estima que un 26 por ciento de romaníes vive por
debajo del índice oficial de pobreza, comparado con un 3 por ciento en el resto
de la población.
Las estimaciones basadas en el número de romaníes que reciben asistencia social
sugiere que aproximadamente el 70 por ciento de la población romaní está
desempleada.
El marco jurídico y el plan de acción nacional para la educación de las minorías
El Acuerdo Marco General de Paz en Bosnia y Herzegovina (1995) –que es la
Constitución del país–, contiene una disposición de no discriminación por
motivos de “sexo, raza, color, idioma, religión, opinión política o de otra
índole, origen nacional o social, asociación con una minoría nacional,
propiedad, nacimiento u otra condición”.
El derecho a la educación está consagrado en la Constitución entre los derechos
que disfrutarán “todas las personas dentro del territorio de Bosnia y
Herzegovina”.
La Ley Marco de Educación Elemental y Secundaria en Bosnia y Herzegovina incluye
el principio de educación elemental gratuita y obligatoria para toda la
población infantil.
La Ley de Protección de las Minorías Nacionales prevé que éstas pueden estudiar
lengua, literatura, historia y cultura también en su propio idioma.
En el 2004 se adoptó un Plan de Acción sobre las Necesidades Educativas de los
Romaníes y los Miembros de Otras Minorías Nacionales de Bosnia y Herzegovina. El
Plan de Acción identifica varias medidas especiales para promover la inclusión
de la población romaní en el sistema educativo.
Exclusión en la educación preescolar y la enseñanza primaria
Pocos niños y niñas romaníes tienen acceso a la educación preescolar.
No se dispone de información exacta sobre los índices de asistencia a las
escuelas primarias de la población infantil romaní; se estima que la inmensa
mayoría de niños y niñas romaníes no asiste a la escuela o lo hace de forma
intermitente.
El índice de abandono escolar es alto; en la República Srpska, por ejemplo, el
número de niños y niñas romaníes que abandona la escuela es tres veces superior
al de los que completan la educación básica.
Según algunas estimaciones, sólo un 15 por ciento del conjunto de la población
infantil romaní completa la educación básica.
Principales obstáculos en el acceso a la educación
La pobreza extrema; la falta de ropa de abrigo adecuada; las dificultades de
transporte desde asentamientos remotos; el hambre; el hacinamiento en
asentamientos sin habitabilidad alguna.
El incumplimiento, por parte de las autoridades, de su deber de proporcionar los
medios económicos y de otra índole necesarios para facilitar a las familias
romaníes de bajos ingresos libros de texto, comidas y servicios de transporte.
El hecho de que las autoridades no hayan compilado datos sobre la población
romaní incluida en el sistema educativo ni se hayan asegurado de que los niños y
niñas romaníes están incluidos en la educación elemental obligatoria.
La cultura y tradiciones romaníes no se incluyen de forma sistemática en los
planes de estudio escolares; con poquísimas excepciones, la lengua romaní no se
enseña ni usa en las escuelas.
Un número extremadamente reducido de la población infantil romaní asiste a
programas preescolares, que a menudo no están disponibles gratuitamente o de
forma subvencionada.
La falta de docentes y mediadores de etnia romaní.
La falta de formación para docentes y auxiliares docentes romaníes.
El cantón de Tuzla
En el año escolar 2005-2006 asistieron a la escuela elemental 711 niños y niñas
romaníes: un ligero ascenso sobre los 641 del curso 2001-2002. Las autoridades
dicen que “sólo” son ahora unos 120 los niños y niñas romaníes que están
completamente excluidos del sistema educativo y que aproximadamente 80 no
asisten a la escuela con regularidad. Estas estimaciones parece ser bastante
optimistas, ya que en el 2002, cuando se informaba de que 641 niños y niñas
romaníes asistían a la escuela, también se estimaba que el 80 por ciento de la
población infantil romaní estaba excluida del sistema educativo.
Las autoridades del cantón de Tuzla manifestaron a Amnistía Internacional que la
falta de recursos les impedía implementar plenamente el Plan de Acción sobre las
Necesidades Educativas de los Romaníes y los Miembros de Otras Minorías
Nacionales de Bosnia y Herzegovina.
Las recomendaciones a las autoridades de Bosnia y Herzegovina incluyen:
Asegurar que se compilan datos e información estadística, desglosados por sexo y
edad, sobre la población romaní, así como sobre su inclusión en el sistema
educativo.
Tomar medidas para asegurar que se proporciona asistencia a los niños y niñas de
familias romaníes de bajos ingresos de forma oportuna e integral, a fin de que
puedan superar los obstáculos que impiden su acceso a la educación y que se
derivan de su bajo nivel socioeconómico.
Tomar medidas para asegurar que la cultura, historia y tradiciones romaníes se
incluyen en los planes de estudio escolares de todo el país o en las escuelas
con una población escolar romaní considerable.
Tomar medidas para asegurar que los niños y niñas romaníes tienen acceso a
programas preescolares de suficiente duración, y que éstos incorporan la
cultura, historia, tradiciones y lengua romaníes además de la lengua bosnia,
croata o serbia.
Tomar medidas para asegurar un empleo integral y sistemático de auxiliares
docentes y mediadores romaníes en todos los centros preescolares y escuelas con
considerable alumnado romaní.
Tomar medidas para asegurar que se imparte formación a todo el personal de las
escuelas –docente, administrativo, etc.–, especialmente en escuelas con un
número considerable de escolares romaníes, sobre la cultura, historia,
tradiciones y lengua romaníes, y que esta formación se imparte con la
participación y colaboración de organizaciones romaníes.
Proporcionar formación pedagógica, y otra formación relevante, a auxiliares
docentes y mediadores romaníes, con el objeto de asegurar que participan plena y
significativamente en la enseñanza.
Croacia
Los romaníes y el derecho a la educación
Datos y estadísticas
La población romaní de Croacia
En el censo del 2001, de una población de 4,4 millones de habitantes,
aproximadamente 9.000 declaraban ser romaníes, pero su número se estima entre
30.000 y 50.000.
Las comunidades romaníes más numerosas son las ubicadas en los condados de
Medimurje y Varaždin en el extremo norte de Croacia, que constituyen
aproximadamente el 30 por ciento del total de la población romaní del país.
También hay romaníes en los condados de Osijek-Baranja y Sisak-Moslavina, y en
la capital, Zagreb. Muchos romaníes viven en asentamientos no oficiales,
construidos sin permiso de obras y faltos de infraestructura y servicios
básicos.
