Y AHORA, QUE
Miguel Ángel
Gutierrez Mansilla. 11.03.04. Estoy sentado delante de la pantalla de
televisión, viendo todo el despliegue informativo de todas las cadenas de
televisión que están emitiendo imágenes de la última de los elementos de
ETA.
En mi interior se va alojando un sentimiento, de una violencia enorme, deseo
de venganza total, instinto asesino salvaje, esto ha surgido después de
experimentar una pena enorme y de aguantarme las lágrimas, que al final han
surgido sin remisión.
Estas líneas las he comenzado como terapia para tranquilizarme y
reconsiderar mis emociones primitivas, pero las imágenes me lo ponen muy
difícil; sobre todo cuando aparece el Lehendakari vasco, Juan José Ibarretxe.
Al hombre se le notaba compungido, ha rechazado contundentemente los
atentados, etc… pero y ahora qué.
Mientras escribo estoy escuchando al Sr. Llamazares, por supuesto rechazando
el atentado, etc… En Antena 3 estaba invitado el Sr. Caldera, se le veía con
cara circunspecta, de total estupor, ha condenado el hecho, etc… pero y
ahora qué.
Me pregunto si detrás de estas palabras de condena, a las que hay que
suponer totalmente sinceras, habrá una reacción política adecuada.
Me pregunto si el Sr. Ibarretxe acatará, por fin, la decisión del Tribunal
Supremo de echar a los “batasunos” de la cámara vasca y él, y su gobierno,
dejará su actitud hipócrita con las víctimas del terrorismo y las
organizaciones que las representan. Espero que a partir de ahora retire su
famoso plan (plan que da oxígeno a las tesis independentistas de ETA) y deje
de acosar y chantajear al gobierno y a todos los españoles. Espero que
desmantele todo el entorno de ETA, al que hasta ahora ha tolerado.
Me pregunto si el Sr. Llamazares estará, ahora mismo, llamando a su acólito
que tiene en el gobierno vasco (si ése con cara de seminarista beatón, con
carita de no haber roto un plato en su vida, si ése que se atreve a insultar
al Jefe del Estado alegremente, el tal Madrazo) y le estará “pidiendo”
secunde al Lehendakari en la expulsión de la cámara vasca de todos los
“batasunos” y a continuación dimita para salvar su dignidad (sentarse junto
a los “batasunos”, para una persona de bien, debe de ser una experiencia
desagradable y enervante), si le queda alguna, y la del partido que
representa.
Todavía no ha salido el Sr. Zapatero en pantalla, me supongo que estará
llamando al Sr. Maragall y le habrá “sugerido” que convoque nuevas
elecciones legislativas en Cataluña y pida la dimisión a los de Ezquerra
Republicana de Catalunya para que salgan del gobierno que preside.
Yo les pido a los ERC que se sienten a reflexionar en el día en que el que
designaron como “líder” a Carod Rovira y porqué no lo expulsaron del partido
el día en que supieron que se había entrevistado con ETA, precisamente para
pedirle que lo que estoy viendo en la pantalla de televisión no lo hiciesen
en “su” Catalunya, no cabe más vileza y podredumbre de alma. El Sr. Carod
Rovira vendió su alma al diablo.
Me cuesta creer que las imágenes que estoy viendo son de Madrid, al
principio de ver las imágenes creí que era otro atentado en Israel o Irak
(no menos rechazable y condenable, por supuesto), pero cuando mi cerebro
daba paso a la realidad empecé a experimentar la indignación y rabia que me
ha a obligado a redactar éstas líneas.
Nadie debe tomar estas manifestaciones con intenciones políticas, ni para
favorecer a otros partidos políticos, que todos pueden llevar repaso, pero
no precisamente por su relación, directa o indirectamente, con etarras o
amigos de los etarras. Sólo quedan tres días para las votaciones en estas
elecciones y podría parecer que quiero inducir el voto hacia el partido del
gobierno o algo peor, nada más lejos de ello, sólo quiero hacer constatar
que las malas compañías sólo traen desgracias, buscar el poder a toda costa,
pactando con partidos y dirigentes irresponsables pasa factura. No debemos
dejar que éste atentado afecte a la máxima manifestación de la democracia y
vayamos todos a votar el próximo día 14.
Con éstas líneas sólo expreso unos sentimientos que no puedo retener en mi
alma y mi mente rechaza; acabo de saber que los muertos van para 131, una
verdadera masacre, de las peores que ha sufrido un país europeo, el
Parlamento Europeo ha decidido declarar éste día como el día internacional
de las víctimas del terrorismo (en principio se había propuesto la del
11-S), desgraciado día y triste onomástica.
También acabo de saber que el gobierno nacional ha decretado tres días de
luto oficial y que todos los actos de la campaña electoral se anulan, algo
que venían buscando los de ETA: el protagonismo en estas elecciones, un
protagonismo basado en el triste record de sobrepasar los 2000 asesinatos.
Cuando estoy escribiendo éstas líneas ya van por 173 los fallecidos y más de
600 los heridos, no puedo seguir escribiendo, estoy demasiado triste y
enfadado, y podría decir alguna barbaridad y no tengo ni la “patente de
corso”, ni el estilo del admirado Pérez-Reverte.
PROHIBIDO DECIR ¡VIVA ESPAÑA!
Miguel Ángel
Gutierrez Mansilla. 13.03.04. Me han contado una anécdota que ocurrió el
pasado viernes día 12 en un Instituto de Alhaurín de la Torre; posiblemente
no me habría planteado escribir éstas líneas comentándola, pero la masacre
del 11-M la hace merecedora de ello. Paso a relatar los hechos.
