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La élite discriminada
María
Hidalgo. 30.05.05. El deporte femenino es, casi siempre, considerado
un deporte de segunda. Que una mujer o una chica practiquen deporte ya
no se considera algo extraño. Pero sí es menos habitual que las mujeres
tengan el mismo protagonismo que los hombres en sus disciplinas, o que
lleguen a ser profesionales del deporte que practican. Esta situación se
vuelve especialmente preocupante si además, se trata de un deporte
minoritario.
El reflejo en los medios de comunicación del deporte femenino es más
bien curioso: por un lado todavía es noticia que alguna mujer o un
equipo femenino practique tal o cual deporte; y por otro, los éxitos
deportivos de las mujeres siguen aún ocupando las páginas interiores de
los diarios. Logros que, en el caso de haber sido un hombre o un equipo
masculino el protagonista, merecerían un espacio en primera plana.
Este es el caso de dos jóvenes universitarias malagueñas que han
alcanzado lo más alto de la élite del rugby nacional: María Hidalgo (Mentxu)
y Alhambra Nievas. Ambas jugadoras forman parte de la plantilla del
equipo de la Universidad de Málaga e integrantes de la Selección
Andaluza de Rugby Femenino y la Selección Española de Rugby Seven.
Gracias al apoyo de la UMA estas dos malagueñas pueden desarrollar esta
actividad deportiva al más alto nivel y representar a Málaga dentro del
combinado nacional.
El deporte es un actividad cultural que, practicada justa y
equitativamente, enriquece la sociedad y la amistad entre naciones. Es
una actividad que ofrece a los individuos la oportunidad de conocerse
mejor, expresarse, y cumplir algo; de conseguir el éxito personal,
adquirir habilidades y demostrar su capacidad. En fin, el deporte es una
actividad social y agradable, que fomenta la salud y el bienestar. El
deporte fomenta la participación, integración y responsabilidad en la
sociedad, y contribuye al desarrollo de la comunidad.
Sin embargo, el creciente profesionalismo en algunos deportes esta
relegando estas cualidades a las propias de los espectáculos comerciales
donde lo primero es siempre vender. Triste pero cierto. En un país donde
se compra casi más prensa deportiva que de información general y donde
en esa misma prensa, todo lo que no sea fútbol o deporte practicado por
chicos no deja de ser una mera anécdota, estas dos jugadoras buscan
hacer un hueco dentro de esa élite discriminada: el deporte femenino.
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