Casi el 80 por ciento de la población romaní utiliza lenguas romaníes.
Se estima que entre el 12 y el 13 por ciento de la población romaní subsiste con
ingresos inferiores a los 4,3 dólares estadounidenses por día, mientras que
estas condiciones sólo se dan entre el 2 y el 5 por ciento del resto de la
población.
Según algunas fuentes, aproximadamente el 80 por ciento de los hogares romaníes
no tiene ingresos regulares y prácticamente la totalidad de las mujeres romaníes
carecen (oficialmente) de empleo.
El marco jurídico y los planes nacionales para la inclusión romaní
La Constitución dispone que “[t]odas las personas disfrutarán de los mismos
derechos y libertades en la República de Croacia, sin distinción de raza, color,
sexo, idioma, religión, convicciones políticas o de otra índole, origen nacional
o social, propiedad, nacimiento, educación, condición social u otras
características”.
La Ley Constitucional sobre los Derechos Humanos y los Derechos de las Minorías
Étnicas y Nacionales de Croacia prevé que “[l]os miembros de las minorías
nacionales tendrán derecho a la educación en la lengua y alfabeto que utilicen”.
La Constitución consagra el principio de la educación primaria gratuita y
obligatoria.
En el 2003 se adoptó un Programa Nacional para Romaníes. Una de sus secciones
está dedicada a la educación, con medidas para promover la inclusión de los
niños y niñas romaníes en las escuelas.
Croacia está participando en el Decenio de la Inclusión Romaní, una iniciativa
intergubernamental regional “para reducir las disparidades en resultados clave
de desarrollo humano y económico para los romaníes mediante la implementación de
programas y reformas políticas destinados a romper el círculo vicioso de pobreza
y exclusión”.
En el 2005 se adoptó un Plan de Acción para mejorar el acceso de la población
romaní a la educación, el empleo, el cuidado de la salud y la vivienda.
Exclusión en la educación preescolar y la enseñanza primaria
Pese a las mejoras observadas en años recientes (especialmente en el condado de
Medimurje), la mayoría de los niños y niñas romaníes de Croacia no están
incluidos en programas preescolares.
Muchos niños y niñas romaníes en edad escolar poseen un conocimiento limitado o
nulo de la lengua croata cuando comienzan a ir a la escuela.
Se estima que el 86 por ciento de los niños y niñas romaníes de 7 años de edad
asisten a la escuela primaria. Los índices de asistencia escolar ascienden a
casi el 95-100 por ciento para el grupo comprendido entre los 8 y los 12 años, y
desciende gradualmente para los niños y niñas de mayor edad. Sólo un 70 por
ciento de la población romaní de 15 años de edad está escolarizada.
Prácticamente la totalidad de la población infantil no romaní comprendida entre
los 7 y los 15 años lo está.
Se estima que sólo el 27 por ciento del alumnado romaní inscrito en escuelas
primarias completa su educación básica. En algunas escuelas, el porcentaje de
niños y niñas romaníes que no completa su educación básica asciende al 90-100
por ciento.
Principales obstáculos en el acceso a la educación
El racismo y la discriminación. El uso de estereotipos negativos por el cuerpo
docente conduce a bajas expectativas de los niños y niñas romaníes y otras
actitudes discriminatorias. Las clases segregadas, “sólo para romaníes”, parecen
ser cada vez menos comunes.
Las grandes distancias que separan los asentamientos y las escuelas, el
hacinamiento y el frío en los hogares romaníes, las deplorables condiciones de
saneamiento en los asentamientos, la falta de ropa de abrigo adecuada y la
insuficiencia de recursos económicos para costear los gastos asociados con la
educación, siguen denegando a los niños y niñas romaníes la totalidad de los
beneficios que reporta la educación.
Las barreras lingüísticas y la ausencia de planes de estudio multiculturales. La
no inclusión de la lengua, cultura y tradiciones romaníes en los planes de
estudio.
El insuficiente acceso a la educación preescolar y la falta de auxiliares
docentes romaníes, especialmente en ciertas áreas del país.
La falta de formación para el profesorado y para auxiliares docentes de etnia
romaní.
Clases “sólo para romaníes” en Medimurje
En el año escolar 2000-2001, casi el 60 por ciento del alumnado romaní
escolarizado del condado de Medimurje se ubicaba en un total de 24 clases
segregadas, y en el año 2001-2002, en las escuelas primarias de Macinec y
Kuršanec, aproximadamente el 83 y 88 por ciento, respectivamente, de todos los
escolares romaníes recibían enseñanza en clases separadas.
En abril del 2002, las familias de 57 niños y niñas romaníes entablaron demanda
en el Juzgado Municipal de Cakovec contra el Ministerio de Educación de Croacia,
el condado de Medimurje y las escuelas primarias de Orehovica, Macinec, Kuršanec
y Podturen, acusándolos de segregar a los escolares romaníes debido a su origen
étnico. En septiembre del 2002, el tribunal rechazó la demanda aduciendo que la
presunta falta de un conocimiento adecuado de la lengua croata justificaba el
establecimiento de clases separadas para romaníes. En diciembre del 2002, las
familias de 15 niños y niñas romaníes entablaron demanda ante el Tribunal
Constitucional de Croacia, alegando que la segregación de los escolares romaníes
en las escuelas croatas constituía una violación de la Constitución del país. La
causa no ha concluido.
En diciembre del 2004, los 15 demandantes presentaron una petición al Tribunal
Europeo de Derechos Humanos alegando también que en los anteriores
procedimientos seguidos ante el Juzgado Municipal de Cakovec, las notas adjuntas
al escrito presentado por la escuela de Macinec manifestaban que “los padres
romaníes son a menudo alcohólicos, sus hijos tienen tendencia a robar, a usar un
lenguaje soez y a pelearse, y en cuanto los profesores vuelven la cabeza
empiezan a desaparecer cosas, por lo general objetos insignificantes e inútiles,
pero lo importante es que las roban”. La causa no ha concluido.
Aunque las clases “sólo para romaníes” parecen ser cada vez menos comunes, el
uso de estereotipos negativos entre el profesorado que trabaja con romaníes no
ha cesado.
Las recomendaciones a las autoridades croatas incluyen:
Velar por que la ubicación de un niño o niña en clases o grupos separados en las
escuelas primarias no se deba nunca a razones discriminatorias sino que siempre
se apoye en criterios razonables y objetivos, y que sólo se lleve a cabo cuando
es necesario y teniendo presente el mejor interés del niño o la niña.