Me cuentan que en el desarrollo de una de las clases que se impartían en
dicho centro, una profesora, dentro de su hora de clase, decide que los
alumnos expongan sus opiniones sobre los terribles e infames atentados del
11-M, que nos tienen a todos conmocionados y compungidos.
Los chavales y chavalas van exponiendo sus pensamientos en notas que se van
colocando en el mural de la clase, pero he aquí que de pronto la profesora
exclama indignada: ¿quién ha escrito esto?, los alumnos alarmados leen la
nota y observan asombrados, muchos de ellos, que la profesora señala un
¡VIVA ESPAÑA! escrito al final de la nota; otros alumnos que también lo
habían escrito se sintieron cohibidos, es más cuando uno de ellos se lo hizo
saber la profesora cogió su nota y doblándola por donde había escrito tan”
infames y terribles palabras”, cortó la frase en su totalidad. Parece ser
que cuando el alumno censurado le preguntó el porqué de aquello ésta
profesora le explicó, en voz baja y para él sólo, “que esa expresión es de
la derecha” (sic).
No se a Vds. pero a mi me dejó totalmente perplejo cuando me lo contaron (de
primera mano, cuidado). Lo primero que se me viene a la cabeza es
preguntarle a ésta profesora que me explique a mí, como padre de alumno de
dicho instituto, esa animadversión hacia ésa expresión y porqué censura, sin
explicación racional, el sentimiento de unos chiquillos que, hasta su
intervención, se expresaban libremente y, que yo sepa, sin infamar o
insultar a nadie.
Me gustaría explicarle a ésta profesora, por si no lo sabe, que vivimos en
España, que estamos en democracia, en un estado de derecho, dónde nuestra
Constitución defiende, como uno de los principales, el derecho de expresión.
También le pediría a ésta pedagoga que me explicase, ya que entra dentro de
su especialidad de literatura, como me tendría que expresar al referirme a
mi país en un arrebato de amor hacia España, o hacia Andalucía, o hacia
Nuestro Señor de la Vera Cruz o hacia el Lauro Club de Fútbol, por poner un
ejemplo. Se lo ruego de todo corazón, ya que no tengo la suficiente
formación académica para encontrarla por mi mismo.
Para darle una ayudita a éste favor que le he pedido, voy a exponerle
algunos de mis pensamientos más íntimos al respecto del tema.
Soy español y andaluz, nacido en España de padres españoles y todos mis
antepasados también españoles, con sangre mezclada, mestiza, por los cuatro
costados, por todos los pueblos y culturas que por éste país han pasado
desde que el ser humano puso sus pies en la piel de toro.
Soy español y orgulloso de serlo, de ser hermano de un catalán, de un vasco,
de un gallego, de un castellano, de un extremeño, de un murciano, de un
canario, de un balear, de un mañico, de un riojano, de un santanderino, de
un asturiano, de valenciano.
Soy español y estoy orgulloso de llevar en mi herencia cultural un poco de
todas las culturas que forman nuestro país, orgulloso de un Pau Casals, de
un Miró, de un Goya, de un Unamuno, de un Miguel Delibes, de un Pío Baroja,
de un Blasco-Ibáñez, de un Antonio Gala, de un Federico García-Lorca, de un
Velázquez, de un Leandro Fernández de Moratín, de Severo Ochoa, de Ramón y
Cajal, de Torres Quevedo, de Narciso Monturiol, de Juan de la Cierva, de
Picasso.
Soy español y estoy orgulloso de la historia de mi país, con todas sus
grandezas históricas y también de sus miserias, porque creo que hay que
asumirlas todas. Orgulloso de un Pizarro, de un Juan Sebastián de Elcano, de
Tofiño, de Malaspina, de Churruca, del Duque de Alba, de Felipe II, del
Tempranillo, de Agustina de Aragón, de Abdelrraman, de los Almogávares, del
Reino de Aragón, del Reino de Castilla, de Al-andalus, de Cartago, de los
fenicios, de Torrijos, del héroe de Cascorro, de Mariana Pineda, de los
Tercios de Flandes, de la Armada Invencible, de Blas Infante.
Hay un libro magnífico, riguroso y emotivo sobre los refugiados, de los
vencidos de la República Española y sus andanzas durante la Segunda Guerra
Mundial. Unos españoles que fueron maltratados y humillados por la República
de Francia que los “acogió” en sus campos de concentración; unos españoles
que fueron el germen de la famosa Resistencia de la Francia Libre, que
engrosaron (a la fuerza) las filas de la Legión Extranjera Francesa y de los
cuerpos expedicionarios franceses durante la Segunda Guerra Mundial; unos
españoles que también sufrieron y murieron, pero también resistieron en los
campos de concentración nazis.
Quién lea éste libro (imprescindible en cualquier biblioteca) observará que
tras leer las anécdotas y vivencias de éstos españoles en su calvario
personal hay un denominador común: su añoranza por España, por su tierra,
por su pueblo y todos coinciden en que siempre tenían en sus labios un ¡VIVA
ESPAÑA!, sobre todo cuando en el combate (bajo una bandera que no era la
suya) arriesgaban su vida y morían lejos de su España.
Querida “profe”, espero que después de lo expuesto reflexione y,
aprovechando su profesión y formación, me de una respuesta, mejor dicho, les
de una respuesta fundamentada a los muchachos de su clase, les instruya con
base de porqué se debe o no escribir ¡VIVA ESPAÑA!