Tomar medidas para asegurar que la cultura, historia y tradiciones romaníes se
incluyen en los planes de estudio escolares de todo el país o en las escuelas
con una población escolar romaní considerable.
Tomar medidas para asegurar que los niños y niñas romaníes, especialmente en
áreas donde las iniciativas existentes no son adecuadas, tienen acceso a
programas preescolares de suficiente duración, y que éstos incorporan la
cultura, historia, tradiciones y lengua romaníes además de la lengua croata.
Tomar medidas para asegurar un empleo integral y sistemático de auxiliares
docentes y mediadores romaníes en todos los centros preescolares y escuelas con
considerable alumnado romaní.
Tomar medidas para asegurar que se imparte formación a todo el personal de las
escuelas –docente, administrativo, etc.–, especialmente en escuelas con un
número considerable de escolares romaníes, sobre la cultura, historia,
tradiciones y lengua romaníes, y que esta formación se imparte con la
participación y la colaboración de organizaciones romaníes.
Eslovenia
Los romaníes y el derecho a la educación
Datos y estadísticas
La población romaní de Eslovenia
De los dos millones de ciudadanos que registra el censo esloveno del 2002,
aproximadamente 3.000 se definían como romaníes. Sin embargo, su número real se
estima entre 7.000 y 12.000. Y 3.834 personas declaraban tener el romaní como
primera lengua.
La mayoría de la población romaní se concentra en las regiones de la Baja
Carniola (Dolenjska) y Carniola Blanca (Bela Krajina) en el sureste del país, y
en la región del Mur (Prekmurje) en el noreste de Eslovenia, junto a la frontera
con Hungría. También hay población romaní en los centros urbanos, incluida la
capital, Liubliana. Muchos de los asentamientos romaníes, especialmente los
situados en la región de la Baja Carniola, no están reconocidos oficialmente; no
disponen de saneamiento, agua corriente, cloacas ni servicios de recogida de
basura.
El desempleo entre la población romaní supera el 90 por ciento en algunas áreas.
La mayoría de la población romaní empleada se dedica a recoger chatarra y, a
veces, al trabajo agrícola en las granjas locales.
Muchos miembros de esta etnia fueron “borrados”, es decir, eliminados
ilegítimamente del registro de residentes permanentes en 1992, tras alcanzar
Eslovenia la independencia. Como consecuencia de ello, perdieron sus empleos o
el derecho legal al empleo.
El marco jurídico y la estrategia para la educación de la población romaní
La Constitución de 1991 consagra la igualdad en el goce de los derechos humanos
y las libertades fundamentales, sin distinción de origen nacional, raza, sexo,
idioma, religión, convicciones políticas u otras convicciones, posición
económica, nacimiento, educación, condición social, discapacidad o cualquier
otra circunstancia personal (artículo 14).
La Constitución contiene disposiciones minuciosas sobre los derechos especiales
de las comunidades italiana y húngara de Eslovenia (artículo 64), incluido el
derecho a la educación y a la enseñanza en sus propias lenguas. No se incluyen
disposiciones similares sobre los derechos de las comunidades romaníes.
Tanto la ley como la práctica eslovenas distinguen entre las minorías italianas
y húngaras “autóctonas”, que disfrutan del máximo nivel de protección de sus
derechos como minorías; las comunidades romaníes “autóctonas”, que reciben una
protección menor, y las comunidades romaníes “no autóctonas”, que Eslovenia
excluye de la aplicación del Convenio Marco del Consejo de Europa para la
Protección de las Minorías Nacionales.
La Constitución consagra el principio de la educación primaria obligatoria y
financiada por el Estado (artículo 57).
En el 2004, el gobierno adoptó una Estrategia para la Educación de los Romaníes,
que constituye un paso significativo en la identificación de los principales
obstáculos para la integración de los niños y niñas romaníes y de diversas
medidas importantes destinadas a mejorar el acceso de la población romaní a la
educación.
Sin embargo, la estrategia no ha sido seguida de un plan de acción detallado que
la traduzca en política.
Exclusión en la educación preescolar y la enseñanza primaria
Según las informaciones 40 centros preescolares de toda Eslovenia tienen
inscritos a niños y niñas romaníes. Sin embargo, la mayoría de los romaníes no
tienen acceso a educación preescolar.
Se estima que aproximadamente el 30 por ciento de la población infantil romaní
que alcanza la edad escolar posee un conocimiento muy limitado de la lengua
eslovena.
El índice de asistencia escolar difiere: mientras que en la región del Mur el 70
por ciento del alumnado romaní asiste a la escuela regularmente, en la región de
la Baja Carniola la cifra es sólo del 39 por ciento.
Los niños y niñas romaníes escolarizados no suelen completar el total de nueve
años de que consta la educación básica obligatoria.
Principales obstáculos en el acceso a la educación
Racismo y discriminación. Los romaníes están desproporcionadamente representados
en las escuelas para niños y niñas con necesidades especiales, o se los segrega
en clases y grupos “sólo para romaníes”. El uso de estereotipos negativos por el
cuerpo docente conduce a bajas expectativas de los niños y niñas romaníes y
otras actitudes discriminatorias.
Las grandes distancias que separan los asentamientos y las escuelas, el
hacinamiento y el frío en los hogares romaníes, las deplorables condiciones de
saneamiento en los asentamientos, la falta de ropa de abrigo adecuada y la
insuficiencia de recursos económicos para costear los gastos asociados con la
educación, siguen denegando a los niños y niñas romaníes la totalidad de los
beneficios que reporta la educación.
Las barreras lingüísticas y la ausencia de planes de estudio multiculturales. La
no inclusión de la lengua, cultura y tradiciones romaníes en los planes de
estudio.
El insuficiente acceso a la educación preescolar y la falta de auxiliares
docentes romaníes, especialmente en ciertas áreas del país.
La falta de formación para el profesorado y para auxiliares docentes de etnia
romaní.
El “modelo Bršljin”
En marzo del 2005, a raíz de las protestas de las familias no romaníes ante el
número de escolares romaníes en la escuela primaria de Bršljin, distrito de la
ciudad de Novo Mesto, el Ministerio de Educación y Deportes esloveno decidió
crear en la escuela clases especiales separadas, sólo para el alumnado romaní,
para ciertas asignaturas. Ante las protestas de las familias de los escolares
romaníes y de las organizaciones no gubernamentales (entre ellas Amnistía
Internacional), el ministro de Educación retiró su propuesta inicial y propuso
al parecer que podían crearse distintas clases según el nivel de conocimientos y
de rendimiento de los escolares. Se han creado grupos separados en tres
asignaturas –lengua eslovena, lenguas extranjeras y matemáticas– para los niños
y niñas con un rendimiento insuficiente. Estos grupos especiales pretenden
proporcionar ayuda adicional a los escolares que tienen dificultades en estas
tres asignaturas y, por lo menos en teoría, los ayudarían a
reincorporarse a los grupos ordinarios tras un periodo “de recuperación
académica”.
El cuerpo docente de Bršljin admite que estos grupos están integrados
principalmente, y en algunos casos exclusivamente, por niños y niñas romaníes.
Este modelo ha sido objeto de críticas en Eslovenia por ser en realidad una
continuación de la antigua segregación. En un informe publicado en el 2006, el
Consejo de Europa expresó el temor de que el “modelo Bršljin” representara un
paso atrás en el nivel de integración ya alcanzado y recomendó que se revisara
su implantación, consultando con expertos del sector de la educación y con
representantes de la comunidad romaní.
El modelo Bršljin está siendo evaluado por las autoridades educativas eslovenas
y cuando esta evaluación se complete las autoridades decidirán sobre su
implementación, y su posible aplicación a otras escuelas del país. Se prevé que
esto ocurra en enero del 2007.
Las recomendaciones a las autoridades eslovenas incluyen:
Garantizar que la implementación del llamado “modelo Bršljin” no produce en
realidad una segregación de los escolares romaníes en grupos o clases especiales
“sólo para romaníes” en las escuelas primarias del país.
Velar por que se proporciona asistencia, cuando no esté ocurriendo en la
actualidad, a los niños y niñas de familias romaníes de bajos ingresos a fin de
que puedan superar los obstáculos que impiden su acceso a la educación y que se
derivan de su bajo nivel socioeconómico.
Tomar medidas para asegurar que la cultura, historia y tradiciones romaníes se
incluyen en los planes de estudio escolares de todo el país o en las escuelas
con una población escolar romaní considerable.
Tomar medidas para asegurar que los niños y niñas romaníes tienen acceso a
programas preescolares de suficiente duración, y que éstos incorporan la
cultura, historia, tradiciones y lengua romaníes además de la lengua eslovena.
Tomar medidas para asegurar un empleo integral y sistemático de auxiliares
docentes y mediadores romaníes en todos los centros preescolares y escuelas con
considerable alumnado romaní.
Tomar medidas para asegurar que se imparte formación a todo el personal de las
escuelas –docente, administrativo, etc.–, especialmente en escuelas con un
número considerable de escolares romaníes, sobre la cultura, historia,
tradiciones y lengua romaníes, y que esta formación se imparte con la
participación y colaboración de organizaciones romaníes.
Proporcionar formación pedagógica, y otra formación relevante, a auxiliares
docentes y mediadores romaníes, con el objeto de asegurar que participan plena y
significativamente en la enseñanza.
Amnistía Internacional
Mal principio: La exclusión de romaníes en la enseñanza primaria de Bosnia y
Herzegovina, Croacia y Eslovenia
Este texto resume el documento titulado False starts: The exclusion of Romani
children from primary education in Bosnia and Herzegovina, Croatia and Slovenia
(Índice AI: EUR 05/002/2006), con una extensión de 38.000 palabras, publicado
por Amnistía Internacional en noviembre de 2006 y disponible en el sitio web
www.amnesty.org. La información que contiene el informe, obtenida en gran parte
de las organizaciones que promueven activamente la inclusión de la población
romaní en el sistema educativo, refleja el trabajo de investigación realizado en
Bosnia y Herzegovina, Croacia y Eslovenia.
Mal principio: La exclusión de romaníes en la enseñanza primaria de Bosnia y
Herzegovina, Croacia y Eslovenia
En muchos países de toda Europa, se levantan barreras educativas para los niños
y niñas romaníes. Los gobiernos incumplen su obligación de garantizarles el
derecho a la educación, destrozando así sus posibilidades futuras de empleo y
perpetuando el ciclo de privación y marginación en las comunidades romaníes.
La educación no es sólo un derecho. Es indispensable para hacer efectivos otros
derechos humanos. Las comunidades romaníes siguen estando entre las más pobres
de Europa. La segregación y la discriminación han obligado a muchos de sus
miembros a vivir en los márgenes de la sociedad, en algunos casos en
asentamientos inhóspitos o barrios marginales carentes de la infraestructura y
los servicios más básicos. En muchos países, la comunidad romaní es una de las
principales víctimas de los malos tratos policiales y de los actos de violencia
racistas de grupos o individuos particulares. Con harta frecuencia se les niega
justicia cuando se violan sus derechos humanos.
Este informe pone de relieve la falta de acceso de los niños y niñas romaníes a
la enseñanza primaria en Bosnia y Herzegovina, Croacia y Eslovenia. En estos
países es frecuente que no asistan a la escuela, o que lo hagan sólo
intermitentemente. El índice de abandono escolar es alto, y muchos de estos
niños y niñas no llegan a completar siquiera su educación primaria. A veces se
los segrega en grupos o clases “sólo para romaníes”, en los que se les ofrece
únicamente una versión reducida del currículo. Las actitudes y prejuicios
racistas son moneda corriente, incluso entre sectores del cuerpo docente que
trabaja con romaníes.
Su pobreza extrema niega a estos niños y niñas todas las ventajas de la
educación. A veces se proporcionan comidas, libros de texto y transporte
gratuitamente. Sin embargo, estos niños y niñas con frecuencia no pueden vencer
los obstáculos que representan una distancia excesiva entre el asentamiento
romaní y la escuela, o la falta de ropa de abrigo en invierno. A menudo no
pueden estudiar o hacer los deberes en sus casas a causa del frío o del
hacinamiento. Para los niños y niñas que van a la escuela, la pobreza de sus
ropas los delata como romaníes y los convierte en blanco de persecución y
hostigamiento.
Estas barreras a la educación han de eliminarse y la responsabilidad recae en
los gobiernos. Las autoridades de Bosnia y Herzegovina, Croacia y Eslovenia han
incumplido su obligación de respetar y proteger el derecho a la educación, entre
otras cosas porque, en ocasiones, no han abordado el racismo y la discriminación
de que son blanco las comunidades romaníes dentro y fuera de las escuelas.
Tampoco han hecho efectivo el derecho a la educación de los niños y niñas
romaníes porque no han promovido activamente su plena inclusión en el sistema
educativo.
El derecho a la educación
El derecho a la educación está consagrado en normas y tratados internacionales
de derechos humanos, muchos de los cuales son jurídicamente vinculantes para
Bosnia y Herzegovina, Croacia y Eslovenia. Las obligaciones de los gobiernos en
relación con el derecho a la educación pueden definirse según las cuatro
características siguientes:
· Disponibilidad. La enseñanza primaria debe ser obligatoria y gratuita para
todas las personas. Debe haber instituciones y programas de enseñanza en
cantidad suficiente.
· Accesibilidad. La educación ha de ser accesible a todas las personas, de hecho
y de derecho, especialmente a los grupos más vulnerables, sin discriminación.
· Aceptabilidad. La forma y el fondo de la educación, comprendidos los programas
de estudio y los métodos pedagógicos, han de ser aceptables (por ejemplo,
pertinentes, adecuados culturalmente y de buena calidad).
· Adaptabilidad. La educación ha de tener la flexibilidad necesaria para
adaptarse a las necesidades de los alumnos en contextos culturales y sociales
diversos. Deben tomarse medidas que mejoren el acceso de niños y niñas a la
educación y a los beneficios que reporta.
Los Estados que desean adherirse a la Unión Europea (UE) han de cumplir normas
de derechos humanos y ajustar sus ordenamientos jurídicos a la legislación de la
Unión. Eslovenia pasó a formar parte de la UE en el 2004. Croacia es país
candidato a la adhesión, y Bosnia y Herzegovina, candidato “potencial”.
Los criterios de adhesión de la UE (criterios de Copenhague) exigen que las
instituciones de los países que presentan su candidatura garanticen la
democracia, el Estado de derecho, los derechos humanos y el respeto y la
protección de las minorías. En junio del 2000, la UE promulgó una directiva para
implementar el principio de igualdad de trato de las personas independientemente
de su origen racial o étnico (Directiva 2000/43/CE del Consejo, conocida como la
“Directiva racial”). Ésta prohíbe la discriminación tanto directa como
indirecta, y es explícitamente aplicable a la educación.
Bosnia y Herzegovina
El número de romaníes que vive en Bosnia y Herzegovina oscila, según las
estimaciones, entre 20.000 y 100.000, y la cifra que se cita con mayor
frecuencia es 60.000. La mayoría de estas personas habla romaní como primera
lengua, aunque es una tendencia decreciente entre las generaciones más jóvenes.
Un número considerable de romaníes vive en asentamientos informales, sin
seguridad de tenencia y con acceso limitado o nulo a servicios esenciales. Su
nivel de pobreza es considerablemente superior al del resto de la población.
El derecho a la educación y el derecho a no sufrir discriminación son derechos
consagrados en la legislación de Bosnia y Herzegovina. Las comunidades
minoritarias, si son suficientemente numerosas, tienen derecho a recibir
enseñanza en su lengua, o a que se les ofrezca un currículo relevante para su
cultura. El Plan de Acción del 2004 sobre las Necesidades de Educación de los
Romaníes y los Miembros de Otras Minorías Nacionales aborda muchas de estas
áreas que necesitan una atención urgente para asegurar que la población romaní
queda plenamente incluida en un sistema educativo adaptado a sus necesidades y a
su cultura.
Pese a ello, los índices de analfabetismo siguen siendo muy altos entre la
población romaní, y la mayoría de los niños y niñas romaníes están total o
parcialmente excluidos del sistema educativo. En la mayor parte de los casos no
pueden asistir a programas preescolares. Aunque en años recientes se ha
producido cierta mejora en asistencia a la escuela primaria –entre otras cosas
como resultado de las iniciativas de organizaciones no gubernamentales (ONG) y
de autoridades municipales concretas–, los índices continúan siendo sumamente
bajos.
El alto índice de abandono escolar se traduce en que los niños y niñas romaníes
a veces dejan la escuela primaria al cabo de pocos años. Las estadísticas
sugieren que las niñas romaníes tienen aún menor probabilidad que los niños de
acceder a la educación.
Disponibilidad. La enseñanza primaria es gratuita y obligatoria en Bosnia y
Herzegovina. Sin embargo, pocos aspectos del Plan de Acción del 2004, que
contemplaba la formación de personal docente en la lengua y cultura romaníes, se
han puesto en funcionamiento.
Tras la guerra, la comunidad internacional ha tendido a priorizar la ayuda a la
estabilización y reconstrucción –que comprende la reforma educativa– de las
comunidades musulmanas, croatas y serbias de Bosnia. La falta de profesorado con
una formación apropiada y el bajo nivel de prioridad asignado al apoyo educativo
para las minorías, han reducido la disponibilidad de educación para los niños y
niñas de las comunidades romaníes.
Accesibilidad. La extrema pobreza de las comunidades romaníes es una de las
principales causas del bajo nivel de asistencia escolar. La ayuda que
contemplaba el Plan de Acción del 2004, que incluía libros de texto, comidas y
transporte gratuitos para los niños y niñas de familias romaníes de bajos
ingresos, no se ha proporcionado a menudo, excepto por la distribución gratuita
de libros de texto en algunos casos.
A menudo se utilizan estereotipos negativos sobre el “modo de vida” de la
comunidad romaní o de su actitud ante la educación para explicar el bajo nivel
de asistencia escolar y las deficientes calificaciones obtenidas.
La población romaní todavía no plena conciencia de la importancia de la
enseñanza. Lo tratan con “liviandad” –puedes ir al colegio, no puedes ir al
colegio, no tienes por qué ir al colegio...
Informe de Bosnia y Herzegovina al Comité de la ONU para la Eliminación de la
Discriminación Racial, septiembre del 2005.
Las autoridades de los servicios sociales locales no parecen hacer apenas nada
para asegurar la inclusión de los niños y niñas romaníes en la enseñanza
obligatoria. La falta absoluta de estadísticas y de datos fiables sobre el
número de romaníes, tanto a nivel local como nacional, explica en parte las
dificultades con que se enfrentan las autoridades locales para seguir el rastro
de la población infantil que no está escolarizada.
Aceptabilidad. La discriminación de la población romaní y los estereotipos
negativos se hacen patentes en la marginación de las comunidades romaníes y en
su exclusión del goce de muchos derechos humanos. Aunque existen informes de
discriminación de romaníes en las escuelas, estos casos no se traducen en
prácticas abiertamente discriminatorias, tales como la segregación de los niños
y niñas romaníes en las escuelas o su exclusión de ciertas actividades
educativas.
La cultura y tradiciones romaníes no se incluyen de manera sistemática en los
currículos escolares. Algunas escuelas con considerable alumnado romaní han
organizado de vez en cuando algunos actos y actividades extracurriculares
centrados en la cultura romaní, a menudo en colaboración con las asociaciones
romaníes de la localidad. Sin embargo, estas actividades no bastan y como mucho
no hacen sino intentar llenar el vacío que dejan las autoridades a la hora de
asegurar que los currículos reflejan la cultura romaní.
Adaptabilidad. Pese a las disposiciones del Plan de Acción del 2004 y pese a
algunos ejemplos positivos a nivel local, el número de romaníes que asisten a
programas preescolares es ínfimo. Éstos no suelen estar disponibles de forma
gratuita o subvencionada. Lo mismo ocurre con el personal docente y mediador de
etnia romaní en las escuelas, cuyo número sigue siendo bajo pese a que el Plan
de Acción pide que se aumente.
A no ser por las infrecuentes actividades culturales que organizan localmente
algunas escuelas, la lengua romaní no se usa ni se enseña en las escuelas.
Aunque la introducción de la enseñanza en lengua romaní en las escuelas
primarias y la elaboración de materiales educativos son procesos a largo plazo,
las autoridades no han dado ningún paso para lograr estos objetivos.
Croacia
Se estima que en Croacia viven entre 30.000 y 50.000 romaníes, si bien sólo
9.000 se declaran como tales en el censo del 2001. Casi el 80 por ciento utiliza
la lengua romaní o el ljimba d’bjaš, una lengua afín al rumano. Fuera de la
capital, Zagreb, la población romaní vive por lo general en asentamientos
separados. Éstos suelen estar construidos sin permiso de obras, y no disponen de
infraestructura y servicios básicos. Los índices de pobreza altos afectan
particularmente a la población romaní, que suele estar excluida del mercado de
trabajo debido a su bajo nivel educativo, al alto nivel de analfabetismo y a la
discriminación.
El derecho a la educación y el derecho a no sufrir discriminación están
consagrados en la legislación croata. Las minorías de Croacia tienen derecho a
recibir enseñanza en su propia lengua o alfabeto y sobre su cultura e historia.
El Programa Nacional para Romaníes del año 2003 incluye medidas para promover la
inclusión de los niños y niñas romaníes en el sistema educativo. Croacia está
participando en el Decenio de la Inclusión Romaní 2005-2015, una iniciativa
intergubernamental regional, y en su Plan de Acción del 2005 se comprometió a
mejorar el acceso de la población romaní a la educación, el empleo, el cuidado
de la salud y la vivienda.
A pesar de estas medidas, los niños y niñas romaníes quedan sistemáticamente
excluidos de la enseñanza primaria. Con frecuencia, abandonan la escuela o
repiten curso, y se cree que sólo un 27 por ciento completa su educación básica.
El índice de asistencia escolar primaria de esta comunidad es considerablemente
inferior al de la población no romaní, y se estima oficialmente que un tercio de
la población romaní nunca ha ido a la escuela.
Disponibilidad. La enseñanza primaria es obligatoria y gratuita en Croacia. Sin
embargo, el personal docente que trabaja con romaníes ha señalado la falta de
formación adecuada sobre aspectos de la cultura romaní y para reducir el uso de
los estereotipos negativos sobre esta comunidad. Ni el Programa Nacional para
Romaníes ni el Plan de Acción para el Decenio de la Inclusión Romaní incorporan
medidas concretas sobre la formación del personal docente que trabaja con
alumnado romaní en las escuelas primarias. La falta de un personal docente con
la capacitación adecuada ha reducido la disponibilidad de educación primaria
para los niños y niñas romaníes.
Accesibilidad. El hacinamiento y la falta de infraestructura básica que padecen
muchos asentamientos romaníes inciden negativamente en el acceso a la educación
y a los beneficios que ésta reporta. Aunque el gobierno central y local y las
propias escuelas proporcionan asistencia a las familias romaníes para que puedan
adquirir libros de texto, artículos de papelería y ropa para los niños y niñas
que asisten a la escuela, muchas familias con muy escasos recursos siguen sin
poder asumir los gastos.
Las disposiciones legislativas sobre educación obligatoria no siempre se hacen
cumplir cuando los niños y niñas romaníes dejan de ir a la escuela. En algunas
áreas, las autoridades encargadas de los servicios sociales carecen del personal
y de los recursos necesarios para apoyar la asistencia escolar o resolver la
diversidad de problemas socioeconómicos que padecen las familias romaníes.
Aunque las clases “sólo para romaníes” que ofrecen una versión simplificada del
currículo ordinario son cada vez menos comunes, los niños y niñas romaníes
continúan siendo objeto de un trato discriminatorio debido a los estereotipos
negativos y las bajas expectativas que tiene el propio personal docente.
Cuando hay algún problema en la escuela, siempre es culpa de los romaníes.
El maestro me riñe cuando hablo mi lengua.
Los maestros ni siquiera quieren escuchar nuestras canciones.
Escolares romaníes en un centro de educación primaria de Croacia, marzo del
2006.
Aceptabilidad. La educación debe promover el entendimiento entre grupos étnicos
y respetar la identidad cultural, la lengua y los valores del menor. La
discriminación de la población romaní no sólo limita directamente la
accesibilidad de la educación, sino que es incompatible con los propósitos y
objetivos de la educación según se exponen en las normas internacionales de
derechos humanos.
Además, la cultura y tradiciones romaníes no se incluyen sistemáticamente en los
currículos de las escuelas croatas, a diferencia de lo que ocurre con los
derechos que disfrutan otras minorías. Algunas actividades de orientación romaní,
a veces realizadas en colaboración con ONG romaníes, han sido iniciativas
particulares de determinados profesores o escuelas.
Adaptabilidad. Aunque la mayoría de los adultos romaníes comprenden y hablan el
croata, muchos niños y niñas romaníes con poco o ningún conocimiento de esa
lengua afrontan obstáculos muy serios cuando comienzan su escolarización y el
personal docente sólo usa en clase la lengua croata. Las lenguas que habla la
población romaní de Croacia están prácticamente ausentes en la escuela, a
diferencia de otras lenguas minoritarias.
Muchos niños y niñas romaníes no tienen ninguna experiencia de programas
preescolares, a diferencia también del resto de la población, aunque se han
observado avances en años recientes. Por lo general, las familias romaníes de
bajos ingresos no pueden costear las cuotas de una guardería, y no todas tienen
acceso a educación preescolar gratuita.
Los programas preescolares existentes, gestionados total o parcialmente por
organizaciones romaníes, tratan específicamente de mejorar el dominio de la
lengua croata y facilitar la integración. Sin embargo, aunque el Programa
Nacional para Romaníes y el Plan de Acción para el Decenio de la Inclusión
Romaní incluyen medidas relevantes –y el progreso realizado es considerable–,
los recursos asignados siguen siendo insuficientes.
Por otra parte, especialmente fuera de los condados de Medimurje y Varaždin,
muchas escuelas con considerable alumnado romaní no emplean auxiliares docentes
romaníes, que pueden desempeñar una función vital para superar las dificultades
lingüísticas y para promover la comunicación entre las escuelas y las
comunidades y familias romaníes. Sin embargo, las familias romaníes que tienen
hijos o hijas en las escuelas se han quejado de que el personal docente trabaja
con los niños y niñas no romaníes, pero los que pertenecen a esta comunidad
quedan en manos de auxiliares romaníes con insuficiente capacitación y pueden
por tanto recibir una educación inferior. Para que el empleo de auxiliares
docentes de etnia romaní sea verdaderamente beneficioso y facilite la inclusión
del alumnado romaní en las escuelas, es necesario que este cuerpo de auxiliares
reciba la formación necesaria, para que su participación en el proceso de educar
sea mayor y más significativa.
Eslovenia
La población romaní de Eslovenia oscila, según las estimaciones, entre 7.000 y
12.000, si bien en el censo esloveno del año 2002 sólo 3.000 personas se
definían como romaníes. Las lenguas romaníes que se hablan en Eslovenia son
principalmente las dos variantes que se usan en las regiones del Mur (Prekmurje)
y de la Baja Carniola (Dolenjska). Muchos niños y niñas romaníes en edad escolar
no hablan esloveno o apenas lo entienden. Las comunidades romaníes suelen vivir
en asentamientos que no están oficialmente autorizados, y no tienen seguridad de
tenencia. El desempleo supera el 90 por ciento en ciertas áreas.
El derecho a la educación y el derecho a no sufrir discriminación están
consagrados en la legislación eslovena. Sin embargo, tanto la ley como la
práctica distinguen entre las minorías italianas y húngaras “autóctonas”, que
tienen derecho a la educación y a la escolarización en sus propias lenguas y
disfrutan del máximo nivel de protección de los derechos de las minorías; las
comunidades romaníes “autóctonas”, que reciben una protección menor; y las
comunidades romaníes “no autóctonas”, cuyos derechos como minoría no se
protegen.
En el 2004, Eslovenia adoptó una Estrategia para la Educación de los Romaníes,
que identifica los principales obstáculos para la integración de los niños y
niñas romaníes y diversas políticas y medidas importantes destinadas a mejorar
el acceso de la población romaní a la educación.
Sin embargo, la mayoría de los niños y niñas romaníes de Eslovenia todavía no
tienen acceso a la educación preescolar. Su índice de asistencia a la escuela
primaria, pese a las mejoras efectuadas, sigue siendo menor que el del resto de
la población. En la región del Mur, se informa de que el 70 por ciento del
alumnado romaní asiste a la escuela regularmente, pero en la región de la Baja
Carniola la cifra correspondiente es sólo del 39 por ciento. Los niños y niñas
romaníes escolarizados no suelen completar el total de nueve años de que consta
la educación básica.
Disponibilidad. Según la legislación eslovena, la educación primaria es
obligatoria y gratuita. Sin embargo, la disponibilidad de enseñanza primaria
para romaníes está limitada por la falta de formación apropiada para el cuerpo
docente. El profesorado que trabaja con niños y niñas romaníes en el sistema
escolar y preescolar, rara vez recibe una formación específica –que incluya la
cultura o lengua romaníes–, que podría ayudar a integrar al alumnado romaní en
las escuelas y reducir los estereotipos negativos y las bajas expectativas. Las
iniciativas de las autoridades educativas locales o de las ONG siguen sin ser
aún suficientes.
Accesibilidad. Las autoridades se han esforzado por proporcionar gratuitamente
comidas, libros de texto y transporte a los escolares de las familias romaníes
de bajos ingresos. Sin embargo, las grandes distancias que separan los
asentamientos de las escuelas, el hacinamiento y el frío que se padece en sus
hogares, las deficientes condiciones sanitarias de los asentamientos, la falta
de ropas adecuadas y la insuficiencia de recursos económicos para hacer frente
al costo de la educación, se unen para seguir denegando a estos niños y niñas
todos los beneficios que reporta la educación.
Algunos vivimos en chozas. ¿Cómo van a ir bien los niños en la escuela?
Miembros de la comunidad romaní, Eslovenia, marzo del 2006.
El racismo y la discriminación tienen también un papel importante. El porcentaje
de romaníes en las escuelas para niños y niñas con discapacidad mental es
desproporcionado. En el año escolar 2004-2005 más del 8 por ciento de los niños
y niñas romaníes en enseñanza primaria estaba en escuelas especiales, comparado
con un poco más del 1 por ciento para los no romaníes.
Desde el 2003-2004 las autoridades educativas han respaldado en general la
creación de clases mixtas, y la Estrategia para la Educación de los Romaníes
adoptada en el 2004 rechazó la segregación en el sistema educativo. Sin embargo,
pese a las mejoras, en las escuelas primarias han seguido existiendo clases y
grupos separados para romaníes bajo el disfraz de clases “de recuperación
académica”. El “modelo Bršljin”, puesto en práctica por primera vez en la
escuela primaria de Bršljin, distrito de la ciudad de Novo Mesto, prevé la
separación en distintos grupos del alumnado con un rendimiento insuficiente en
ciertas asignaturas. El modelo ha sido criticado por expertos en educación
eslovenos porque perpetúa de hecho la segregación, y ha sido condenado por el
comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa como “un paso atrás en el
nivel de integración que ya se había conseguido”.
Aceptabilidad. El uso de estereotipos negativos por el personal docente conduce
a que se tengan bajas expectativas de los niños y niñas romaníes, y a otras
actitudes discriminatorias.
Los niños romaníes no se interesan por la física o las matemáticas. Puede que
aprendan español porque les gustan mucho las telenovelas.
Un miembro del personal docente de una escuela primaria, Eslovenia, marzo del
2006.
Los currículos de las escuelas no abren la cultura y tradiciones romaníes a
todos los escolares. Los currículos multiculturales que propone la Estrategia
para la Educación de los Romaníes del 2004 siguen sin implementarse. Según
informes, aún se usan en algunas escuelas libros de texto y materiales docentes
antiguos “para romaníes”, algunos de ellos con un contenido simplificado.
Las actividades organizadas por las escuelas en torno a la cultura romaní como
parte de la educación preescolar y básica dependen al parecer de la iniciativa
de determinadas escuelas o profesores. Suelen limitarse a actividades con motivo
del Día Internacional del Pueblo Gitano o a tocar música y cantar canciones
romaníes.
Adaptabilidad. Las barreras lingüísticas dificultan considerablemente la
integración en la escuela primaria del alumnado romaní que sólo posee un
conocimiento básico de la lengua eslovena. La Estrategia para la Educación de
los Romaníes del 2004 prevé un mínimo de dos años de educación preescolar para
los niños y niñas romaníes antes de su ingreso en la escuela primaria, pero el
número de romaníes que tienen acceso a educación preescolar sigue siendo bajo.
Un paso positivo es un proyecto destinado a normalizar las lenguas habladas por
los romaníes en Eslovenia. Sin embargo, no se han implementado las medidas
previstas en la Estrategia para la Educación de los Romaníes del 2004 para
incluir la lengua romaní en los currículos escolares y preescolares.
Gracias a la iniciativa de determinadas escuelas o a proyectos financiados por
donantes internacionales, se han contratado auxiliares docentes de etnia romaní
para superar barreras lingüísticas y de otra índole. Sin embargo, hasta ahora no
se ha incorporado a estos auxiliares en el sistema escolar de forma sistemática
y generalizada.
Recomendaciones
Bosnia y Herzegovina, Croacia y Eslovenia deben prohibir urgentemente la
discriminación de la población romaní en el sistema educativo, y tomar nuevas
medidas para eliminar la discriminación de los niños y niñas romaníes y promover
su igualdad de derecho a la educación. Entre las recomendaciones que hace a las
autoridades de los tres países, Amnistía Internacional pide que se tomen medidas
urgentes para:
· adoptar en la educación de los niños y niñas romaníes un enfoque basado en su
integración en un sistema escolar que se adapte a sus necesidades y cultura;
· hacer frente con urgencia a la discriminación de los romaníes en las escuelas,
especialmente en Croacia mediante la supervisión de la composición de las clases
y, según se necesite, de las actividades del profesorado que trabaja con
romaníes, y proporcionando formación al personal docente de escuelas primarias
con el objeto de eliminar los estereotipos negativos y los prejuicios,
centrándose especialmente en los romaníes; y en Eslovenia, asegurando que no se
pone a los niños y niñas romaníes en escuelas, clases o grupos especiales
simplemente porque son romaníes, y que no se oculta la existencia de clases
segregadas con la denominación de “clases de recuperación académica”.
Amnistía Internacional también pide a las autoridades que tomen medidas
concretas y específicamente destinadas a asegurar que:
· se proporciona suficiente asistencia material –como libros de texto, comidas,
transporte y subvenciones escolares–, a los niños y niñas de las familias
romaníes más pobres;
· se incluyen la cultura, historia y tradiciones romaníes en los currículos
escolares de todas las regiones o de las escuelas con una población escolar
romaní significativa;
· se ofrece la lengua romaní como asignatura optativa en las escuelas con
considerable alumnado romaní, tanto a los romaníes como a los no romaníes;
· se emplea a auxiliares y mediadores romaníes de forma sistemática y
generalizada en todo el sistema escolar y preescolar con una población romaní
considerable;
· los niños y niñas romaníes tienen acceso a programas preescolares de
suficiente duración, con el objeto de que superen las dificultades lingüísticas
y de otra índole que padece el alumnado romaní cuando ingresa en la escuela
primaria;
· todos los miembros de las comunidades romaníes, y todos sus representantes
legítimos y verdaderos, tienen derecho a participar de manera significativa en
el desarrollo de las políticas educativas destinadas a incluir a los romaníes en
el sistema educativo;
· se desarrolla un enfoque integral para fomentar la asistencia a la escuela de
todos los niños y niñas romaníes en edad de escolarización obligatoria, que
incluya entre otras cosas: relación con el personal de los servicios sociales,
garantías de que las medidas para hacer efectivo el derecho a la educación se
toman teniendo en cuenta el interés superior del niño o de la niña; y, como
último recurso, aplicación de disposiciones legislativas que estipulen la
obligatoriedad de la asistencia escolar.
· se asignan recursos, incluidos los de tipo económico, para implementar
plenamente los planes de acción y estrategias nacionales destinados a
incrementar el acceso de romaníes a la educación.
En la esfera internacional, las organizaciones intergubernamentales han estado
promoviendo en años recientes diversidad de proyectos y actividades relacionados
con la comunidad romaní, tanto en los países de la ex Yugoslavia como en otras
partes. Los objetivos que persiguen estos proyectos son, entre otros, el de
reducir la discriminación de los romaníes y el de posibilitar que los niños y
niñas romaníes gocen de todos los beneficios que reporta la educación. Amnistía
Internacional pide a la comunidad internacional –la Unión Europea, el Consejo de
Europa, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, los
organismos pertinentes de Naciones Unidas, el Banco Mundial y los gobiernos que
ya trabajan activamente en esta esfera en Bosnia y Herzegovina, Croacia y
Eslovenia–, que:
· redoblen sus esfuerzos para promover la inclusión de los niños y niñas
romaníes en el sistema educativo, en colaboración con las autoridades locales, y
mediante la provisión, entre otras cosas, de asistencia económica y de otra
índole.
Amnistía Internacional pide en particular a la Unión Europea que:
· se asegure de que las iniciativas actuales y futuras relacionadas con la
población romaní abordan específicamente la cuestión del acceso a la educación
de los niños y niñas romaníes en los Estados miembros de la Unión, así como en
los países candidatos a la adhesión o candidatos potenciales.
· se asegure de que la Dirección General de Educación y Cultura de la Comisión
Europea adopta un papel proactivo en la lucha contra la discriminación de los
niños y niñas romaníes en el campo de la educación.
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